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Fiebre de Taobao en China: “Menos el coche y el novio, lo compro todo en Internet”

Este artículo ha sido publicado anteriormente en El Confidencial.

A Wei Na le cuesta recordar cuándo fue la última vez que compró en una tienda física. Desde que descubrió Taobao en febrero de 2009, casi todo su dinero va a parar al mundo digital. “En Taobao compro todo: camisas, zapatos, comida, billetes de avión, muebles, maquillaje, aparatos electrónicos, el visado para ir al extranjero… Casi todo”, explica esta joven de 29 años. “Lo único que no compro allí es un novio o un coche”.

Como ella, millones de ciudadanos chinos se han incorporado en los últimos años al fenómeno Taobao, el buque insignia de la empresa Alibaba. Pocas semanas antes de que ayer lograse la mayor salida a Bolsa en la historia de Wall Street, esta compañía con sede en Hangzhou se hizo con cerca del 80% del comercio electrónico en China, el país que más dinero gasta en internet.

El fenómeno Taobao es visible todos los días en la Universidad de Pekín, donde el volumen de compras es tan grande que a las empresas de envíos no se les permite entrar. Es por eso que, desde las ocho de la mañana, una docena de compañías se instalan (con sus mesas y vehículos) frente a una de las puertas que da acceso al recinto. “La universidad es muy grande, pero no nos dejan entrar, si lo hiciéramos sería un caos”, explica Zhang Jie, uno de los trabajadores de la empresa Quanfeng Express.

Según este repartidor, todos los días llegan hasta la Universidad de Pekín unos 3.000 envíos procedentes de compras en internet. A las 12 de la mañana, el espectáculo visual no tiene desperdicio: esparcidos por el suelo, unos 500 paquetes están colocados en filas en función de la residencia de los alumnos y de sus números de teléfono. Cuando reciben un SMS, los estudiantes salen a recoger su mercancía.

“Compramos en Taobao porque es muy práctico. Si tuviera que salir a la calle a comprar, necesitaría mucho más tiempo y además no podría comparar con otros productos”, explica Guo Yu, un estudiante de 21 años que encarna muy bien la fiebre por las compras online que viven los jóvenes urbanos chinos. “Cuando comienzan las clases compro bastante por internet, unos 500 o 600 productos al mes, sobre todo libros y productos de uso diario”, dice a las puertas de la Universidad de Pekín.

Las secretarias, para organizar los paquetes

La escena de montañas y filas de paquetes esperando a sus compradores no es exclusiva del ámbito universitario. En las oficinas, Taobao ha provocado que una de los tareas más importantes de las secretarias sea recibir y organizar las paquetes que llegan de forma regular a lo largo del día. “El tema de recibir envíos en la oficina es normal, aquí la gente es muy tolerante con eso”, explica Wei Na, de 29 años y originaria de Qingdao.

Esta pasión por Taobao a pie de calle es todavía más impresionante cuando se toman las cifras globales. Según la empresa de investigación iResearch, las ventas de productos online en China pasaron de 0,8 billones de yuanes en 2011 a 1,84 billones en 2013 (esto es, de casi 94.000 millones de euros a 216.000). El año pasado, la empresa Alibaba facturó el doble que Amazon y diez veces más que Ebay. El motivo, como casi siempre que se trata de China, es el enorme tamaño de su población: de los 618 millones de internautas chinos, un 48,9% compró algo en internet.

Pero para explicar el éxito de Taobao también hay que acudir al otro extremo del fenómeno: el de los vendedores. La plataforma estrella de Alibaba está considerada como un negocio de consumidor a consumidor (C2C), donde los usuarios pueden vender sus productos sin comisión ni coste alguno. A diferencia de Ebay (donde sí hay que pagar), tampoco se realizan subastas y la inmensa mayoría son productos nuevos con un precio establecido. “En China, las personas que hacen negocios en Taobao son emprendedores personales, se ganan la vida vendiendo cosas”, explica Will Tao, analista de iResearch.

Además de compradora entusiasta, Wei Na también tiene su pequeño negocio. En su caso, se dedica a vender productos cosméticos de una marca francesa. Después de contactar con un almacén en la ciudad de Guangzhou, los productos llegan de forma regular a su casa, donde los guarda a la espera de darles salida en Taobao. El sistema de transporte lo soluciona con una empresa que todos los días a las seis de la tarde acude a recoger los productos. Las ventas se producen de forma sencilla y casi sin inversión, a golpe de botón en su teléfono móvil. Todos los meses tiene unos beneficios de 4.000 yuanes (475 euros) que complementan su sueldo en una empresa estatal. “No soy profesional, pero todos los días vengo algo. Como sólo vendo una marca, hay gente que confía en mí”, explica.

Si existe, está en Taobao

El carácter informal de este comercio hace que Taobao (que literalmente significa “búsqueda de tesoros”) sea un cajón de sastre poco organizado, con millones de tiendas informales, pequeños empresarios y compañías dispuestas a lanzar ofertas a sus millones de usuarios y a competir con los mejores precios. Además, incluye un servicio de chat (llamado Ali Wangwang) que permite hablar con el vendedor, preguntarle por las características del producto y regatear el precio. “Los chinos siempre queremos descuentos”, dice Wei Na, quien tiene hasta tres cuentas en Taobao para gestionar sus distintas compras y ventas.

Para ganarse la credibilidad de los compradores, Taobao estableció un sistema de puntuaciones y comentarios para todas las tiendas en función de la calidad de los productos, el servicio y la distribución. Un sistema en el que los vendedores luchan de todas las formas posibles por mejorar sus puntuaciones. “A veces, si dejas un buen comentario o les pones cinco estrellas, los vendedores te devuelven uno o dos yuanes. En otros casos, si escribes un mal comentario los dueños te llaman por teléfono para que lo cambies”, explica Wei Na.

