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Ángel Villarino: “Hay muchos negocios que hacer con China y los inmigrantes chinos nos pueden ayudar a materializarlos”

Ángel Villarino, el corresponsal en China del grupo mexicano Reforma y colaborador habitual del español La Razón, se encuentra estos días en Madrid haciendo promoción de su nuevo libro, “¿Dónde van los chinos cuando mueren? Vida y negocios de la comunidad china en España”. Durante dos años, este periodista español ha investigado cómo llegan los chinos a España, cómo se instalan, cómo desarrollan sus negocios y cómo se educan sus hijos. Un libro complejo y plural del que queríamos saber más en ZaiChina.

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Tú vives en Pekín y trabajas básicamente informando sobre China. ¿Por qué te entró la curiosidad de conocer más sobre la comunidad china en España?

La idea me surge por una pequeña frustración: porque yo cada vez que iba a España, y venía contando cosas sobre China, me encontraba con que mucha gente lo que en realidad quería entender era que hacían los chinos que vivían en España, no qué hacían los chinos que están en China, que les quedaban mucho más lejanos. Entonces, después de oír la pregunta 200 veces, y de no saber responderla, un día me senté y me puse a ver qué podía encontrar en Internet sobre la vida de los chinos en España, y me di cuenta de que lo que había era información muy inconexa, muy confusa, y me sonaba todo a cuatro tópicos mal conectados y mal presentados.

Poco a poco me di cuenta de que en realidad no había un trabajo periodístico sobre la vida y los negocios de la comunidad China en España, que es de lo que trata mi libro. Había algún trabajo académico para un público especializado, pero desde luego no para las personas que se preguntan qué están haciendo los chinos en España, cómo han venido… y el resto de preguntas que afronta el libro. Y esa fue la idea. Empezó con esta frustración de no saber responder las preguntas que me hacía la gente y me di cuenta de que había historia para un libro.

El libro comienza con una imagen: la de los españoles en las calles de Madrid celebrando el triunfo en el Mundial de Fútbol…. y los chinos aprovechando para vender cervezas. Esta imagen de chinos trabajadores y españoles ociosos se repite a lo largo del libro. En el prólogo tienes una frase que resume una idea muy extendida: “Cuando llueve, los “laowai” (guiris) buscan refugio. Los chinos buscamos paraguas para vendérselos”. ¿Hasta qué punto es cierto esto?

Mi percepción es que esto es cierto entre los chinos que viven en España. Claro, si tú comparas la laboriosidad de un chino de clase media o alta en Pekín o en Shanghai, con la de un español de clase media en España (en Madrid o en Barcelona, por ejemplo) pues a lo mejor te encuentras que las diferencias no son tantas. Pero si comparas la capacidad de sacrificio de un chino que viene del ámbito rural, y que quiere salir adelante y que ha hecho una inversión con dos años de préstamos, etc… pues entonces sí que te encuentras que hay un desequilibrio muy potente.

Yo creo que es obvio que los chinos que están en España están dispuestos a hacer más cosas de las que nosotros estamos dispuestos a hacer, y además por menos dinero. Lo que a mí me causa rechazo a veces es cuando generalizamos y decimos que son una cultura o un pueblo más sacrificado. Bueno, depende de en qué realidad estén circunscritos. A lo mejor el chino que trabaja en una oficina en Pekín no es más esforzado que el español que trabaja en una oficina en Madrid. Pero aquí lo que está llegando a España es gente de una provincia muy concreta, Zhejiang. Y de un entorno muy concreto. Y si salen de China y vienen a España para intentar a hacer dinero es porque realmente trabajar por cuatro duros en España y en condiciones que a muchos españoles les parecerían impensables, pues les resulta mejor, les es más beneficioso que trabajar en China en esas mismas condiciones, porque van a ganar más en España.

Imagino que una pregunta que mucha gente se hará es sobre el funcionamiento de los negocios chinos, y especialmente sobre el cómo están sobreviendo en estos momentos de crisis. ¿Cuál es su secreto para prosperar económicamente?

