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Li Kaifu, el empresario más popular del mundo

Este artículo ha sido publicada anteriormente en El Confidencial.

Su nueva empresa, Innovation Works, pretende ayudar a la creación y desarrollo de start-up chinas en el mundo tecnológico.
Su nueva empresa, Innovation Works, pretende ayudar a la creación y desarrollo de start-up chinas en el mundo tecnológico.

Más de 51 millones. Esa es la cifra de personas que siguen en las redes sociales a Li Kaifu, un empresario del mundo tecnológico que arrasa en el internet chino. A su éxito han ayudado no sólo sus consejos económicos y sus críticas al Gobierno, sino también sus ideas sobre el éxito, la innovación y la búsqueda de la felicidad. Es difícil encontrar a un empresario tan influyente en el mundo occidental. En Twitter, el más popular es Bill Gates, con cuatro veces menos seguidores que Li.

A sus 51 años, este hombre (también escrito Kai-Fu Lee) es una de las grandes estrellas del mundo tecnológico chino. Gracias a la experiencia que ha acumulado tras trabajar durante las últimas dos décadas para Apple, Microsoft y Google, sus reflexiones sobre el futuro de internet, las mejores aplicaciones móviles o la financiación de las pequeñas empresas corren como la pólvora por las redes sociales. Los empresarios le siguen para conocer las últimas tendencias del mercado, los frikis para saber cuál es el mejor smartphone, y los inversores para decidir dónde poner sus yuanes.

Además de sus conocimientos profesionales, Li Kaifu ha añadido otro elemento a la receta del éxito 2.0: sus consejos sobre la felicidad. En cierto sentido, se le podría considerar una mezcla entre Steve Jobs y Paulo Coelho. En su cuenta de Sina Weibo, la red social por excelencia en China, el empresario invita a sus seguidores a perseguir sus sueños, a abandonar la pasividad y a no competir con los demás, sino consigo mismos. En el año 2004, escribió una larga carta dirigida a los jóvenes en la que les animaba a abandonar el rígido sistema educativo chino, a pensar por sí mismos, a poner pasión en sus vidas (el único camino hacia el éxito) y a buscar el equilibrio entre trabajo y familia. Desde entonces, cada vez que da una charla en una universidad china, el campus acaba colapsado por las decenas de miles de estudiantes que quieren escuchar en persona a este gurú espiritual y profesional.

Estudiantes de la Universidad de Chongqing aguantan la lluvia y el frío para escuchar a Li Kaifu, que cada vez que acude a un campus universitario suele provocar una pequeña revolución. [Imagen del Nanfang Zhoumo]
Estudiantes de la Universidad de Chongqing aguantan la lluvia y el frío para escuchar a Li Kaifu, que cada vez que acude a un campus universitario suele provocar una pequeña revolución. [Imagen del Nanfang Zhoumo]
Google y Apple se pelean por él

Antes de que las redes sociales le convirtieran en un fenómeno de masas, una disputa entre Microsoft y Google le lanzó al estrellato. Li Kaifu había trabajado para la primera desde el año 1998, pero en julio de 2005 Google decidió ficharle ofreciéndole una remuneración de 10 millones de dólares. Ambas querían ponerle al frente de sus proyectos en China. Sin embargo, el contrato de Li con Microsoft incorporaba una cláusula que le impedía realizar el mismo trabajo en otra empresa durante el primer año de su partida, lo que acabó enfrentando a las dos empresas en los juzgados. La millonaria caza del buscador estadounidense se convirtió en otro ejemplo de su creciente rivalidad con la empresa de Bill Gates, pero también en una muestra del talento de Li Kaifu, que comenzó entonces a recibir la atención de los medios de comunicación.

En su larga carrera profesional, sus admiradores también valoran (a diferencia de otros hombres de negocio chinos con conexiones políticas y económicas) que Li Kaifu empezara de cero. Nacido en Taiwán, a los once años se mudó a Estados Unidos, donde más tarde estudió Ciencias de la Computación en la Universidad de Columbia y en la Universidad Carnegie Mellon. En los años 90 pasó al mundo de la empresa de la mano de Apple, donde trabajó como investigador científico (su gran especialidad es el reconocimiento de voz) y participó en proyectos como Quick Time, Quick Draw 3D, la consola de Apple o PlainTalk. Aunque su padre fue un destacado político e historiador, los chinos identifican su carrera profesional con la de una persona hecha a sí misma que ha triunfado por méritos propios.

