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Los países del sur (entre ellos China) siguen mejorando

China es el tercer país del mundo que más ha mejorado su Índice de Desarrollo Humano (IDH) en los últimos 12 años

A pesar de la crisis en Europa y del actual sentimiento global de crisis económica, lo cierto es que el mundo (y especialmente los países más pobres) ha mejorado considerablemente en las últimas décadas. El desarrollo en países como Brasil, China, India, Indonesia, Sudáfrica y Turquía (junto con economías más pequeñas como Bangladés, Chile, Ghana, Mauricio, Ruanda, Tailandia o Túnez) ha aumentado en los últimos años la calidad de vida en estas regiones y ha disminuido (aunque la distancia todavía sigue siendo enorme) las diferencias entre los países del Norte y los países del Sur.

En las últimas décadas, los cambios han sido profundos. La proporción de personas que vive en situación de extrema pobreza ha pasado del 43,1% en 1990 al 22,4% en 2008. Sólo en China, se calcula que más de 500 millones de personas han conseguido escapar de la pobreza. No se trata sólo de desarrollo económico. La mayoría de países del Sur han experimentado también mejoras en el número de personas con acceso a la educación o en la esperanza de vida de sus ciudadanos.

Estas son algunas de las principales conclusiones del Informe sobre Desarrollo Humano de 2013 presentado recientemente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Bajo el título de “El ascenso del Sur: Progreso humano en un mundo diverso” (aquí el pdf), esta institución de la ONU presenta una visión muy optimista sobre el progreso en los países en vías de desarrollo, sus mejoras en el ámbito de la educación y la sanidad y los nuevos polos de desarrollo económico que han surgido en Asia, África y América Latina.

Dentro de este crecimiento generalizado de los países del Sur, China ocupa uno de los puestos más destacados. Su Índice de Desarrollo Humano (que además de tener en cuenta cuestiones económicas también incluye factores de sanidad y educación) pasó del 0,495 al 0,699. Es el tercer país que más ha mejorado su IDH, por detrás de Corea del Sur e Irán y ligeramente por delante de países como Chile, Arabia Saudí o Argentina.

 

A pesar de estas mejoras y del avance de los países del Sur, los primeros puestos de la clasificación siguen estando en manos de los países desarrollados. Noruega, Australia, Estados Unidos, Países Bajos, Alemania, Nueza Zelanda, Irlanda, Suecia, Suiza y Japón ocupan los primeros diez puestos, mientras que España se queda en el 23, Chile (el primer país latinoamericano) está en el 40, Argentina en el 45 y México en el 61 (pincha en la imagen para ampliarla).

 

Los países que han experimentado mayores mejoras siguen estando en la parte media o baja de esta clasificación. China se encuentra en el puesto 101, por detrás de países como Argelia, República Dominicana o Jordania. Brasil ha entrado ya, en la posición número 85, entre los países de Índice de Desarrollo Humano alto, por delante de Turquía o Colombia. India, por su parte, otro de los grandes países del Sur, es el que todavía se mantiene más abajo, en el puesto 136, entre Guínea Ecuatorial y Camboya.

 

A pesar de las mejoras, China todavía sigue siendo un país en vías de desarrollo, en el puesto 101.
A pesar de las mejoras, China todavía sigue siendo un país en vías de desarrollo, en el puesto 101.

 

¿Cómo lo han hecho?

Aunque cada país ha aplicado políticas distintas y es difícil encontrar medidas que hayan funcionado de forma uniforme en todas las regiones, el informe del PNUD identifica tres factores que han facilitado el desarrollo humano en los países del Sur:

1 – Un Estado desarrollista proactivo. Los países que más han mejorado en las últimas décadas lo han hecho al contar con gobiernos que se han centrado en el desarrollo económico, han sabido crear administraciones eficientes, han pensado en el largo plazo, han invertido en infraestructuras y han sabido impulsar las industrias en las que sus países cuentan con ventajas comparativas.

Algunos ejemplos de este modelo definido como “Estado desarrollista” (que huye de viejas ideas colectivistas-centralistas pero también de la privatización y el liberalismo del Consenso de Washington) ya han demostrado su capacidad para el éxito, como han sido los casos de Francia (sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial), los países escandinavos, Hong-Kong, Corea del Sur, Taiwán, Singapur o Japón. Entre los países en vías de desarrollo que están siguiendo un modelo similar, el informe del PNUD menciona a China, Vietnam, Camboya y Laos.