Este es uno de los temas principales que tuve que afrontar en el libro, al cual le dedico dos capítulos. Es muy difícil contestar a la pregunta de una manera breve y completa. Yo creo que hay un poco de todo: fundamentalmente, como decía antes, quizá lo más importante es que están dispuestos a hacer cualquier sacrificio para sacar sus negocios adelante. Yo creo que esto es clave. Por poner unos ejemplos: me he encontrado con empresarios que cuando las cuentas han empezado a ir mal, desconectaban el aire acondicionado o la calefacción del negocio. Y si hacía falta, dejaban su apartamento y se iban a vivir a la tienda, como hicieron cuando empezaron. Esto explica por qué algunos han sobrevivido a la crisis mejor que empresarios españoles que no están dispuestos, por una cuestión cultural (porque quizá estaban dispuestos nuestros abuelos, pero no nosotros) a hacer un sacrificio que los chinos sí están dispuestos a hacer.

Esto explica en parte el fenómeno, pero hay otros aspectos no tan favorables a la imagen de la comunidad china. Antes de nada, hay que decir que los chinos pagan impuestos. Están obligados a pagar impuestos igual que todo el mundo, pero, aunque no hay estudios al respecto, todo el mundo que ha tratado con ellos reconoce que incurren más en el fraude fiscal que la mayoría de los comerciantes españoles. Esto hay que contextualizarlo mucho y cogerlo con pinzas. Estamos hablando de un delito en un país, España, en el que más del 20% del dinero que se mueve es en negro. De hecho, si te fijas, los dos países en los que más inmigración china se ha asentado en los últimos 30 años son precisamente Italia y España, que son los países de la Unión Europea donde más dinero en negro se maneja.

Hay un tercer factor que yo creo que es muy importante también: los inmigrantes chinos vienen del país que ha sido el fenómeno económico de las últimas tres décadas y han sido lo suficientemente despiertos como para saber aprovechar ese fenómeno a su favor. El ejemplo más claro es la importación de productos, pero no sólo eso. También han podido hacer inversiones. Por ponerte un ejemplo: con el dinero que ganaban en un restaurante durante diez años, ese dinero lo han invertido en China y han conseguido una rentabilidad del 20% o del 30%, incrementos que en España, que estaba creciendo al 3%, pues eran imposibles. Eso también explica como han podido multiplicar tan rápido su dinero, porque han sabido aprovechar la fortaleza de su país de origen, que es, como digo, el fenómeno económico de las últimas tres décadas.

En el libro también mencionas otras aspectos que explicarían como los chinos están consiguiendo sobrevivir a la crisir mejor que el resto, como por ejemplo el hecho de contar con financiación informal o utilizar mano de obra familiar.

Exacto, eso también es muy importante. Como digo, es un fenómeno muy complejo. La financiación también es fundamental, porque claro, cuando una pequeña o mediana empresa española se queda sin un canal de financiación, el banco le niega el préstamo y se va a pique. Y si tenía un préstamo previo con el banco antes de que empezara la crisis, el banco le va a exigir con todas las armas de la ley que le devuelva ese crédito.

Sin embargo, la mayoría de los comerciantes chinos no acuden al banco, sino a redes familiares; y las redes familiares, por una parte, en general tienden a dar (aunque hay mucha usura también) unas condiciones mejores que las de los bancos, porque son redes de solidaridad y están montadas con una estructura diferente. Por otra parte, las familias chinas, si es tu primo el que te está dejando dinero, y no se lo puedes devolver, probablemente no vaya con la ley por delante; te va a ampliar los plazos, te va a ayudar de otras maneras. Y eso les da una ventaja también, claro.

Haces efectivamente mucho hincapié en la conexión de los inmigrantes chinos con su país de origen y con su desarrollo económico, con ese fenómeno del “made in China”. Imagino que el lugar de origen de estos inmigrantes, en la provincia de Zhejiang, habrá jugado también un rol importante.

