Política

Abuelito, abuelito, ¿por qué tienes los bolsillos tan llenos?

La revelación de que la familia del saliente primer ministro Wen Jiabao -considerado uno de los líderes más respetados del Partido Comunista y del gobierno chino- ha construido un emporio empresarial y financiero, con ramificaciones en el exterior, mientras con su eterna sonrisa recorría China defendiendo una mayor equidad social y mayores reformas económicas y políticas constituye un contundente golpe a la credibilidad del Partido.

Le dicen “abuelito Wen” y contrasta con la imagen robótica y absolutamente deshumanizada del Presidente Hu. Está a punto de retirarse como uno de los líderes más estimados por el pueblo chino –y desde la muerte de Deng Xiaoping no abundan los líderes estimados dentro del PCCh-, pero un trabajo de investigación (en inglés / en chino) de The New York Times reveló la semana pasada que Wen tiene algunos puntos en común con Bo Xilai. De inmediato, The York Times fue bloqueado en China, repitiendo las consecuencias que sufrió hace unos meses Bloomberg tras publicar un artículo sobre la fortuna del próximo presidente, Xi Jinping.

Algunos –ignorantes de la estrecha relación existente entre las grandes corporaciones estadounidenses que deciden las políticas de demócratas y republicanos, y el Comité Central del PCCh- argumentarán que tanto el artículo de The New York Times como el de Bloomberg responden al objetivo estadounidense de sabotear el crecimiento de China. Otros, tal vez con más razón, verán en esta impactante denuncia la mano negra del defenestrado Bo Xilai (que al día siguiente de la publicación fue expulsado del Congreso) y el sector conservador (o neoizquierdista) del Comité Permanente del Partido, liderado por el resucitado Jiang Zemin y Zhou Yongkang. Por su parte, el ministro de exteriores, Hong Lei, acusó al diario inglés de “ensuciar la imagen de China con motivos ocultos”. Extrañamente, no dijo que lo afirmado en el artículo de David Barboza fuera falso.

Wen Jiabao con su mujer y sus dos hijos, en una foto de los años 80 publicada por The New York Times.
Wen Jiabao con su mujer y sus dos hijos, en una foto de los años 80 publicada por The New York Times.

Lo cierto es que las denuncias por enriquecimiento asociadas a Wen no son nuevas, aunque no apuntaban a él directamente. Su esposa, la geóloga Zhang Beili, es una exitosa empresaria que está considerada como la máxima autoridad china en el tema de piedras preciosas. Es la presidente de la Compañía de Diamantes de Beijing y vicepresidente de la Asociación de Comercio de Gemas y Joyas de China. Se dice que cada piedra que ella toca se convierte en oro.

La televisión de Taiwán comentó en 2007 que un par de colgantes de jade que exhibía Zhang Beili costaban por lo menos 275.000 dólares. Según cuenta The New York Times, fue la esposa del primer ministro la encargada de privatizar las empresas estatales de diamantes, lo que resultó en considerables ganancias para varios familiares cercanos. Es raro ver a Wen junto a su esposa. Algunos periodistas sostienen que hace tiempo que el primer ministro está disgustado con ella por la forma en la que ha aprovechado los contactos políticos para acrecentar su fortuna. En el mundo de las piedras preciosas, se la conoce como la “Reina Diamante”. Las revelaciones sobre el poder y la fortuna de la señora Zhang ocupan dos páginas enteras del artículo de The New York Times, que tiene un total de 7 páginas (en su versión online), llenas de información y comentarios de gente relacionada con la familia de Wen Jiabao.

Según el artículo del diario estadounidense, entre las propiedades de la familia Wen se encuentran un barrio privado en Pekín; una fábrica de neumáticos; una constructora que realizó el “Nido de Pájaros” (diseñado -entre otros- por Ai Weiwei) y otras obras para las Olimpíadas; y Ping An Insurance, una de las firmas de servicios financieros más grandes de China, donde la madre de Wen, una maestra de origen humilde, tiene unos 120 millones de dólares en acciones.

