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“Pequeño Pájaro”: Luchando por los derechos de los trabajadores chinos

Wei Wei, en las oficinas de "Pequeño Pájaro" en Pekín. (FOTO: Daniel Méndez)
Wei Wei, en las oficinas de "Pequeño Pájaro" en Pekín. (FOTO: Daniel Méndez)

 

En el año 1997, Wei Wei llegó a la ciudad de Pekín para buscarse la vida. Como millones de otros chinos llegados del campo (en su caso de la provincia de Henan), la capital china le recibió con trabajos mal pagados: camarero, empaquetador, transportista… En seguida vivió en sus propias carnes la explotación laboral. Para intentar ponerle remedio, en 1999 decidió hacer algo tan sencillo como revolucionario: abrir una línea de teléfono para aconsejar a los trabajadores.

De esta simple idea surgió la ONG Pequeño Pájaro (小鸟鸟), que actualmente tiene oficinas en las ciudades de Pekín, Shanghai, Shenzhen y Shenyang. Según sus propias cifras, desde 1999 han ayudado a más de 30.000 trabajadores a recuperar 200 millones de yuanes (32,6 millones de dólares). Su lema deja bien claro su objetivo: “Defender los derechos e intereses de los trabajadores”.

En sus oficinas en el centro de Pekín, cerca de la Ciudad Prohibida, todavía se mantiene en funcionamiento la línea de teléfono que comenzó a sonar hace 14 años. Fue en aquella época cuando los trabajadores comenzaron a llamar para quejarse y buscar asesoramiento legal. El número era distribuido en anuncios en los medios de comunicación y en las zonas con mayor porcentaje de trabajadores migrantes (nongmingong).

A finales de los 90, como todavía pasa hoy, el principal problema al que se enfrentaban los trabajadores era el incumplimiento del contrato laboral y el impago del sueldo. En ocasiones, los empresarios se negaban durante meses a pagar las nóminas; a veces, les descontaban injustamente parte del sueldo en concepto de alojamiento y manutención; a menudo no se les pagaban las horas extra. “Pequeño Pájaro” comenzó a ofrecer servicios legales, a denunciar a las empresas ante el gobierno de Pekín y a hacer cursos de formación para que los trabajadores conocieran sus derechos.

“Todos los trabajadores pueden llamarnos, lo único que necesitan es conocernos”, explica su fundador, Wei Wei, quien se mantiene reivindicativo en su lucha. A pesar de que en muchos aspectos las condiciones de los obreros han mejorado en China durante la última década, Wei Wei sigue apostando por la presión directa: “Sólo con las huelgas y con la negociación colectiva se pueden conseguir unas relaciones laborales justas”.

El actual movimiento obrero chino vivió uno de sus episodios más importantes en mayo de 2010, cuando 2.000 trabajadores se pusieron en huelga en una fábrica de Honda de la provincia de Guangdong, en el sur del país. A través de las redes sociales consiguieron organizarse y dar a conocer sus reivindicaciones, que acabaron extendiéndose a otras plantas de producción cercanas y a varias provincias de China. Después de semanas de negociación, los trabajadores consiguieron un aumento de su sueldo del 35%.

“Cuantos más actos haya como ese, mejor”, nos explica Wei Wei. “El movimiento obrero será cada vez mayor, esto es algo que no se puede evitar”, concluye.

Fue en aquella época también cuando se comenzó a hablar de los nuevos obreros chinos (新工人), los jóvenes nacidos a partir de los 80 que en muchos casos habían sustituido a sus padres en las cadenas de producción. Muchos de los trabajadores que habían liderado las protestas del 2010 tenían poco más de 20 años. “Nosotros aguantábamos y aguantábamos”, dice a los 41 años Wei Wei. “Hoy los jóvenes no son así, ellos se atreven a resistir”.

