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Dai Zhiyong: China necesita reformas más valientes

Más mercado, más sociedad civil, menos corrupción. Este podría ser el resumen de muchas de las aspiraciones de los intelectuales más progresistas de la sociedad china.

En este grupo podría incluirse a Dai Zhiyong (戴志勇), un periodista de la provincia de Guangdong que se hizo famoso a principios de 2012, cuando el gobierno censuró su artículo “El sueño chino, el sueño de la Constitución”. El enfrentamiento que se produjo entre la empresa (el Nanfang Zhoumo o Southern Weekly) y las autoridades locales fue uno de los acontecimientos mediáticos más interesantes de todo el año.

A pesar de eso, Dai Zhiyong sigue escribiendo en las páginas de este prestigioso semanal chino. En medio del debate en torno al Tercer Plenario y a las reformas que necesita el país, este periodista publicó un artículo donde compara la situación actual de China con la de 1978, defiende que hay que aprovechar la oportunidad para hacer reformas más arriesgadas, aumentando el rol de la sociedad civil y el mercado y avanzando en la separación de poderes. Por su interés, traducimos a continuación el artículo original, que refleja muy bien las aspiraciones de muchos intelectuales, periodistas y profesores de la provincia de Guangdong.

 

TRADUCCIÓN
Aprovechar el momento de reformas para completar la modernización de China
(Autor: Dai Zhiyong)

China actualmente se encuentra en un punto crítico de su historia. Siguiendo con la tradición política del Tercer Plenario del XI Congreso de 1978, en todas los anteriores Terceros Plenarios del Partido Comunista de China (PCCh) a menudo se han encontrado soluciones a importantes asuntos nacionales. Así ocurrió en el Tercer Plenario de 1993, en el que se decidió instaurar el sistema de una economía socialista de mercado, rompiendo los obstáculos de la época y convirtiéndose en el nuevo documento programático continuador del espíritu valiente y reformista de los años 80. En el Tercer Plenario del XVIII Congreso Nacional que está celebrándose ahora mismo [noviembre de 2013], las propuestas también influirán directamente en la futura dirección de China.

Los beneficios de las reformas del Tercer Plenario del XI Congreso Nacional terminarán pronto. La flexibilización del sistema centralista, junto con la mejora en la combinación de tierra, capital y mano de obra, han producido que China haya podido mantener un crecimiento a toda velocidad durante más de 30 años. El gobierno planea devolver progresivamente al pueblo sus derechos y así continuar con la transición hacia una economía de mercado.

Sin embargo, tal y como el economista Yang Xiaokai ha advertido reitaradamente, debido a los “daños colaterales por el desarrollo tardío” y el “doble sistema paralelo” (双轨制), se están creando grupos con beneficios especiales. La reforma de la economía todavía no se ha completado: en áreas como la política, la sociedad y la cultura aún se esperan iniciativas más eficaces. Pero las reformas dependen precisamente de los sectores inmovilistas que se aprovechan de las particularidades del mercado, y ya se han convertido en una fuerza de resistencia.

Al mismo tiempo, junto con el incremento de las libertades sociales, en el pueblo se ha producido un rápido despertar y un aumento significativo de las demandas de autogobernarse (自我治理). Debido a los privilegios especiales actuales, junto con las generalizadas quejas por la falta de igualdad, en numerosos ámbitos (las expropiaciones de tierra y traslado de los ciudadanos, las desigualdades regionales en el examen de acceso a la universidad –gaokao-, el acceso a algunos sectores económicos, los impuestos, el mercado de capitales, la igualdad judicial, la participación en política…) se han producido todo tipo de conflictos, algunos de ellos bastante graves. En una dimensión macroeconómica incluso más realista, la falta de derechos provoca un consumo insuficiente, lo que también lleva a que la economía china tenga dificultades para mantener su evolución. China debe continuar con su transformación. El problema está ahí, pero, a fin de cuentas, ¿cómo llevar a cabo las reformas?

Hay que tomar decisiones valientes y decididas para promover las reformas; ahora no nos podemos permitir perder esta oportunidad. No importa si lo hacen los gobernantes o el pueblo; no queda otra opción que tomar la iniciativa y avanzar hacia delante. Para aliviar los conflictos y acabar con la corrupción, tras el Tercer Plenario del XVIII Congreso ya ha habido nueve altos funcionarios a nivel ministerial y provincial que han perdido su puesto. El razonamiento de Wang Qishan para combatir la corrupción es bien claro: “actualmente, luchar contra la corrupción debe ser una prioridad política básica para solventar los problemas desde la raíz” . El objetivo de las reformas no es atacar a los tigres [los altos dirigentes del PCCh], sino reformar las estructuras de poder y erradicar la corrupción desde sus raíces. Desde una visión más amplia, tanto Xi Jinping como Hu Jintao han declarado clara y abiertamente que “detenerse y retroceder no lleva a ninguna parte”.

