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Del made in China al China + 1

Este artículo ha sido publicado anteriormente en El Confidencial.

El famoso made in China tiene los días contados. Al menos tal y como lo conocemos. Ante el aumento de los costes laborales en el gigante asiático, la imagen de mano de obra china cosiendo zapatos e hilvanando chaquetas cada vez se corresponde menos con la realidad. Muchas de estas fábricas de producción intensiva se han mudado ya otras regiones asiáticas más baratas, como Vietnam, Camboya, Myanmar o Bangladés.

“Cada día, a través de nuestra página web, recibimos preguntas de todo el mundo sobre el sector de las manufacturas en Vietnam”, explica William Gadd, director ejecutivo de VietnamB2BDirect, una compañía que se encarga de ayudar a las empresas en su mudanza desde China. “Muchos explican que el motivo de su interés es la estrategia China + 1, mientras que en otros casos simplemente quieren abandonar por completo su producción en el gigante”.

El modelo China + 1 se ha extendido en los últimos años entre las grandes multinacionales. La estrategia consiste en mantener una parte importante de su producción en el gigante asiático, pero al mismo tiempo abrir fábricas en otras regiones cercanas para ahorrar costes, diversificar la producción y evitar cualquier contratiempo que pudiera ocurrir en la República Popular.

Y la estrategia responde principalmente a un motivo: el gigante asiático se ha vuelto mucho más caro. Desde 2008, el salario mínimo se ha incrementado en este país en torno a un 20% anual. En la ciudad de Shenzhen, por ejemplo, el sueldo mínimo ha pasado de 850 yuanes (103 euros) en 2008 a 1.600 yuanes (195 euros) en 2013. A estos gastos en mano de obra, las empresas han tenido que añadir más impuestos, más gastos sociales y mayores controles medioambientales. En Vietnam, los salarios no alcanzan ni la mitad de lo que se gana en China; en Bangladés, tres veces menos que en Vietnam.

A las afueras de Ho Chi Minh, en el complejo industrial de Binh Duong, los camiones marcan el paso de una región a la que se han mudado muchas compañías procedentes de China. [Foto: Daniel Méndez]
A las afueras de Ho Chi Minh, en el complejo industrial de Binh Duong, los camiones marcan el paso de una región a la que se han mudado muchas compañías procedentes de China. [Foto: Daniel Méndez]

 

Además de ahorrar dinero y ser más competitivas, las compañías también quieren reducir riesgos. “Muchas empresas internacionales utilizan Vietnam como refugio en caso de que las cosas no vayan como tenían planeado en China”, cuenta Marco Breu, director del Instituto McKinsey en Hanoi. La estrategia China + 1 pasa por no poner todos los huevos en la misma cesta, una idea que ha ganado adeptos tras el tsunami de Japón y las inundaciones de Tailandia en 2011, dos desastres que provocaron la paralización de algunas cadenas globales de producción.

Es por eso que, sobre todo en sectores intensivos en mano de obra (como confección, textil, calzado, juguetes o electrónica), otros países asiáticos han vivido un gran boom en los últimos años. En Vietnam, multinacionales como Nike, Adidas o H&M han abierto plantas de producción cerca de la Ciudad de Ho Chi Minh. En Camboya, numerosas empresas japonesas, taiwanesas y europeas se han instalado en la zona económica especial de Phnom Penh, donde cuentan con ventajosas condiciones fiscales. En Myanmar, un país que comienza a abrirse al comercio internacional, la inversión extranjera durante los primeros tres meses de 2013 superó a la inversión realizada entre enero y junio de 2012.

Las empresas chinas también se mudan al extranjero

Las propias empresas chinas también están mudando parte de su producción al extranjero. Midea, la multinacional de electrodomésticos y aire acondicionado, abrió entre 2007 y 2008 dos plantas industriales de cerca de 70.000 metros cuadrados en Vietnam. Además de reducir costes en mano de obra, otro de los motivos para salir de China fueron los menores impuestos a la hora de exportar a otros países de la Asociación de Países del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés). Según el Fondo Monetario Internacional, la media de crecimiento del producto interior bruto de cinco de estos países (Indonesia, Malasia, Filipinas, Tailandia y Vietnam) será de 5,9% para 2013, lo que hace todavía más atractiva la mudanza a estas naciones.

Frente a lo que pudiera parecer, China no está preocupada por esta huida, ya que, en realidad, responde en gran medida a políticas aprobadas por Pekín. Especialmente en las zonas costeras del país, protagonistas del fenómeno made in China de las últimas décadas, las autoridades locales han recibido instrucciones de librarse de las industrias más contaminantes y menos eficientes. “La obtención o ampliación de licencias para sectores como el del calzado o el textil se ha visto en muchos casos congelada en algunas provincias chinas”, explica Carlos Domínguez Agulleiro, analista económico del ICEX en Vietnam.

El objetivo del gigante asiático es subir puestos en la cadena de producción, aumentar el valor añadido de sus productos y apostar por industrias más eficientes e intensivas en tecnología. Hasta ahora, en la estrategia China + 1, el gigante asiático se queda con la gran producción industrial, los centros de investigación y las inversiones tecnológicas; al + 1 se mueven las industrias ligeras intensivas en mano de obra. A estas, China les ofrece otra solución: mudarse a las zonas menos desarrolladas del interior del país, donde en torno a ciudades como Chongqing, Zhengzhou, Chengdu o Kunming han surgido nuevos parques industriales.

Pequeña fábrica textil en el sur de Vietnam [Foto: Daniel Méndez]
Pequeña fábrica textil en el sur de Vietnam [Foto: Daniel Méndez]
No es fácil salir del gigante asiático

Pero la salida de China tampoco es fácil. Incluso un país como Vietnam, más desarrollado que vecinos como Camboya, Myanmar o Bangladés, tiene problemas para ofrecer personal cualificado e infraestructuras capaces de producir, desplazar y exportar las toneladas de productos con las que trabajan las multinacionales. Muchos de los insumos y piezas que se necesitan en las fábricas de estos países todavía provienen de China.

Fábrica de textiles en china“En mi opinión, las multinacionales que sólo ven su inversión en Vietnam como parte del China + 1 están cometiendo un error”, dice Marco Breu. “Vietnam es muy complicado en sí mismo, y construir algo demasiado pequeño en Vietnam normalmente resulta muy ineficiente”. Lo mismo se podría decir del resto de países que están atrayendo la inversión extranjera y que buscan sustituir la producción que se lleva a cabo en China.

Empresas occidentales vuelven a casa

Además del China + 1, el encarecimiento de la fábrica del mundo también ha provocado la aparición del modelo ‘China + país de origen’. “Varias líneas de producción que habían sido delegadas a la fabricación en China han vuelto a ser rentables de producir en Europa o en Estados Unidos”, explica Carlos Domínguez Agulleiro. En España, ha sido sobre todo el sector textil el que ha comenzado a volver a casa.

En otras ocasiones, la globalización ha traído consigo complejas cadenas de producción y distribución, con la proliferación de otros modelos como China + 2 o China + 3. Lo que parece claro es que la palabra China ya no se puede eliminar de la estrategia de las grandes empresas globales.

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