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Chino compra casa en España en busca de un futuro para sus hijos

Este artículo ha sido publicado anteriormente en El Confidencial.

Wu Jiashan llegó el pasado fin de semana a España con un objetivo: buscar una casa de más de 500.000 euros y emigrar a nuestro país. Sus ciudades preferidas son Barcelona y Valencia, donde espera poder disfrutar de un clima agradable, infraestructuras propias de un país desarrollado y una buena educación para su hija de cuatro años. “Estoy pensando en la calidad de vida”, dice esta pequinesa de 40 años para explicar su decisión.

No todos quieren instalarse en España, pero muchos otros chinos están pensando en comprar vivienda en nuestro país. Además del descenso en los precios, el principal motivo se encuentra en la Ley de Emprendedores, que facilita la obtención del permiso de residencia temporal a los extranjeros que compren activos inmobiliarios de más de medio millón de euros.

La nueva legislación se publicó en el BOE el 28 de septiembre y ha tenido un efecto inmediato en el país asiático. “En cuanto se aprobó la ley, automáticamente hubo un bombardeo”, explica gráficamente Rafael Cascales, un empresario español que lleva cerca de un año trabajando en el negocio. “En los próximos meses se van a producir muchas ventas. El calentón está siendo ahora mismo. Todo el mundo está muy nervioso, de repente todo el mundo se quiere meter en el tema”, dice.

Aunque los programas acaban de empezar y todavía quedan detalles por definir, las compras ya se están produciendo. La consultora Gold Millennium, que ha creado con varios constructores y promotores españoles la plataforma Zhiye Spain, afirma que ya ha vendido siete propiedades desde la aprobación de la ley. “Esperamos que la cifra se vaya incrementando poco a poco”, dice Javier Hernández, director de Gold Millenium. Actualmente, esta empresa envía todas las semanas una media de cinco chinos a España para explorar las posibilidades de inversión.

La reciente reforma del Gobierno pretende dar salida en el extranjero al stock de cerca de 1,4 millones de casas que hay a la venta en España. China es un país especialmente atractivo porque es la segunda economía del mundo y el segundo estado con más multimillonarios, pero ha invertido tradicionalmente muy poco en nuestro país. A diferencia de los rusos, que veranean en España y llevan adquiriendo viviendas desde hace años, para los chinos la reforma es un factor decisivo a la hora de invertir. “El que puedan conseguir el permiso de residencia es un gran incentivo para nuestros clientes, es una gran atracción”, explica a este diario la señora Chen, de la consultora Shengledo, con presencia en Pekín y Shanghai.

En busca de una educación europea

Con el permiso de residencia llegan algunos de los beneficios que buscan los inversores chinos: una educación europea para sus hijos, la posibilidad de moverse libremente por los países del espacio Schengen (ahorrándose el farragoso trámite de solicitar visado) y la diversificación de su capital para ganar en seguridad. La mayoría no piensa en emigrar a España, sino en rentabilizar la inversión, darle más oportunidades a sus hijos y tener un pie en Europa por si la situación se complica en su país (como es bien sabido, los adinerados chinos son muy proclives a escapar de China).

Para Wu Jiashan, la clave está en el clima y el medio ambiente. “Pekín ahora mismo tiene grandes problemas y necesita mucho tiempo para solucionarlos”, explica esta guía turística. “Yo puedo esperar, pero no quiero que mi hija crezca sufriendo eso, por ejemplo la contaminación del aire”. Para esta madre, que se plantea otros destinos con más tradición entre los ciudadanos chinos como Estados Unidos o Canadá, el otro gran aliciente es que su hija tenga una educación occidental, sin demasiada presión y con más tiempo libre. “La educación china no te enseña realmente a estudiar, sólo te da una serie de conocimientos que la mayoría de las veces son inútiles”, afirma.

“Compra casa y emigra fácilmente. Educación gratis para tu hijos”

Las agencias instaladas en China han sabido verle el filón comercial a la nueva ley. En la página web de Jilong S.L., el proceso se resume de forma directa y sencilla: “Compra casa en España por 500.000 euros y emigra fácilmente en tres o cuatro meses”. En otro de los carteles promocionales de esta asesoría se explican los beneficios: “Invierte una persona y se beneficia toda la familia; libertad para viajar por los 26 países del espacio Schengen; educación gratis para los hijos”.

Además de compradores a título individual, también los fondos de inversión o grandes empresas chinas, como de otros países, están comenzando a fijarse en España. El Dalian Wanda Group, un gran conglomerado de propiedades, hoteles y entretenimiento (a cuyo frente está el hombre más rico de China, Wang Jianlin) lleva meses negociando con inmobiliarias españolas y tiene pensado visitar España a principios de 2014. “En estos casos es inversión pura y dura”, explica Rafael Cascales. “La motivación no es el permiso de residencia, obviamente, sino que como objetivo de inversión España está muy barato”, afirma.

En los casos de grandes empresas o fondos de inversión ya no se trata de viviendas de 500.000 euros, sino de operaciones mucho más grandes. Puede tratarse de paquetes de 100 o 500 casas, de varias hectáreas de terreno o de una docena de hoteles. En su punto de mira también están los activos del banco malo creado en agosto de 2012, el Sareb, que se ha convertido en la nueva competencia de las inmobiliarias españolas a la hora de captar inversiones.