2 – Aprovechamiento de los mercados mundiales. Prácticamente todos los países con mayores mejoras en la última década lo han conseguido al saber incorporarse a los mercados mundiales. Aquí ha sido fundamental la adopción de tecnología extranjera, el impulso de sectores específicos y la producción de bienes de consumo competitivos. El caso de Pekín, liderado por su modelo “made in China”, es tan sólo la muestra más evidente de esta incorporación al comercio internacional y de los beneficios que ha traído para el país.

El informe del PNUD alerta, sin embargo, que los países más existosos lo han sido gracias a que se han integrado en los mercados mundiales de una forma “gradual y secuenciada”. La simple eliminación de barreras al comercio o la inversión, así como una “apertura repentina”, no conducen automáticamente al desarrollo económico. La clave está en hacerlo de forma progresiva y “de acuerdo con las circunstancias nacionales”.

Otra de las claves está en potenciar las ventajas comparativas del país y en buscar nichos en el mercado internacional. Tailandia lo ha hecho atrayendo a la industria del automóvil; Malasia desarrollando el sector tecnológico; China gracias a las fábricas necesitadas de infraestructuras y mano de obra barata; Chile a través de la gestión del cobre y de otros productos como el vino y el salmón; Bangladés compitiendo por el comercio mundial de indumentaria; Ghana gracias al cacao…

3 – Fuerte innovación en políticas sociales. El Estado no es sólo importante a la hora de crear un marco adecuado para la industria nacional, sino también a la hora de garantizar la educación y la sanidad de la población, que a largo plazo son primordiales para el desarrollo económico y humano del país. El informe destaca en varias ocasiones un punto fundamental: la educación de las niñas, una de las grandes cuentas pendientes en muchos de los países africanos (y también en India y en varios países del mundo árabe). Invertir en la educación de las niñas disminuye las desigualdades sociales, aumenta la esperanza de vida, permite el control de la natalidad, reduce la mortalidad infantil y favorece el desarrollo económico.

El informe del PNUD de este año destaca de forma muy clara la necesidad de invertir en políticas sociales:

“Si bien no es necesario que todos los servicios se suministren en forma pública, el Estado debe garantizar que todos los ciudadanos tengan un acceso seguro a los requerimientos básicos del desarrollo humano, ya sea de proveedores públicos o privados. La educación primaria y secundaria pública y obligatoria ha desempeñado un papel decisivo en el desarrollo humano de Europa, así como también en el de algunos países en desarrollo, como Costa Rica”.

Cooperación Sur-Sur

Uno de los puntos más interesantes que menciona este informe del PNUD, y que se enmarca en esa importancia de los mercados internacionales, es las nuevas relaciones comerciales que se han creado entre los países del Sur. Entre 1980 y 2011, el comercio de mercancías entre los países en vías de desarrollo pasó de menos del 8% del comercio internacional a más del 26%. Estos vínculos, donde China juega un rol muy importante (pero también Brasil o India), han significado mayores inversiones, desarrollo de infraestructuras y transferencia de tecnología. El fuerte crecimiento de estos países ha servido también para compensar la caída en la demanda de las naciones desarrolladas desde el comienzo de la crisis en 2008. Una de las regiones más favorecidas ha sido precisamente el África subsahariana, una de las zonas que a pesar de contar con algunos de los países más pobres, ha sido también en la que se han vivido algunas de las mejoras más intensas.

Retos para el futuro

A pesar de los éxitos, ninguno de los países del Sur (tampoco China) tiene garantizado que la tendencia se vaya a mantener en el futuro. El PNUD identifica cuatro retos a los que todas las naciones deberán hacer frente: “garantizar una mayor equidad” (ya que casi todos los países en vías de desarrollo -sobre todo en América Latina- cuentan con grandes niveles de desigualdad), “permitir la libre expresión, la participación y la rendición de cuentas” (básicamente, mayor democracia), “hacer frente a desafíos ambientales” y “manejar el cambio demográfico”.

