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“China NO debe contaminar primero y limpiar después”

Como otros países anteriormente, China está viviendo un gran desarrollo económico que está trayendo consigo graves consecuencias medioambientales. El Reino Unido lo vivió durante la Revolución Industrial, Estados Unidos en su particular despegue económico en el siglo XX, Taiwán y Corea del Sur durante la década de los 80… pero, ¿es inevitable el “contaminar primero y limpiar después”?

En un artículo publicado por el Nanfang Zhoumo (Southern Weekly), Fang Bingchao (方炳焯) defiende que hay otro camino. Este periodista y director del Diario de Zhongshan (中山日报), que depende del gobierno local, piensa que es necesario abandonar la obsesión por los incrementos del PIB, pensar a largo plazo y no estropear el futuro de nuestros hijos. Por su interés, traducimos el artículo a continuación:

Imagen de Jinan, la capital de la provincia de Shandong, el 29 de octubre de 2013.
Imagen de Jinan, la capital de la provincia de Shandong, el 29 de octubre de 2013.

 

TRADUCCIÓN

¿Es inevitable contaminar primero y limpiar después?
(Por Fang Bingchao)

Cada vez que invitados de todas partes aclaman la limpieza y la belleza de esta tierra, que dicen “una vez aquí ya no te quieres ir”, como natural de Zhongshan me siento profundamente orgulloso. Al mismo tiempo, pienso para mis adentros: contando con el mismo sistema y con los mismos recursos naturales, ¿por qué la calidad del medio ambiente y de los ecosistemas de Zhongshan, en la provincia de Guangdong, está tan por encima de la de otras ciudades del entorno? Los resultados obtenidos en otras regiones cercanas, ¿se podían haber evitado? A partir de aquí, me viene a la mente una pequeña experiencia personal. Viéndolo a posteriori, podemos decir que fue el despertar de la consciencia medioambiental en Zhongshan.

A finales de 1994, el entonces alcalde de Zhongshan, Tang Bingquan (汤炳权), trataba este tema con algunos secretarios de nuestra oficina. Un día, un jefe de Estado vino a visitar la provincia de Guangdong. Desde la capital de Guangzhou se dirigieron hacia Zhuhai, pasando por una carretera en la que a ambos lados se podían ver montañas dañadas por las omnipresentes zonas industriales y colinas y ríos destrozados en la excavación de zonas de desarrollo. La vegetación estaba gravemente dañada y en algunos tramos del camino las horripilantes escenas eran difíciles de soportar. Como el jefe de Estado extranjero no entendía nada en absoluto, le preguntó a los gobernantes de la provincia de Guangdong que lo acompañaban: “¿estáis seguros de que vuestra construcción y desarrollo tienen que ser así?”

Tang Bingquan escuchó la anécdota en una reunión con los líderes de la provincia y sintió una profunda agitación. Entonces decidió recorrer todo Zhongshan y se dio cuenta de que, en distinto grado, en todos los municipios se había excavado en las montañas y se había destruido la vegetación. Tras reflexionar detenidamente, convocó de inmediato a una reunión de la asamblea general de la ciudad para ponerse de acuerdo con todos los municipios y departamentos en tres leyes básicas: prohibir a lo largo de la carretera excavar en las montañas, destruir la vegetación y establecer un tiempo para reforestar la zona. En este debate, Tang Bingquan nos escogió para redactar el borrador de su discurso. Como uno de los redactores, la noche antes de la reunión ya pude ver las correcciones del alcalde. Tang Bingquan añadió muchas frases, como por ejemplo esta: “Nosotros hemos de educar a los altos cargos en todos los niveles, no podemos seguir comiendo el arroz de nuestros ancestros y acortando la vida de nuestros descendientes”. Al día siguiente, en la gran reunión, noté en los ojos de Tang Bingquan que se había emocionado.

En la actualidad, la gente es totalmente indiferente a la concieciación medioambiental, aunque seguir el proverbio “todas las familias hacen fuego” ha conllevado logros políticos remarcables. No nos habíamos imaginado que el alcalde Tang Bingquan fuera a utilizar el freno de emergencia, lo que provocó que la mayoría de altos cargos quedaran muy impactados. Inmediatamente, los más importantes dirigentes juraron un “compromiso militar”, se aumentó la inversión en limpieza y reforestación, y se consiguió cambiar muy pronto el punto de vista. Desde entonces, el grupo de dirigentes de la ciudad de Zhongshan ha ido rotando de un cargo a otro, pero el dicho “no podemos seguir comiendo el arroz de nuestros ancestros y acortando la vida de nuestros descendientes” ha ido poco a poco convirtiéndose en un consenso común y posteriormente la gente no ha parado de sumarse a la protección del medio ambiente y de los hábitats naturales.

