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El caso en la Audiencia Nacional imposibilita la visita de Mariano Rajoy a China

Una versión de este artículo ha sido publicada anteriormente en El Confidencial.

Mariano Rajoy se reúne con Wu Bangguo en 2012, en tiempos menos tensos que los actuales.
Mariano Rajoy se reúne con Wu Bangguo en 2012, en tiempos menos tensos que los actuales.

 

Desde la imputación de la Audiencia Nacional a altos dirigentes chinos en octubre de 2013, las relaciones entre Madrid y Pekín pasan por turbulencias. Tanto es así, que el viaje de Mariano Rajoy a China, con el que se lleva especulando desde septiembre del año pasado, se presenta muy improbable en las circunstancias actuales.

“En este clima no parece que se pueda”, explicó el embajador de España en China, Manuel María Valencia Alonso, en una reunión con periodistas celebrada el pasado miércoles en Pekín. “No lo ha hecho imposible, pero lógicamente lo está frenando”, explicó.

Aunque el Gobierno reaccionó de forma casi inmediata con la reforma de la justicia universal, que podría cerrar definitivamente la causa contra los exdirigentes chinos, la medida no parece haber allanado el camino para que se puedan producir visitas al más alto nivel. “Si has dado una orden internacional de detención en los países Schengen contra una serie de altísimos dirigentes y el expresidente de este país, pues no es el momento más claro”, dijo Manuel María Valencia Alonso.

La imputación de la Audiencia Nacional, que surgió de una querella presentada en 2008 por el Comité de Apoyo al Tíbet, incluía al ex primer ministro Li Peng y a los expresidentes Jiang Zemin y Hu Jintao, tres de los más importantes políticos chinos de los últimos 30 años.

“La reacción china no es sorprendente, entra dentro del guión normal. China a ese tipo de cuestiones le presta mucha importancia, lo mismo ocurre cuando un dirigente de un país extranjero recibe al Dalai Lama”, explica Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China. “En todo caso, lo que sí puede sorprender es la reacción española, en el sentido de promover una reforma legal quizás, como se está demostrando ahora, poco meditada”, añadió Xulio Ríos en relación a la liberación de narcotraficantes y otros efectos secundarios que ha traído la reforma legal.

La incomodidad y el enfado que el caso ha generado en Pekín están haciendo muy difícil la visita de Mariano Rajoy, pero no han congelado los intercambios políticos. El ministro de educación, José Ignacio Wert, estuvo en China en noviembre, mientras que el vicepresidente del Senado, Juan José Lucas, lo hizo en febrero. Pedro Solbes, en calidad de presidente del Foro España-China, fue saludado recientemente por el presidente Xi Jinping en Pekín.

El bache en las relaciones bilaterales preocupa sobre todo por sus consecuencias económicas, especialmente en un momento en el que a España le conviene ampliar la colaboración con la segunda economía del mundo. “Nos afecta a muchas cosas, a muchos puestos de trabajo en España (directos, indirectos e inducidos), hay muchísimo dinero en juego”, reconoció Manuel María Valencia Alonso.

La relevancia de China para la economía española es importante en tres grandes sectores: comercio, turismo e inversión. Las exportaciones hacia China han crecido más del 10% anual desde 2010, situándose como el tercer mercado más importante fuera de la Unión Europea. El número de turistas chinos, muy generosos con sus gastos en el extranjero, se incrementó en 2013 en un 35,1% respecto al año anterior. La importancia de China también es creciente debido a su compra de deuda pública española (al menos el 20% del total) y a las inversiones de algunas de sus empresas en nuestro país, como China Unicom (telefonía), HNA (hoteles), ICBC (banca) o Wanda (sector inmobiliario). A pesar de la crisis política, estas dinámicas de mayores relaciones económicas se han mantenido durante el primer trimestre de 2014.

“Lo que es evidente es que España está en una situación de mucha debilidad en relación a China, fundamentalmente por la cuestión de la participación en la compra de deuda, y esto indudablemente provoca nerviosismo y preocupación”, dijo Xulio Ríos.

Si España se encuentra actualmente bajo este bache de intercambios al más alto nivel, otros países europeos no están perdiendo el tiempo. En marzo de este año, el presidente Xi Jinping viajó a Francia, Bélgica y Alemania, mientras que Angela Merkel visitó China en 2012 y Gordon Brown lo hizo en 2013. La intención de Mariano Rajoy era encontrarse con el presidente chino el año pasado, coincidiendo con los 40 años de relaciones diplomáticas entre ambos países, pero la reunión no pudo concretarse por un problema de agendas. “Está todo el mundo como loco con China. ¿Se podrían hacer más cosas con España? Sin duda alguna”, dijo el embajador español en Pekín.

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