Al mismo tiempo, Taobao debería garantizar que no se venden imitaciones, algo en lo que ha mejorado durante los últimos años y que en 2012 le sirvió para salir de la lista de las mayores webs de falsificaciones elaborada por las autoridades estadounidenses. A pesar de eso, todavía hoy en día se pueden encontrar todo tipo de productos que no respetan las leyes de propiedad intelectual. “Taobao es una plataforma maravillosa, pero se mezclan cosas buenas y malas, y no es fácil distinguir”, explica Wang Wei, una joven de 21 años que compra unos 20 artículos al mes en internet.

Para solucionar este problema, Alibaba lanzó en 2008 Tmall, una plataforma pensada para que las grandes tiendas puedan vender directamente a los consumidores (en inglés, business to consumer, B2C). Aquí las empresas tienen que registrarse de forma oficial, dejar una suma de 150.000 yuanes de depósito (casi 18.000 euros) y pagar entre un 0,5% y un 5% de comisión por ventas. Los resultados de estas tiendas aparecen en el mismo buscador que Taobao, lo que le ha dado visibilidad y ha situado a Tmall también como líder del negocio B2C, con un 52,1% del mercado chino en 2013 (Jingdong, el gran aspirante, tiene un 18,3%, mientras que Amazon tan sólo contaba con un 2,2%).

Si a Taobao y Tmall le añadimos el primer servicio creado por Alibaba, pensado para el comercio entre empresas (business to business), la empresa china cubre todos los segmentos del mercado, cada uno de ellos sustentado con una fuente de ingresos diferente. “No hay ninguna otra compañía en el mundo que tenga todos estos tipos de modelos de negocio y que pueda ofrecer una variedad de servicios tan amplia”, explica Will Tao. “Amazon no te vende viajes, comida u otros servicios. Pero en Taobao puedes comprar hasta el diseño de una página web, por ejemplo; puedes comprar lo que quieras. Nadie más puede hacer eso”.

Alipay, la jugada maestra de Alibaba

Además de su habilidad y rapidez para identificar oportunidades, la otra clave del éxito de Alibaba ha sido su innovación tecnológica. El diseño de Taobao, juvenil y alegre, le permitió desde el primer momento conectar con las nuevas generaciones de jóvenes chinos; su sistema de pago, Alipay (que no entrega el dinero a los vendedores hasta que el comprador confirma su llegada y buen estado), permitió solucionar la desconfianza crónica que existía en el sector. “Al principio podías decir que Taobao era una copia de Ebay. En aquel momento. Punto. Pero ahora mismo tiene un modelo de negocio que es único”, dice Will Tao. “Tal vez se pueda decir que Twitter, Facebook y Google son mejores a nivel tecnológico, pero a la hora de hacer negocios las empresas chinas lo están haciendo muy bien”.

Tal vez el mejor ejemplo de esa innovación sea Alipay, con unos 300 millones de usuarios. Conectado a las tarjetas bancarias del país, este sistema de pago permite de forma rápida y sencilla hacer compras en internet y pasar dinero entre distintas cuentas (y todo ello sin comisiones). “Ahora mismo, desde mi móvil, puedo transferir dinero desde Alypay a tu cuenta bancaria, y lo recibes en unos minutos. En Estados Unidos necesitas tres días laborales para poder hacerlo”, dice Will Tao.

Al mismo tiempo, conscientes de la importancia creciente del móvil, Alipay Wallet se está moviendo a todos los sectores de la vida diaria: desde el pago de taxis hasta el de máquinas expendedoras, pasando por las cuentas de agua o electricidad. Desde Alipay se puede también comprar billetes de avión, recargar el teléfono o donar dinero a ONG. Su última innovación, Yuebao, permite a los usuarios crear cuentas de ahorro donde pueden cobrar intereses muy superiores a los que ofrecen los bancos tradicionales.

“Esto es solo el principio”

Además de las dimensiones del país, hay al menos otras cuatro razones que explican el gran auge del comercio electrónico en China en los últimos años. Primero, el hecho de que sea la fábrica del mundo, reduciendo los gastos de envío y haciendo que prácticamente todo se pueda encontrar en el país; segundo, el descenso de las exportaciones desde 2008 hacia Europa y Estados Unidos, lo que ha provocado que las fábricas se vuelquen en el consumo interno; tercero, la inexistencia de una red tradicional de tiendas físicas bien establecida, con lo que en muchas zonas del interior del país la única forma de adquirir determinados productos es a través de internet; y cuarto, la ausencia de un sistema de tarjetas de crédito consolidado, dejando la puerta abierta a iniciativas como Alypay.

En una economía todavía creciendo a ritmos del 7,5%, con cada vez más ciudadanos incorporándose a la sociedad de consumo y una cultura muy propensa a la adopción de nuevas tecnologías, Alibaba aspira a consolidarse en el mundo móvil (donde libra una de sus batallas más intensas con Tencent) y a entrar con fuerza en el mercado estadounidense. Según las estimaciones de iResearch, para el año 2016 las ventas online en China podrían doblar las de 2013. “Esto es sólo el principio”, explica Will Tao.

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6 Comments

  1. toni3diaz

    ¡Los dos últimos párrafos están repetidos! Gran artículo 🙂

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    • Daniel Méndez

      Efectivamente, gracias por avisar. No sólo estaban repetidos, sino que además faltaba la parte final del artículo. Ya está solucionado. Gracias.

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