“En este sector hay interés, pero es complicado porque son proyectos a uno o dos años, va más despacio”, dice Javier Hernández. Aunque el permiso de residencia no sea tan importante, sí puede contribuir a que las empresas se decanten por España. Si una compañía adquiere un centenar de viviendas en nuestro país, la nueva Ley de Emprendedores le podría facilitar su posterior comercialización en China gracias al incentivo del permiso de residencia.

España, el último en sumarse a la carrera

España, sin embargo, no es el único miembro de la UE interesado en captar a los adinerados chinos. De hecho, nuestro país es el último que ha llegado a la carrera y el que cuenta con una ley menos ventajosa. Desde julio de 2010, Letonia ofrece condiciones similares a los compradores de propiedades a partir de 72.000 euros. En Chipre el precio es de 300.000 euros e incluye la posibilidad de solicitar el permiso de residencia permanente. Otros países europeos como Hungría, Grecia, Irlanda o Portugal también se han adelantado a España.

A pesar de las diferencias (el tamaño de la economía, el idioma español, la variedad de oferta inmobiliaria), lo cierto es que en las agencias de emigración chinas estos países compiten entre sí de forma directa. Wang Yu, la responsable del programa español en Globlevisa, una agencia con oficinas en once ciudades chinas, presencia a diario la lucha de las distintas naciones europeas por hacerse con compradores chinos. Cuando los clientes acuden a esta agencia, todos los departamentos presentan a sus países; y España no siempre sale bien parada.

“La ley española no está totalmente acabada, hay algunas políticas que no están claras”, explica Wang Yu. “Después de hacer una inversión tan grande, se debería incluir una cláusula sobre el permiso de residencia permanente. De esta forma España podría competir con el resto de países, por ejemplo Portugal”.

Con la nueva legislación, España facilita el permiso de residencia temporal, pero no deja claro el proceso a seguir con el permanente. En Portugal, actualmente el gran competidor de España en la venta de viviendas, se puede solicitar cinco años después de haber comprado una casa. En este y otros aspectos, el vecino luso y el resto de competidores exigen menos requisitos, pero a ojos de muchos chinos ofrecen lo mismo: el salto a Europa.

“La demanda es sobre todo para grandes ciudades”

Además de competir con Portugal, Chipre o Grecia (este último pide 250.000 euros de inversión), no resulta sencillo encajar las necesidades de los clientes chinos con la oferta inmobiliaria en nuestro país. “En España tienes mucha oferta en la costa mediterránea, mientras que la demanda china es sobre todo urbana y de grandes ciudades”, explica Javier Serra, consejero económico y comercial del ICEX en Pekín. Poco interesados en el sol y la playa (salvo algunas excepciones de renombre como Marbella), los chinos buscan sobre todo comprar en Madrid y Barcelona, donde sus hijos puedan acudir a la escuela o la universidad.

Aunque está habiendo mucho movimiento y se están concretando las primeras compras, en el sector se confía en que con el paso de los meses se aprueben nuevas medidas para facilitar la obtención del permiso de residencia permanente y otras garantías para los inversores. El precedente más inmediato es el de Portugal, que aprobó la ley en octubre de 2012 y flexibilizó la regulación en febrero. “No sé si en España va a pasar tan pronto, pero según vaya pasando el tiempo, lo más natural es que pueda pasar esto”, dice Javier Hernández.

A largo plazo, el amplio stock de vivienda con el que cuenta España tras el estallido de la burbuja inmobiliaria podría flexibilizar todavía más la reglamentación. “Esta fiebre de compras en China durará cerca de un año”, explica Rafael Cascales. “El año siguiente irá cayendo y estará más tranquilo. Y cuando empiecen a descender las adquisiciones, el Gobierno rebajará a 250.000 euros. Yo creo que esa será la tendencia”.

Nota 1: Actualmente, con el permiso de residencia temporal y sin cotizar a la seguridad social, lo único a lo que tienen acceso los extranjeros en España es a la educación. Ni sanidad ni pensiones entrarían entre los beneficios por comprar vivienda, aunque algunas agencias de emigración chinas sí los incluyen erronéamente en sus anuncios publicitarios.

Nota 2: Por si no queda claro en el artículo, es evidente que estos compradores pertenecen a las clases medias-altas del país y son una minoría. Este tipo de inversores tienen muy poco que ver con la emigración china a España de las últimas décadas, compuesta en su inmensa mayoría personas procedentes de zonas rurales de la provincia de Zhejiang (del condado de Qintian), con pocos recursos económicos y poca educación. El objetivo de éstos era trabajar y enriquecerse en España; el de los inversores es dar mayores oportunidades a sus hijos, diversificar sus activos y poder moverse libremente por Europa.

Nota 3: Una de las estrategias que algunos chinos se están planteando es vender sus propiedades en China (donde en las grandes ciudades se han alcanzado precios muy elevados) para adquirir una vivienda mucho mejor en España. La protagonista de la que hablo en el artículo, Wu Jiashan, es una de ellas.

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1 Comentario

  1. Uno

    Claro, como hay tantos chinos a los que les sobra medio milloncejo de euros para desfilfarrarlo en un país quebrado donde aún colea la burbuja inmobiliaria… ¡Qué sabios y generosos son nuestros gobernantes!

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