A finales de la década de los noventa, bajo una situación de altas carencias de recursos naturales en el campo, los principales jefes del gobierno comunista del momento en Zhongshan, Cui Guochao (崔国潮) y Chen Genkai (陈根楷), haciendo caso omiso de las objeciones, insistieron en convertir la zona del Monte Wugui –que ocupa casi el 80% del área municipal- en un área de conservación a través de la legislación de la Asamblea Popular, haciendo evolucionar la protección del medio ambiente. Entonces se llevó a cabo un proyecto tras otro, como la remodelación el río madre -el río Qi-, la reforestación de la tierra de Zhongshan, la construcción de depuradoras de agua o la reparación de ríos interiores, todo un sinfín de obras para luchar por el entorno donde viven los ciudadanos. Estos proyectos tardarían 5 años en realizarse, como máximo entre diez y veinte. Durante este tiempo, aunque cambiaron los gobernantes, los proyectos gozaron de continuidad.

Si observamos varias zonas del interior del país, el rápido desarrollo económico es todavía como un caballo desbocado. El concepto de desarrollo científico tampoco es capaz de controlar la enorme fama, fortuna y logros políticos que persiguen los gobernadores locales. La contaminación ambiental y la destrucción de los ecosistemas es algo terriblemente frecuente. En muchos lugares, los expertos incluso han intentado explicar las bases de este horrible giro medioambiental para calmar a la opinión pública. Por ejemplo, hay quien cita al Río Támesis en Inglaterra, cuya contaminación durante la Revolución Industrial tardó en limpiarse cerca de cien años. El boom económico de Taiwán en los años ochenta tampoco pudo escapar a los daños medioambientales. Primero contaminar y después limpiar, ¿acaso es éste el inevitable destino y el precio a pagar por todos los países y regiones en su rápido crecimiento económico?

Muy ocasionalmente, leo las opiniones escritas por el estudioso taiwanés Gao Xijun (高希均). Él dijo que si durante un proceso de desarrollo económico la sociedad no presta atención al medio ambiente, entonces el Producto Nacional Bruto [por sus siglas en inglés, GNP] se convierte en Garbage, Noise, Pollution (basura, ruido, contaminación); y el proceso de producción del PNB es precisamente el de producción de basura, ruido y contaminación. Pero gracias al esfuerzo de la gente, el desarrollo económico también puede convertirse en el Great Neat Place (Gran lugar pulcro).

Por supuesto, es evidente que nuestra Zhongshan no puede considerarse como la “Tierra Pura de los hombres”, ni tampoco podemos decir que aquí no haya problemas medioambientales. Pero hace veinte años de aquella iluminación y despertar, que realmente nos previno de cometer muchos errores, de los cuales las futuras generaciones ya se están empezando a beneficiar. ¿Acaso no lo ven? La gente de Zhongshan rara vez tiene problemas de basura, ruido o contaminación. Muchos amigos de fuera sienten “envidia, celos y odio”.

Recuerdo que Spencer Wells, en su libro “La semilla de Pandora. Los costos imprevistos de la civilización”, clamaba: “junto con el desarrollo económico y social, hay una serie de comportamientos actuales que harán que muchas especies desaparezcan más rápidamente que en cualquier otro momento del pasado. Hemos de detenernos a evaluar la situación actual y abrir los ojos ante la realidad: ¡cuánto mayores sean los deseos del ser humano, más graves serán las consecuencias!”.

En cuanto a la organización y a la puesta a punto del modelo de desarrollo de los últimos 20 años en Zhongshan, podemos extraer de él una conclusión: siempre que haya voluntad, se puede evitar por completo que el coste del desarrollo de las ciudades sea “primero contaminar y después limpiar”. Por supuesto, aquí tiene que existir la premisa de que las autoridades locales tengan una visión relativamente a largo plazo. Esto no quiere decir que los políticos siempre tengan que tener en mente los próximos cien años, pero pueden planear a más de cinco o diez años vista. Si solo se piensa en plantar melocotones y ciruelas este año para recoger los frutos al año siguiente, los gobernantes con esta mentalidad y tan poca visión de futuro tienen los días contados. Xi Jinping ha destacado que un líder no necesariamente ha de obtener logros durante de su mandato, sino que “primero se cosecha y después se ponen a secar los frutos”. Si generación tras generación los gobernantes son capaces de pasar esta antorcha, de recordar el brillante legado de nuestros antepasados, de valorar la felicidad de sus descendientes y así no regirse únicamente por los méritos acumulados, también contarán con lo necesario para tener buena fortuna.

 

Más

• ZaiChina: todos nuestros artículos sobre la contaminación en China

Fuente

• Nanfang Zhoumo: 非得“先污染后治理”?

• Sina Weibo: Cuenta de Fang Bingchao

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Acerca de Marina Romero Carpio

Estudiante de último curso del Grado de Traducción e Interpretación en la Universidad Autónoma de Barcelona. Con inglés y chino de lenguas de estudio, está especializada en traducción audiovisual y literaria. Aun tras llevar solo 4 años en contacto con el mundo de la sinología, ganas no le faltan de seguir su formación hasta conocer de cabo a rabo los secretos del gigante amarillo. Planea marcharse a China tras graduarse.

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