El hijo del matrimonio Wen-Zhang, el “príncipe” Wen Yunsong, vendió por 10 millones de dólares una empresa de tecnología al supermillonario hongkonés Li Ka-shing, y ahora maneja New Horizon Capital, otra de las grandes firmas financieras chinas. Conocido por su nombre occidental de Winston, se dice que el hijo de Wen, quien maneja negocios relacionados con China Mobile (una de las empresas más grandes del mundo), estaría negociando un acuerdo con Hollywood. “No es nada tímido en lo que respecta a usar sus influencias para conseguir que los negocios se concreten”, comentó un hombre de negocios que lo conoce bien, siempre según el diario estadounidense. Winston, al igual que el resto de los miembros de la familia, se negó a dar su versión al New York Times. Sin embargo, la esposa de Winston dijo que “todo lo que se ha escrito sobre él son mentiras”.

El hermano menor de Wen Jiabao, Wen Jiahong, controla 200 millones de dólares en acciones en compañías de tratamientos de aguas y empresas de reciclado. Se dice que ganó muchos contratos gracias a una resolución de Wen que obligaba a los hospitales a tener plantas de tratamiento de aguas.

La investigación no menciona a la hija del primer ministro, Wen Runchun, de muy bajo perfil. Se sabe que ésta estudió en Harvard y está casada con Liu Chunhang, director de estadísticas e investigaciones de la Comisión de Regulaciones de la Banca China.

La abundancia de datos que aparecen en la investigación de The New York Times, que llevó casi un año de trabajo, llevan a pensar que alguien dentro del corazón del Partido colaboró con el tema. Si bien el secreto y el misterio forman parte fundamental de la conducta del PCCh, en China todo queda registrado. Y es así desde hace miles de años. Lo cierto es que después de estas revelaciones, difícilmente Wen pueda seguir manteniendo una cuota de poder político, una vez que en marzo abandone su cargo de primer ministro.

El artículo de The New York Times (algo similar a lo que hizo Bloomberg con Xi Jinping) termina citando declaraciones de Wen en 2007, en las que hacía un llamado por nuevas medidas para combatir la corrupción, particularmente entre los más altos funcionarios, en un encuentro en Beijing. “Líderes en todos los niveles del gobierno deben liderar esta campaña anticorrupción. Deben ser estrictos en asegurar que sus familiares, amigos y cercanos colaboradores, no abusen de las influencias gubernamentales”, decía entonces el primer ministro.

En marzo de este año, y respondiendo a rumores sobre el enriquecimiento de sus familiares, un apesadumbrado Wen utilizó en televisión una frase de fuerte impacto: “La historia tendrá la última palabra”. En 2010, el escritor Yu Jie -amigo del encarcelado premio Nobel Liu Xiabo- publicó en Hong Kong el libro “Wen Jiabao: el mejor actor de China”.

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Acerca de Yuri Doudchitzky

El autor no ha proporcionado ninguna información.

3 Comments

  1. Yo me reafirmo en cosas que opiné ayer en otros pagos, por polémicas que hayan sido. Resumiendo…

    - De momento sólo es un juicio mediático, así que lo dejamos en standby. El tiempo dirá si tiene más consecuencias que discusiones entre periodistas extranjeros.
    - El NYT no es infalible, y menos en China (aquella extraña noticia de Bo pinchando el teléfono a Hu Jintao).
    - Noticia de la prensa estadounidense, en año electoral con China como cabeza de turco… una vez más, lo dejamos en standby.
    - El tema no es nuevo, ni siquiera en este año (Bloomberg y Xi Jinping). El artículo es muy bueno, y extenso, pero no es original.
    - Extraño apoyo de facto (aunque sea sin quererlo) del NYT al consevadurismo del PCCh y contra el reformismo.

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