Todos los anteriores retos y problemas se pueden aplicar a China. Las desigualdades entre ricos y pobres, así como el trato de favor de los políticos y la corrupción, se han convertido en algunas de las mayores preocupaciones entre los chinos. El informe del PNUD recoge para mostrar esta falta de equidad la media entre 2000 y 2010 del coeficiente de Gini, que mide las desigualdades en los ingresos dentro de los países. Según este indicador, en el que 0 sería la igualdad perfecta y 100 la desigualdad extrema, China, con un coeficiente medio de 42,5, está bastante peor que India (33,4) o los países europeos (casi todos por debajo de 35), es ligeramente más desigual que Estados Unidos (40,8) y está considerablemente mejor que los países latinoamericanos (Argentina 44,5; Chile 52,1; Uruguay 45,3; México 48,3; Brasil 54,7; Colombia 55,9) o Sudáfrica (63,1).

Otro de los problemas de China se encuentra en la escasa participación de los ciudadanos en la vida pública, la ausencia de medios de comunicación independientes y las escasas herramientas para que los políticos rindan cuentas por sus actos. Estas carencias democráticas, como explica el PNUD, pueden dificultar el desarrollo humano del país, favoreciendo la corrupción, las actitudes despóticas y los abusos de poder.

También la contaminación, otro de los retos para el presente y el futuro citados por el informe, es una preocupación que afecta de forma directa a los países en vías de desarrollo (entre ellos una vez más China), que son precisamente los que más están notando las consecuencias del cambio climático, la escasez de recursos y el aumento de la producción mundial.

A la hora de “manejar el cambio demográfico”, probablemente también China sea uno de los ejemplos más claros de los problemas a los que se enfrentan los países del Sur. Mientras que en las primeras etapas de desarrollo económico el principal impedimento suele ser la superpoblación, en la actualidad China se enfrenta al problema contrario: el envejecimiento acelerado de su población. Como se suele decir, el país corre el riesgo de hacerse viejo antes de hacerse rico. A largo plazo, el aumento de la población mayor y la disminución de las personas en edad de trabajar pueden poner en aprietos el desarrollo económico y el bienestar general de la población.

 

Esto no es un juego de suma cero

A pesar de estas mejoras de los países del Sur, conviene no perder de vista dos cosas: primero, que el mundo sigue siendo enormemente desigual, ya que los países europeos, EE.UU. y Japón todavía disfrutan de unas condiciones de vida muy por encima de las de los países en vías de desarrollo. De los veinte países más poblados del mundo, tan sólo tres (EE.UU., Japón y Alemania) se encuentran en la tabla de “Índice de Desarrollo Humano muy alto”.

Segundo, no hay que olvidar que los incrementos en desarrollo humano de los países del Sur no implican un empeoramiento de la situación en los países del Norte. Esto, por suerte, no es un juego de suma cero. De hecho, una de las cosas que destaca el informe del PNUD es que, a diferencia de lo que pasó en los 90, entre el año 2000 y el 2012 no hay ni un solo país que haya reducido su Índice de Desarrollo Humano. Todos, también los países desarrollados, han mejorado; la diferencia es que los países del Sur mejoran más.

En la imagen se puede ver como cada vez más países entran en las posiciones de mayor desarrollo humano. La subida de unos países no implica la bajada de otros.
En la imagen se puede ver como cada vez más países entran en las posiciones de mayor desarrollo humano. La subida de unos países no implica la bajada de otros.

Más

Para acabar, os dejamos con los cambios en el Índice de Desarrollo Humano experimentados desde 1980 por los primeros países de la clasificación (en la primera imagen) y por China y otros países en vías de desarrollo (en la segunda imagen). Los más interesados podéis descargar aquí el pdf completo.

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2 Comments

  1. Jorge

    Fantastico articulo : sin duda lo mejor que ha hecho china, y el gobierno chino, por mucho que se les critique es sacar a tanta gente de la pobreza.
    En los medios occidentales solo ven como estan de mal las cosas ahora y no como de mal estaban antes… una especie de absurda “vision idilica del campesino chino” ( que trabajaba en el campo hasta reventar en condiciones durisimas) en comparacion a la clase obrera actual.

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