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Debate: ¿Cómo internacionalizar el cine chino?

Estrenamos hoy una nueva sección de debates en ZaiChina. A partir de ahora, y con periodicidad mensual, debatiremos sobre un tema de actualidad relacionado con este país. En esta ocasión han participado en la conversación Daniel Méndez, periodista y director de ZaiChina; Manel Ollé, coordinador del Máster de Estudios Chinos de la UPF; Alicia Relinque, profesora de la Universidad de Granadá y famosa traductora de chino; y Pello Zúñiga, especialista en el sector audiovisual chino y habitual crítico de cine de esta web. El debate ha sido coordinado por David Ramírez.

El pasado 22 de Septiembre se inauguró la Ciudad del Cine Oriental de Qingdao, un macro proyecto desarrollado por Dalian Wanda Group y que cuenta con el multimillonario Wang Jianlin a la cabeza. El proyecto albergará el complejo cinematográfico más grande del mundo y se han invertido ya unos 37.000 millones de euros.

¿Qué repercusiones creéis que tendrá el nuevo complejo cinematográfico de Qingdao? ¿Ayudará a la internacionalización del cine chino?

Daniel Méndez, periodista y director de ZaiChina.
Daniel Méndez, periodista y director de ZaiChina.

Aunque todavía es muy pronto, lo que podría pasar con esta Ciudad del Cine de Qingdao es que no sirviera tanto para internacionalizar el cine chino, sino básicamente para lo contrario: para que Hollywood pudiera penetrar con mayores facilidades en el mercado chino. Debido a las limitaciones de emisión de películas extranjeras en los cines del país  (unas 30 al año), Qingdao podría convertirse en una excelente plataforma para las productoras estadounidenses. De esta forma (probablemente a través de más coproducciones, un terreno en el que ya ha habido numerosos avances en los últimos años) Hollywood podría buscar aumentar su presencia en las carteleras chinas. La presencia en la inauguración de Qingdao de actores como Di Caprio, Kidman o Zeta-Jones podría indicar que por aquí van los tiros; de hecho, lo realmente revolucionario sería que Wang Jianlin hubiera montado una Ciudad del Cine en Estados Unidos, y que se hubiera llevado allí a los Ge You, Fang Bingbing, Jet Li, Andy Lou y compañía…

Por otro lado, no conviene olvidar que en este sentido competir con Hollywood es una tarea sumamente complicada. Son muy pocos los países (sólo se me ocurre India) que han podido mantener una industria nacional que reine en sus propios cines. Incluso en los países europeos, que contaban con potentes industrias en los 50 y 60, las películas estadounidenses se llevan en torno al 60-70% del mercado. ¿Qué puede hacer China al respecto? Ni idea… está claro que la censura y la propaganda provocan problemas desde la raíz y que están limitando la creatividad de los autores. Por otro lado, también se necesitaría consolidar una industria (productores, distribuidores, marketing, etc…) con más recursos y ambición en el extranjero… pero de momento todavía estamos muy lejos de eso, y me temo que la Ciudad del Cine de Qingdao no va a cambiar significativamente las cosas.

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Pello Zúñiga, especialista en el sector audiovisual chino y habitual crítico de cine de esta web.
Pello Zúñiga, especialista en el sector audiovisual chino y habitual crítico de cine de esta web.

De acuerdo con Daniel, a través de este proyecto China pretende potenciar su industria cinematográfica y aprender la formula detrás del taquillazo internacional de manos del maestro en la materia, y Hollywood pretende aumentar su presencia y beneficios en el mercado cinematográfico con mayores perspectivas de crecimiento del mundo. Pero al final del día, Estados Unidos podría acabar llevándose el gato al agua. ¿La razón? Bajo mi punto de vista, el gobierno chino sigue empeñado en potenciar la cultura a golpe de talonario, cuando debería de centrar sus esfuerzos en potenciar la creatividad en el país, permitir la entrada de jóvenes con ideas nuevas a los puestos de responsabilidad en empresas estatales de producción/animación/distribución, potenciar la creación o colaboración con empresas privadas y reducir las restricciones sobre la producción audiovisual.

Pongamos al Festival Internacional de Cine de Beijing como ejemplo. ¿Cuánta gente ha escuchado hablar de él? Cada año se gastan millones de yuanes en traer a directores internacionales de renombre y tratar de llamar la atención de los medios. Pero las propias restricciones de entrada de películas extranjeras con las que cuenta China, el retraso con el que se realiza (para cuando se emiten en el festival, todo el mundo las ha visto hace meses a través de internet o compradas por 5 yuanes en la tienda de DVDs de la esquina), una dirección del festival protagonizada por una burocracia gris y sin idea o pasión por el medio, y una falta de carisma y creatividad hacen que el festival pase año tras año sin pena ni gloria. Lo que no evita que al año siguiente, el Festival cuente con el mismo presupuesto y se vuelvan a cometer los mismos errores.