Jóvenes trabajadores chinos en una fábrica textil del sur de Pekín. (FOTO: Daniel Méndez)
Jóvenes trabajadores chinos en una fábrica textil del sur de Pekín. (FOTO: Daniel Méndez)

 

El olvidado sector de la construcción

A pesar de la aparente mayor movilización de los trabajadores, hay sectores donde la situación ha cambiado poco. La tendencia es especialmente dramática en la construcción, el principal sector del que se ocupa “Pequeño Pájaro” en Pekín. Según una investigación hecha por esta ONG entre 10.000 trabajadores de la construcción de ocho ciudades chinas, ninguno de los obreros contaba con un contrato de trabajo. Sin obligaciones legales, las empresas lo tienen mucho más fácil para esquivar la ley y retener salarios.

La situación en la construcción es especialmente dramática porque es uno de los sectores donde las empresas (y el gobierno) han obtenido mayores beneficios (millonarios) en los últimos años. Como los obreros no trabajan para empresas extranjeras (por ejemplo, Apple, que en los últimos años ha sido frecuentemente criticada) ni utilizan Sina Weibo, son muchas veces olvidados por la opinión pública. Normalmente son los trabajadores más mayores y con menos recursos los que acaban en la construcción.

Wei Wei tampoco es muy optimista respecto al aumento de los salarios entre los trabajadores. Desde el 2008, el sueldo mínimo (que estipulan los gobiernos locales) ha aumentado en China en torno a un 20% anual. En la ciudad de Shenzhen, por ejemplo, el sueldo mínimo ha pasado de 850 yuanes (139 dólares) en 2008 a 1.600 yuanes (261 dólares) en 2013. Todos estos aumentos, sin embargo, se han visto contrarrestados por la inflación y el aumento general de los precios (sobre todo la vivienda). Además, en muchas ocasiones las empresas han desviado esos nuevos gastos hacia los trabajadores, cobrándoles más por la comida o el alojamiento. “El gobierno tiene que aumentar su control sobre las empresas, no puede dejar que las empresas exploten sin pausa a los trabajadores”, explica Wei Wei.

Bajo el paraguas del gobierno

Como prácticamente cualquier otra organización en China, “Pequeño Pájaro” también necesita contar con la aprobación del Partido Comunista. En su caso, la ONG estuvo a punto de ser ilegalizada por el gobierno de Pekín en el año 2004, sólo seis meses después de haber sido registrada oficialmente. El argumento utilizado por las autoridades era que “Pequeño Pájaro”, como todavía pasa en la actualidad, recibía financiación del extranjero.

Wei Wei insinúa que fue Wang Qishan, entonces alcalde la capital china y actualmente uno de los siete hombres fuertes del Partido, quien les echó una mano para poder seguir funcionando. Desde entonces, como cuentan con los permisos correspondientes, pueden presentarse directamente en las empresas para defender a los trabajadores y cuentan con mayor margen de acción. Por supuesto, siempre sin traspasar las líneas rojas que marca el Partido.

Además de ofrecer asesoramiento legal y cursos de formación, “Pequeño Pájaro” también intenta ayudar a los trabajadores a acostumbrarse a la vida en la gran ciudad. Los problemas de los obreros chinos no terminan con la explotación laboral, sino que continúan con la discriminación de los locales y sus dificultades de integración. De hecho, el nombre de la ONG está inspirado en una canción de los 90 titulada “Soy un pequeño pájaro”. Un pájaro que quiere volar pero no puede, como muchos de los trabajadores migrantes chinos.


La canción “Soy un pequeño pájaro” (我是一只小小鸟), interpretada en esta ocasión por el jovencísimo artista Xiao Chouchou (小臭臭). La letra original (aquí en chino) es del compositor Jonathan Lee y en los 90 fue interpretada por el también taiwanés Zhao Chuan. [Recientemente interpretada también con mucho éxito por una concursante en el famoso programa “La voz de China”]

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1 Comentario

  1. Freddy Cruz Segovia

    Una canción muy interesante

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