Viñeta sobre la partida de Li Kaifu, poco antes de que el buscador abandonara la China continental.
Viñeta sobre la partida de Li Kaifu, poco antes de que el buscador abandonara la China continental.

Su fichaje por Google en 2005 parecía haberle llevado a la cúspide de su carrera. Lanzó el buscador estadounidense en el país asiático, donde llegó a hacerse con el 30% del mercado (unos resultados aceptables teniendo en cuenta la fortaleza de Baidu). Fue entonces cuando Li Kaifu decidió dar otro giro a su carrera: en 2009 abandonó la compañía estadounidense y montó su propio negocio, Innovation Works, un fondo de capital riesgo para impulsar el desarrollo de start-ups chinas. Su nueva empresa comenzó con 115 millones de dólares y el apoyo de importantes compañías (entre ellas Foxconn) y destacadas personalidades (como Steve Chen, uno de los fundadores de YouTube).

El sueño de los jóvenes chinos

En esta resumida historia de su vida se pueden encontrar muchos de los ingredientes que garantizan el reconocimiento social entre los jóvenes urbanos chinos: estudiar en las mejores universidades de Estados Unidos, trabajar en el sector de las nuevas tecnologías, ser un alto ejecutivo en multinacionales como Apple, Microsoft o Google y acabar montando tu propia empresa. No hay un universitario en el país que no sueñe con una vida semejante.

A su fama en el mundo físico, Li Kaifu ha añadido también un inteligente y laborioso uso de las redes sociales. Como buen experto en internet, Li sabe cuándo y cómo publicar sus comentarios. Casi sin excepciones, todos los días publica cerca de 16 tweets (o “weibos”, como se conocen en China); los suele enviar cada media hora y casi nunca deja que pase más de un hora sin actualizar su cuenta. Aprovecha los grandes picos de utilización de redes sociales: por las mañanas, antes de entrar a trabajar, y por la tarde-noche, después de la jornada laboral. De hecho, sus detractores (que también los tiene) le acusan de utilizar las redes sociales para promocionarse y “engatusar” a los inocentes jóvenes chinos, necesitados de ídolos a los que admirar.

Todo esto le permitió en el año 2012 ser nombrado como la persona más influyente en Sina Weibo, por encima del habitual elenco de actores, cantantes y modelos que suele imponerse en las redes sociales de otros países.

Su nueva batalla: luchar contra el cáncer

Por si todo lo anterior fuera poco, Li Kaifu también ha destacado por sus críticas al Gobierno y su compromiso social. Sin desbordar casi nunca los límites de lo permitido, ha denunciado la grave contaminación que sufren ciudades como Pekín (donde él vive), la corrupción entre los políticos y la censura en los medios de comunicación. Hace meses, después de haber criticado un buscador que gestiona el Diario del Pueblo, el órgano de propaganda por excelencia del Partido Comunista, su cuenta fue suspendida durante tres días.

El pasado 5 de septiembre, Li Kaifu hizo público que se enfrentaba a otra nueva batalla. No se trataba de ningún problema empresarial, sino de algo mucho más importante: los médicos le habían diagnosticado un cáncer. Por supuesto, lo comunicó a través de las redes sociales. En pocos minutos recibió cientos de miles de mensajes de apoyo. Por el momento, su guerra contra la enfermedad ha comenzado con la misma energía empresarial y vital que ha intentado trasladar a sus fans.

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Acerca de Daniel Méndez

Daniel Méndez es el creador y director de ZaiChina. Licenciado en Periodismo y Estudios de Asia Oriental, colabora desde Pekín con varios medios de comunicación (entre ellos El Confidencial, Radio Francia Internacional, El Tiempo y EsGlobal) y es el autor del libro "Universitario en China. Así son los futuros líderes del país". Es profesor asociado de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, donde ha impartido el curso "Información, medios de comunicación e Internet en la China actual". [Más artículos de Daniel Méndez]