Claro, esto también es súper importante. Las cosas se explican a menudo por cuestiones culturales, pero el contexto económico y la estructura también. ¿Por qué el emigrante de Guínea Ecuatorial no monta una tienda y se consigue hacer el Rey de los 20 duros en España? Pues posiblemente haya factores culturales en la ecuación, pero también es que en Guínea Ecuatorial nadie produce artículos baratos, mientras que China es el mayor exportador y fabricante del planeta y es una manera de enriquecerse obvia para los emigrantes chinos.

Además, es que Qingtian, que es el lugar de donde vienen la mayoría de emigrantes chinos (la cifra más aceptada es del 70%), está muy cerca de Yiwu, que es el mayor mercado de mayoristas del mundo. Yo he hecho ese trayecto en autobús varias veces, y son tres horas. Tú vas a Yiwu y allí puedes encontrar absolutamente de todo para vender en España. Y este trayecto lo han hecho los inmigrantes chinos muchas veces. Ahora mismo lo hace todo el mundo, los propios empresarios españoles van allí, pero hace veintitantos años, cuando empezaron los primeros a importar, el estar cerca de Yiwu era un plus que a lo mejor ahora ya no lo es.

Mencionas en tu libro que esta comunidad de unos 200.000 chinos que hay en España pueden ser precisamente un buen nexo con la segunda economía del mundo, tal vez el país debería buscar la mejor forma de aprovechar esto para desarrollar el país.

Esto también es fundamental. Muchos de los chinos que están asentados en España tienen negocios, o trabajan, y están muy muy atentos a lo que pasa en el mundo y a lo que pasa en su país. Y cada vez tienen las cosas más en orden. En algunos casos ya no estamos hablando de la tiendecilla de alimentación, sino de gente que está montando empresas que tienen valor añadido. Y estos nos pueden ayudar y algunos de ellos ya lo están haciendo. Nos pueden ayudar a vender nuestro país y nuestros productos a la segunda economía mundial, que según la OCDE se va a convertir en la primera economía del mundo en 2016; el mercado más ambiciado del mundo, al que todas las multinacionales están haciendo esfuerzos y dejándose dinerales increíbles en acceder. Nosotros tenemos un puente que podemos utilizar y aprovechar; estos inmigrantes chinos nos pueden ayudar a ahorrar un montón de inversiones. Y ellos están dispuestos. Hay muchos chinos que están ya tomando los productos españoles y llevándolos a China: vinos, jamón, productos de moda, todo tipo de productos a los que en España estamos intentando darles una salida.

Además, pasa otra cosa. Una de las pocas cosas buenas que ha traído esta crisis es que ha dejado claro que internacionalizarse, algo que en España todavía no teníamos muy claro, es una urgencia. Y China es el sitio perfecto para empezar a internacionalizar nuestra economía; porque necesitamos mercado para nuestros productos, y China tiene un mercado creciente; necesitamos alguien que compre nuestra deuda, y China es el mayor comprador de deuda del mundo. Lo que quiero decir es hay muchos negocios que hacer con China y los inmigrantes chinos nos pueden ayudar a materializarlos.

Una cosa que haces mucho en tu libro es explicar cómo es “China país” para intentar comprender cómo son “los chinos que hay en España”. Porque aislados de sus raíces, de su entorno, es muy difícil comprender su comportamiento y su forma de trabajar y de vivir. Vienen de un contexto muy distinto que tú luego utilizas para explicar lo que hacen en España.

Yo he hecho el esfuerzo todo el rato por intentar que este libro lo entiendan no sólo la gente que conoce China, sino alguien que no haya estado nunca en China y que no sabe como es este país. Es imprescindible para comprender cómo es algo saber de dónde viene. Es que no se puede entender de otra manera. Yo intento poner siempre el mismo ejemplo: cuando hablo con mis abuelos, me doy cuenta de que tienen un marco, un filtro, completamente distinto al mío. Pero es que si luego te cuentan su vida, entonces es cuando entiendes por qué lo ven así. No es sólo una cuestión cultural.