Y me da miedo que los tiros, una vez más, vayan a ir por ahí. La delegación de actores extranjeros en la inauguración de la Metrópolis Cinematográfica de Qingdao parece que se ha quejado de que les exhibieron como animales de zoo, y que no hubo ningún diálogo ni acercamiento. Fue un espectáculo de puertas para afuera, un decorado que no cumplió otro papel que lograr una fotografía muy bonita y llenar los bolsillos de unos y vaciar los de otros.

Al final del día, el espectador es quien tiene la última palabra. Daniel me recrimina, quizá con razón, que soy demasiado duro con el supuesto creciente rechazo de las audiencias chinas hacia su cine o televisión nacional. Como devorador de cine (y algo de TV) de China que soy, nada me gustaría más que ver mejorar la calidad, el interés y la presencia internacional del cine chino. Espero que proyectos como el de Qingdao ayuden a crear cine más atractivo tanto para la audiencia china como para el resto del mundo.

Por otra parte, estoy convencido de que si hoy en día se doblara el número de películas extranjeras estrenadas en los cines chinos, los grandes éxitos de taquilla nacionales de los últimos años no lo hubieran sido tanto. Muchas de las películas comerciales chinas acaban colándose en el TOP 10 del mes sencillamente porque el espectador no tiene nada más que ver. El cine japonés es un claro ejemplo de que no hace falta grandes presupuestos para conquistar a la audiencia nacional o internacional. El cine chino no necesita películas más caras, 3 dimensiones, mayores efectos especiales o la presencia de actores de Hollywood en sus repartos. Si quiere aumentar su influencia y presencia cultural en Asia y el mundo, el séptimo arte chino necesita ideas, tratamientos y guiones más creativos, diferentes y valientes. Y eso no se consigue solamente a base de firmar cheques.

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Alicia Relinque, profesora de Literatura en la Universidad de Granada y traductora de chino.
Alicia Relinque, profesora de Literatura en la Universidad de Granada y traductora de chino.

En parte estoy de acuerdo con algunas cosas que se han dicho y no tanto en otras.

Creo que, efectivamente, la ciudad del cine puede convertirse en un mecanismo para que Hollywood penetre con mayor facilidad en China. La internacionalización del cine chino no va a depender de ese proyecto. Pero es que creo que tampoco ésta dependería del establecimiento de una ciudad del cine china en EEUU. La difusión y reconocimiento de la cultura, en general, y del cine, como una de sus manifestaciones particulares, tiene mucho que ver con la posición del país en el marco internacional. China, a pesar de su actual situación económica, es vista siempre con recelo y considerada por muchos como un país marginal, de segunda fila. Mientras eso no cambie, su cine será considerado como “testimonio”: ejemplo paradigmático “La linterna roja” de Zhang Yimou: una magnífica película sobre la construcción y la manipulación del poder en general que, sin embargo, se leyó en su día como critica al gobierno o como relato antropológico del pasado de China (plagado, por cierto, de tópicos orientalistas de la peor estofa).

Pello, criticas que el gobierno chino potencie su cultura a golpes de talonario. Sé de muchos creadores españoles (cineastas, pintores, escritores), que aplaudirían con las orejas si nuestro gobierno hiciera algo así. Y me parece que le pides a su gobierno lo que es harto infrecuente en el mundo en general: potenciar la creatividad, la entrada de jóvenes en puestos de responsabilidad…. Dime si conoces algún país que realmente haga eso, porque, desde luego, el nuestro no. En cuanto a la censura, eso nunca ha evitado que haya talento (ni en la España de antaño ni en la China actual).

Creo realmente en la vieja máxima de “dinero llama a dinero”; ese proyecto que traerá sin duda una comercialización, pero si desarrolla la industria cinematográfica, probablemente importe también técnica nuevas, personal, ayude a la formación de especialistas chinos –técnicos de iluminación, sonido…- , que puedan encontrarse con otros procedentes de otros lugares para que también ellos aprendan de cómo se trabaja en China. Y dado que vivimos en un mundo capitalista –China incluida-, hay que utilizar sus recursos; así que si es cuestión de invertir, creo que como inversión, mejor ésa que otras.