En otras palabras, el consenso es continuar con la reforma y apertura y solucionar los problemas del sistema. En la actualidad, las reformas que China necesita no son unos pequeños ajustes y remiendos en algunas áreas, sino que se trata de unas reformas similares a las del año 1978, unas reformas globales en los ámbitos político, económico, social, cultural y ecológico.

China ha ido dando curvas, así que ahora sí que no podemos fallar de ninguna manera. ¿Qué reformar y cómo reformar? ¿Que abrir y cómo abrirse? Son necesarios un juicio y una mentalidad claros y brillantes. A nivel operacional, si en tiempos antiguos se establecía una Comisión Estatal para la Reestructuración de la Economía, en la actualidad se ha creado un grupo de trabajo para profundizar en la reforma global. En cuanto al objetivo final, se mire por donde se mire, tanto los que están al mando como la sociedad han de conocer bien lo que está pasando.

En esta ocasión, el comunicado final del Tercer Plenario es bien claro: en él se incluye la construcción del “Estado de Derecho en China” y la “la defensa de la Constitución y la autoridad de la ley”. Es decir, que “hay que profundizar en las reformas del sistema judicial, acelerar la construcción de un sistema judicial socialista imparcial, eficaz y con autoridad” y “garantizar el derecho a juzgar e investigar los delitos reportados con imparcialidad e igualdad de acuerdo a la ley, mejorar el mecanismo de actuación de la justicia y de los derechos, así como el sistema de protección judicial de los derechos humanos”.

En el documento final también se incluyen la “política democrática”, “la insistencia en el uso del sistema para gestionar los derechos, los asuntos y las personas; entregar al pueblo el derecho de supervisión del poder y hacer que la autoridad se ejecute a plena luz del día; se trata de políticas fundamentales para encerrar al poder en la jaula del sistema”.

Por supuesto, por volver a temas concretos, se necesita aclarar la propiedad de la tierra para darle a los campesinos “mayores derechos de propiedad”; y se necesita establecer un mercado de la tierra unificado en las zonas urbanas y rurales. Hay que dejar claros los límites entre gobierno y mercado; hay que permitir al mercado implementar la “función determinante” en la distribución de los recursos y establecer la actual economía de mercado.

El comunicado del gobierno también menciona que hay que “despertar el ánimo de las organizaciones sociales”. El 30 de septiembre de 2013, el Consejo de Estado ya anunció “las ideas y directrices de la compra de servicios del gobierno hacia la sociedad” (关于政府向社会力量购买服务的指导意见). Una sociedad fuerte es una condición fundamental para la mejora del gobierno. Continuando desde 2003 con una tendencia al desarrollo, la sociedad china se está despidiendo de su frágil condición y está estudiando “cogobernar y dividir los poderes” con el gobierno. Una sociedad fuerte dirige la administración de su gobierno; ésa es la actual ruta para gobernar.

Para establecer un sistema administrativo eficaz, no solo hay que encontrar un sistema adecuado de división de poderes y de las regiones locales; y también poner en práctica “las dos iniciativas centrales y provinciales”. Además de eso, también hay que dejar claros los poderes y responsabilidades del Partido y el Estado, mejorar el sistema básico de la Asamblea Popular Nacional y abrir canales comunes de comunicación entre el pueblo y los gobernantes.

Teniendo una economía de mercado, una sociedad fuerte, un estado de derecho justo y un sistema democrático, el Tercer Plenario del Congreso declaró abiertamente que “la modernización del sistema y la capacidad de la administración del país” están cerca de conseguirse. Esta administración necesita aplicar con procedimientos modernos el máximo de justicia; este tipo de gobierno necesita tener la fuerza para disolver los intensos conflictos entre los gobernantes y el pueblo, entre el campo y la ciudad.

Si este sistema consigue arraigarse, la construcción esencial de la China moderna podrá estar cerca de alcanzarse. Solo de este modo podremos escapar airosos del “Valle de las Tres Gargantas”. [ El valle del río Yangtsé y sus gargantas simbolizan las dificultades en solucionar los problemas por lo complicado que supondría tener que salir de ellas]

Fuente

• Nanfang Zhoumo: 抓住改革时间窗口,完成现代国家转型

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Acerca de Marina Romero Carpio

Estudiante de último curso del Grado de Traducción e Interpretación en la Universidad Autónoma de Barcelona. Con inglés y chino de lenguas de estudio, está especializada en traducción audiovisual y literaria. Aun tras llevar solo 4 años en contacto con el mundo de la sinología, ganas no le faltan de seguir su formación hasta conocer de cabo a rabo los secretos del gigante amarillo. Planea marcharse a China tras graduarse.

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