Tenías otro título pensado para el libro también, que era “Los inmigrantes que venían del futuro”.

Sí, al final lo he utilizado como título del prólogo.

¿Que querías decir con esto? ¿Por qué vienen del futuro?

Es un juego conceptual. Vienen del futuro porque estamos todo el día diciendo que China es el futuro, pues bueno, esta gente viene del futuro. Además, claro, es un poco paradójico imaginarse a ese chino que está vendiendo leche o chucherías debajo de casa como alguien que viene del futuro. Entonces, me hacía gracia esta imagen. Al fin y al cabo es verdad que si no se da un costalazo, todas las predicciones económicas apuntan a que China se va convertir en la primera potencia mundial y en la mayor economía del futuro. Y esta gente viene de ahí.

En uno de tus capítulos hablas de cómo crecen los niños chinos, y uno de los aspectos más importantes que mencionas en su gran conexión cultural con su país de origen y en muchos casos sus dificultades para integrarse a una sociedad tan distinta como la española. El título de ese capítulo es además muy impactante, “Tengo miedo de que mi hijo sea español”.

Sí, es que es así. Esa frase dicha de diferentes maneras me la han repetido más de una vez. “Tengo miedo a que mi hijo se convierta en español”, o “lo hago porque no quiero que sea español”, o te dicen “no, es que este se me ha hecho español”, como si fuera un escándalo. Sobre todo la primera generación quiere que sus hijos crezcan como chinos y tiene muy claro que esta es la prioridad cultural.

Sin embargo, sí que hay un gran cambio de una generación a otra. He hecho muchos esfuerzos a lo largo de todo el libro por no generalizar, pero es imposible escribir un libro sobre un fenómeno de estas características sin sacar algunas conclusiones generales. Generalizando mucho, con grandes excepciones, digamos que la primera generación quiere mantener a toda costa la pureza cultural; la segunda está muy orgullosa de su chinismo, de su identidad china, pero ya va asimilando un montón de cosas de la cultura española y ya no tiene tan claro cuál es su prioridad cultural; y luego ya hay una tercera generaicón, que hay muy pocos todavía pero que ya hay alguno, en la que esta cuestión está mucho más difuminada.

La identidad cultural no se ve sólo a la hora de la educación, sino también a la hora de encontrar pareja. Es muy difícil encontrar un inmigrante chino clásico, el proveniente de Zhejiang, que esté casado con un español o una española. De primera generación es prácticamente imposible. Y de segunda… es muy difícil.

De hecho, es mucho más fácil encontrar a una chica o un chico que viene de Pekín o de Shanghai a estudiar y que tiene un novio español o una novia española, que encontrar al hijo de un inmigrante, a pesar de que éste haya nacido o crecido en España. Y eso es porque la influencia familiar es muy fuerte y estas raíces se conservan de muchas maneras: no sólo en la educación en casa, sino también en escuelas que suelen funcionar los fines de semana, para que los niños sigan en contacto con la cultura china. Y muchos también mandan a sus hijos todo el verano a China para que refresquen el idioma; algunos, incluso una proporción importante, los dejan allí hasta que tienen seis o siete años para que tengan un primer brote chino. O sea, que yo creo que definitivamente es algo muy importante y que ellos quieren mantener.

Uno de los tópicos que tú sí confirmas es el de que los niños chinos son muy buenos estudiantes, especialmente en ciencias y matemáticas.

Sí, sí, esto es una constante que he visto. De hecho, el otro día un alto cargo de una institución educativa española dio una entrevista a El País hablando de que los asiáticos suben la media. Y es verdad. Yo creo que es porque la educación es mucho más estricta y hay mucha más disciplina.

Una cosa que dicen los profesores españoles que tienen alumnos chinos es que los chinos son menos traviesos en clase y atienden, y que además nunca responden. Aunque no entiendan el idioma, están callados y les escuchan. En cuanto al tema de matemáticas y ciencias, hay varias explicaciones. Algunos pedagogos piensan que a parte de la disciplina, se debe a que el propio idioma chino es mucho más conceptual, lo cual facilitaría el aprendizaje de las mátemáticas. Yo esto también lo había leído del alemán.