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Pello Zúñiga, especialista en el sector audiovisual chino y habitual crítico de cine de esta web.
Pello Zúñiga, especialista en el sector audiovisual chino y habitual crítico de cine de esta web.

Efectivamente, el dinero llama al dinero, pero lo que yo dudo es que este proyecto vaya a ayudar a una internacionalización del cine chino (aunque espero equivocarme). Hoy en día, el nivel técnico de las películas chinas, tanto a nivel de efectos especiales, fotografía o animación, rivaliza de igual a igual con las superproducciones de Hollywood. Pero cuento con los dedos de una mano las superproducciones que han interesado lo suficiente como para intentar una distribución internacional durante los últimos años. Ninguna ha tenido éxito. China no necesita una mayor calidad técnica, necesita una mayor creatividad. Necesita dejar de copiar a Hollywood, con resultados descafeinados y estériles, y buscar su voz propia. Necesita menos Tsui Hark y más Jia Zhangke o Jiang Wen. Necesita una cultura popular propia (cine, comics, series de TV, etc.), diferenciada y atractiva a la gente joven, al igual que han hecho Japón o EE.UU.

Yo no creo que China, y por tanto su cine, sean vistos como algo marginal. Yo creo que la gente está deseando, debido al constante bombardeo mediático que protagoniza, ver y conocer más sobre la cultura china, y disfrutar de su despertar cultural. Hace unos años, nadie se atrevería a comprar un móvil de marca china, pero hoy los aficionados a la tecnología se matan por lograr hacerse con un Xiaomi o el último Huawei (no por el precio, sino por prestaciones, diseño o software). La aplicación de IM Wechat está entrando muy fuerte en países como México. Pero no ocurre lo mismo con la cultura y el cine.

Hoy en día, los creadores chinos no pueden plantear géneros como el terror, la ciencia ficción o lo sobrenatural, ni tratamientos demasiado eróticos, políticos o violentos. El abanico disponible es bastante reducido, y eso limita mucho la creación de historias personales o películas comerciales que aspiren a lograr una distribución internacional.

Con la industria de la creación y la distribución en gran medida en manos del estado, los puestos de responsabilidad están en manos de una burocracia no educada o versada en la industria del entretenimiento o el cine. No pido tanto potenciar la creatividad, como dejarla florecer por sí misma. El Internet chino está lleno de animaciones interesantísimas, cortometrajes divertidísimos y autores jóvenes con un talento exquisito. Pero las películas de animación chinas estrenadas en los cines son espantosas. No puede ser que Dreamworks haga Kung Fu Panda, y muchos niños chinos la vean y piensen que es una película china. No puede ser que una empresa estadounidense haga una película con una dirección artística basada en la tradición artística china y que resulte más auténtica que las propias películas nacionales, que por su parte están empeñadas en copiar estéticas y guiones de películas estadounidenses o japonesas.

China necesita Almodóvares, Amenábares y Takeshis Kitanos, voces únicas, refrescantes y revulsivas que ofrezcan una voz diferente y distintiva. No necesita platós más grandes o la presencia de Leonardo Dicaprio en un reparto que actúa en una película con un guión que “ni fu ni fa”, una actuación descafeinada que “psé”, y una sensación de deja vu a la “esta peli ya la he visto, ¿no?”. Pero bajo el asfixiante control al que se somete a la industria, que carece incluso de un sistema de clasificación por edades que permita la aparición de géneros o películas destinadas a un público adulto, eso será muy difícil y las películas chinas tendrán muy complicado lograr interesar a un público internacional. Mientras, las audiencias chinas están deseando ver más cine de Hollywood en sus salas de cine, ya que las reciben como más creativas, originales y divertidas.

Inversiones como la de Qingdao acabarán probablemente por hacer más grande y más caro un modelo que, bajo mi humilde punto de vista, está destinado a un agónico fracaso.

Ojalá me equivoque.

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Manel Ollé, coordinador del Máster de Estudios Chinos de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
Manel Ollé, coordinador del Máster de Estudios Chinos de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

La generación de contenidos audiovisuales se ha convertido ya en uno de los principales escenarios de la Guerra de los Sueños del siglo XXI…Es una guerra que se libra en varios frentes al mismo tiempo: entre formatos de recepción (entre las pantallas de televisión, de dispositivos o de Gran Sala) entre formatos narrativos (serie o film…) y en terminos más geopolíticos, en la capacidad de los diferentes ámbitos culturales para generar ficciones de impacto global… Aparte de Hollywood, solo Bollywood y Hong Kong tenían hasta hace unos años capacidad de producción y de proyección.

