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¿Cómo clasificar a los más de 500 millones de internautas chinos?

Desde que en febrero de 1997 el gobierno chino diera la orden de permitir la conexión a Internet en las grandes ciudades como Pekín o Shanghai, más de 500 millones de ciudadanos se han convertido en internautas para conformar la que hace tiempo es una de las comunidades online más activas y participativas de todo el planeta.

Pese a que la cantidad de usuarios es asombrosa y representa el 22,4% del conjunto total mundial, el nivel de penetración de Internet en los hogares chinos está mínimamente por encima del 40%, una tasa muy inferior a otras potencias como Estados Unidos (78,1%), Japón (79,5%) o Reino Unido, el país con mayor porcentaje (83,6%) dentro del top 20 elaborado por Internet World Stats.

La censura gubernamental y la falta de libertad de expresión suelen centrar los debates en torno al mundo de Internet en China. Sin embargo, un reciente estudio (pdf en inglés) elaborado por el grupo de inversión IDG ACCEL nos acerca gracias a una simple clasificación a las personas que se esconden detrás de los ordenadores y móviles de la comunidad china online.

El informe presenta dos perfiles muy diferenciados entre sí y que aglutinan prácticamente a la totalidad de los usuarios chinos. Por un lado se encuentran los “baifumei” (白富美), que en este contexto (donde no se diferencia entre hombres y mujeres), se podría traducir sencillamente como “ricos y guapos”. Este grupo de internautas suele contar con entre 25 y 40 años de edad, tienen formación universitaria, trabajan en grandes empresas, tienen unos ingresos elevados y están familiarizados con los contenidos online. Estaríamos hablando de los usuarios más avanzados de Internet y de las clases medias-altas de las principales ciudades chinas.

En el otro perfil, que se ha calificado como “grass-roots” (“de base”, “popular”), entrarían unos 300 millones de internautas chinos. A diferencia de los “baifumei”, tienen una experiencia limitada en Internet, son más jóvenes (entre 15 y 25 años), tienen un menor nivel educativo, menos ingresos y se conectan a menudo en los cibercafés que pueblan las ciudades chinas.

 

Estos dos perfiles se deben contextualizar dentro de dos paradigmas de la China contemporánea como son las diferencias entre las provincias costeras e interiores y la brecha entre el mundo rural y urbano. Los 50 millones de “baifumei” son urbanitas de las grandes ciudades chinas, mientras que los usuarios “de base” han dado sus primeros pasos en la Red en el ámbito rural. En provincias interiores como Jiangxi o Guizhou a Internet sólo puede acceder un 25% de la población, una cifra que se duplica en las ciudades medias y se triplica en las grandes urbes como Beijing y Shanghai.

Los internautas “de base”, además de por su número, son un tipo de usuario muy apetecible para las empresas de Internet debido a su falta de experiencia, su tolerancia a la publicidad y su disponibilidad a pagar por servicios on-line. Una de las empreas que mejor supo hacerse con este tipo de internautas fue hao123, muy frecuentemente la página de inicio en los cibercafés (la web fue de hecho comprada después por Baidu), ya que facilitaba a estos jóvenes su primer contacto con Internet, recordándole el nombre  de las principales webs del país. Otras muchas empresas, como Microsoft, Baidu, Sina o Tencent (esta última con su omnipresente QQ -similiar a Messenger-), han tenido siempre en cuenta este tipo de internautas chinos para ofrecer productos sencillos y orientados hacia el entretenimiento en forma de música, vídeos y juegos.

Más

• Radiografía de los internautas chinos (julio de 2010)

• Las redes sociales chinas

Fuente

• IDG ACCEL (pdf en inglés, con este y otros temas muy interesantes)

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Acerca de Sergio Rodríguez Romero

Graduado en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca (su ciudad natal), su primer contacto informal con China fue a través de un restaurante. Después de descubrir los entresijos de su política en la sección de Internacional del Diario de León, ahora, de manera más formal, está inmerso en su estudio a través del Máster en Estudios Chinos de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. [Más artículos de Sergio Rodríguez Romero]

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