La otra cosa fundamental es que el programa en China va mucho más avanzado que el español en matemáticas. Si las fracciones en España se estudian en séptimo de ESO, o el curso que sea, pues en China se estudia dos años antes. Entonces claro, el alumno chino que llega a España, le ponen delante una fracción y se la intentan explicar, y él sale a la pizarra y la resuelve. Y el profesor no entiende nada. Pero claro, es simplemente porque ya lo sabe. Va dos años por delante. En general, aunque hay algunos problemas de adaptación, parece que los chinos son mejores estudiantes que la media española, y desde luego mucho mejores que la media de inmigrantes.

Otra cosa que choca es que cuando hay un niño que tiene un problema de integración, mientras que los de otras comunidades inmigrantes pueden llegar a ser muy problemáticos, el niño chino con problemas de integración se aisla. Se mete en una burbuja en sí mismo y no genera problemas. Tiene problemas él, pero no genera problemas en clase.

Más

• ZaiChina – Ángel Villarino: “La Operación Emperador es una cosa mucho menos cinematográfica de lo que nos han mostrado y mucho más importante” 

• Compra el libro “¿Dónde van los chinos cuando mueren? Vida y negocios de la comunidad china en España”. 

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2 Comments

  1. weiyi

    Por fin alguien que habla con conocimiento de causa. Estoy de acuerdo en la mayoría de las cosas que dices. La verdad es que es bien sencillo de entender las cosas y de explicar. Pero lo extraño es que en España, hasta ahora nadie se haya interesado por conocer la realidad de los chinos.

    Pero una aclaración. El que en una tienda tipo toda a cien no den tickets no quiere decir que estén defraudando a Hacienda. En España hay una tributación que se denomina coloquialmente “módulos”. Con los módulos, las tiendas pagan una cantidad fija de impuestos en función de varios parámetros como área de actividad, superficie del local, número de empleados, etc., independientemente de su facturación. El que da un ticket o no, no seria un tema de fraude fiscal, sino en todo caso seria un tema de consumo.

    Si un cliente compra en un bazar un tornillo de 5 céntimos, lo normal es que no te den factura, eso en las tiendas españolas y en tiendas china. Pero si pides, deberían dártela.

    Quería hacer este inciso porque la gente relaciona equivocadamente la ausencia de ticket de compra, facturas o recibo con que se defrauda a Hacienda y en muchas ocasiones, esto es falso. Sobre todo en tiendas tipo todo a cien, alimentación, etc. que se acogen a la modalidad de módulos, pues es mucho más simple de manejar para un pequeño comerciante.

    Tampoco me parece bien documentado el dato que das sobre que el 90% de las mercancías venidas de china vienen de una u otra forma de manera irregular. ¿De donde saca ese porcentaje del 90%? ¿Es una estimación científica que ha realizado el señor o solo es una impresión suya?. Si ponemos en cuarentena lo que dice la policía y los medios de comunicación sobre el caso Emperador por su contenido sensacionalista, por qué he de creerme ese dato del 90%. Con ese dato del 90% estas asumiendo que la inmensa mayoría de lo que procede de china es irregular y me parece irresponsable y peligroso. De hecho, en el Economista.es ya han publicado un artículo manipulando lo que ha dicho el autor.

    Por otra parte, para completar tu información, señalar que también se usan aduanas de Portugal y países del Este de Europa para pasar las mercancías. Vamos, donde más laxo sean los controles y una vez dentro dela UE hay libre movimiento de mercancías. Cuando la UE unifique criterios y su aplicación se evitarán estas cosas. De todos modos, si el juez es serio e investiga a fondo, debería caer gente relacionada con las aduanas.

    En todo lo demás, chapó, muy bien. A ver si la gente se informa un poco más de deja aparte los muchos prejuicios, aunque eso me parece difícil, sobre todo si la policía, los medios y los políticos también tienen enraizado estos prejuicios.

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