Este nuevo mega proyecto es un indicio de la apuesta china para posicionarse en esta batalla, pero por sí solo no representa ninguna novedad…Ya China cuenta en Zhejiang con el mayor estudio de grabación, con todo tipo de decorados, ciudades prohibidas y palacios de época… para nutrir a las series y los films, mayormente de muy escaso impacto internacional… Crear un superproyecto desde arriba, de momento, no parece un movimiento suficiente si no se mima a la industria y se la apoya (no dirigiéndola sino acompañandola, haciéndola possible).

El cine es industria pero es también creación. Sin un entorno cultural e institucional favorable a la creatividad singular, arriesgada, más o menos comercial, innovadora, radical e independiente, China dificilmente conseguirá rentabilizar este esfuerzo. El proteccionismo frente al mercado estadounidense puede ser un arma de doble filo. La nueva retórica de la política cultural que recupera la idea del liderazgo ideológico del Partido tampoco augura muchas alegrías. Que creadores tan mainstream como Feng Xiaogang hayan expresando de forma muy clara su inconformidad en el entorno actual, nos indica hasta que punto no es una anécdota que afecta a cuatro empecinados irreductibles, sino que inundan de tibia autocensura, de complaciente escapismo o de propagandismo latente o explícito las zonas medias del territorio, y dejan sin aire a los espacios independientes o más experimentales.

En China de momento hay Mercado (en expansion), pero apenas una Industria: poco vital y poco favorable a las singularidad y a la generación de productos con personalidad y capaces de innovar, susceptibles de pasar fronteras…Sin embargo, solo hay que ver que pasó en el Hong Kong de finales de los ochenta, cuando una industria ya rancia, localista y de bajos vuelos se reinventó e inclusó dió espacio a creadores como Stanley Kwan, Wong Kar-wai o Ann Hui…

En China, a diferencia de lo que sucedía hace unos pocos años, en los que el circuito ilegal del DVD y de las descargas se había cargado a la incipiente industira local, se puede afirmar que hay un mercado en expansión: en 2012 se recaudaron 16.800 millones de yuanes (2.050 millones de euros), la mayor cifra alcanzada en la historia del sector -con un aumento del 28,2 por ciento con respecto a 2011. Pero el incremento llegó aún de filmes los extranjeros. El aumento de la cuota de filmes extranjeros de 20 a 34, con la condición de que las 14 nuevas fueran en formato 3D o IMAX, promovió este crecimiento. Las películas domésticas tuvieron unos ingresos en taquilla de aproximadamente 8.000 millones de yuanes (976 millones de euros), un 47,6 por ciento del total recaudado….aún tienen terreno para crecer…De entre las 10 películas de 2012 más vistas, solamente tres fueron de producción China: “Chinese Zodiac 12”, de Jackie Chan, “Painted Skin: The Resurrection”, y “Lost in Thailand”, una película low cost convertida en la más taquillera del año y la que más ha ingresado en la historia del cine chino…quizás en el low cost, el documentalismo y el cine independiente encontramos el fermento creativo que la industria de momento excluye, y que el día que sea capaz de incorporar puede convertirla en imbatible…De momento la batalla es asiática: el objetivo de Beijing ya empieza a estar conseguido: desarticular a Hong Kong como centro de producción diferenciado y con lógica propia…La pleitesía que rinde la industria y el Star systema de Hong-Kong a Pekín es todo un síntoma.

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Acerca de David Ramirez

Licenciado en Historia por la Universidad de Granada y Máster de Estudios Chinos de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Su interés por China vino a través del cine y su historia; sus principales campos de interés son la política y la cultura chinas. Actualmente colabora con varios medios de comunicación online especializados en el gigante asiático; en ZaiChina es el organizador y coordinador de la sección de debates.

1 Comentario

  1. Tetsuko

    ¿Menos Tsui Harks?, se nota que la escritora del artículo ha visto pocas películas de Tsui Hark, copiado hasta la saciedad junto con Ringo Lam o John Woo, y que marcó una época en el cine de HK de los 80. Eso claro, si nos quedamos solo con sus últimas películas apaga y vamonos.

    Y en cuanto a más Almodóvares y Amenábares, corramos un tupido velo. Quizás en el caso de Almodovar si que podemos hablar de un autor en un sentido concreto del término, pero Amenábar no es más que la comercialidad pura y dura que tanto se crítica aquí, que no aporta nada más que dinero a las arcas.

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