América Latina y China

Petroleras chinas en problemas con el gobierno argentino

Mientras China busca a sus jugadores y técnicos de fútbol (hasta coquetea con la posible contratación de Maradona), sus principales inversiones en Argentina peligran debido a cambios en las reglas del juego decididos por la segunda administración de Cristina Kirchner.

Una delegación conformada por el ministro de Planificación, el viceministro de Economía (quien de hecho maneja la política económica) y el nuevo presidente de YPF, llegará a Pekín en los próximos días en busca de un socio inversionista para la recién nacionalizada empresa petrolera, más conocida hasta hace pocos meses como Repsol YPF. Pero a juzgar por las recientes declaraciones surgidas de empresas petroleras argentinas de capital chino, éste podría ser el viaje más triste de unos funcionarios acostumbrados a salirse siempre con la suya.

En 2010, Sinopec y la China National Oil Offshore Corporation (CNOOC) sorprendieron a los argentinos al realizar inversiones por más 5.000 millones de dólares, con los cuales ganaron acceso a casi un 30% del mercado petrolero de este país. Sinopec compró Occidental Petroleum (hasta entonces de capitales estadounidenses) por 2.450 millones, mientras que la CNOOC adquirió por 3.100 millones el 50% de Bridas, la firma argentina que junto con British Petroleum maneja Pan American Energy, la petrolera más grande del país después de YPF.

Poco antes de la compulsiva nacionalización de Repsol YPF, tanto Sinopec como la CNOOC habían mostrado interés en acercarse a Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Tal vez fuera éste el dato que llevó al gobierno argentino a romper abruptamente relaciones con la petrolera española y nacionalizar YPF. La confianza del gobierno argentino era tal, que ante el reclamo de Repsol por cerca de 10.000 millones de dólares, el viceministro de economía, Axel Kicillof, respondió que Argentina no sólo no pagaría ni un centavo, si no que a su entender Repsol aún tendría deudas que saldar en el país.

Tan solo unos meses después, la realidad parece desmentir la arrogancia de los funcionarios argentinos. La importación de hidrocaburos (la principal razón para la expulsión de Repsol) así como el precio de la gasolina, han aumentado. Ni la empresa más grande del mundo, Exxon, ni la rusa Gazprom, cortejadas por un gobierno argentino necesitado de capital, han mostrado especial interés en asociarse con YPF. Y China, que parecía un socio seguro, ahora parece en duda.

Tanto Sinopec como CNOOC son empresas estatales y, siguiendo la política del gobierno chino, jamás se habían manifestado abiertamente en contra de medidas adoptadas por el gobierno argentino. Tampoco se atrevían a hacerlo las empresas privadas. Cuando en 2011 el secretario general de la Cámara Argentina de Supermercados de Residentes Chinos (CASRECH) se atrevió a criticar al secretario de Comercio argentino, fue obligado a renunciar por órdenes provenientes de la sede diplomática.

Pero el lunes pasado Sinopec anunció que analiza suspender su producción y dio como argumento la eliminación de la compensación a las exportaciones. Además presentó quejas por la desactivación y reemplazo de un programa de incentivo a las exportaciones creado en 2008. En una carta a la que tuvo acceso el medio iprofesional.com, la empresa le reclama al secretario de Energía 184 millones de dólares impagos en concepto de derechos a la exportación. Sinopec considera “alarmante” la situación actual y asegura que “analiza la continuidad del proyecto en el país”. Según la empresa, la situación empeorará drásticamente en las próximas semanas y presenta un escenario complejo para los 4.000 trabajadores que dependen de Occidental Petroleum.

Y hablando de trabajadores… Cuando dos meses atrás, el primer ministro chino Wen Jaibao visitó la Argentina, fue recibido por una violenta ocupación del principal yacimiento petrolero del país por parte de un poderoso gremio de trabajadores conocidos como Los Dragones. El yacimiento, llamado Cerro Dragón, pertenece a Pan American Energy, empresa de la que es socia la CNOOC (los nombres Cerro Dragón y Los Dragones son anteriores a la participación china).

Aunque los medios argentinos no relacionaron la protesta con la visita de Wen Jiabao (lo que sí hicimos en ZaiChina), unas semanas después un diario local sugirió que el empresario Cristóbal López habría estado detrás de la protesta de los petroleros. Cristóbal López es un empresario patagónico que gracias a su amistad con el ex presidente Néstor Kirchner logró controlar la mayor tajada del negocio de los casinos y salas de juego del país. Además tiene –entre otras cosas- una empresa petrolera que creció gracias a los favores de los últimos gobiernos y maneja el yacimiento Cerro Negro, vecino a Cerro Dragón. Ambos están ubicados en la provincia de Chubut, de la cual es originario López.

Este miércoles, el diario La Nación tituló “Pan American paraliza la producción del yacimiento más grande del país”. Según este diario:

“la operadora Pan American Energy anunció la semana pasada al Sindicato Petrolero, a las autoridades de la provincia de Chubut y a contratistas regionales, la decisión de reprogramar su plan de perforaciones para 2012, cuya decisión implica la baja de equipos y el anticipo de vacaciones; medidas que ahora acaban de ser confirmadas”.

La toma violenta del yacimiento Cerro Dragón dejó como consecuencia la merma de 2.000 metros cúbicos diarios de producción de gas. La empresa ha decidido paralizar 19 equipos de extracción para estudiar a fondo la situación y reprogramar el plan de inversiones. Esta decisión podría generar un nuevo conflicto con los sindicatos. Por lo pronto, el ministro de Hidrocarburos de la provincia de Chubut, declaró que “la actitud de PAE es inadmisible y significa, lisa y llanamente, incumplir sus compromisos de inversión. Esto lo estamos evaluando y está claro que este gobierno no se va a quedar de brazos cruzados”.

Al menos está claro que ni el ministro de Planificación, ni el ministro de economía en funciones, ni el presidente de YPF están de brazos cruzados. Están armando las maletas para cubrir el más largo trayecto mundial entre dos capitales, de Buenos Aires a Beijing, para negociar lo que podría convertirse en la mayor inversión extranjera de la historia del país. Pero tendrán que pensar rápido. Debido a las restricciones en el mercado de divisas, así como ciertas trabas a las importaciones y el desplante a Repsol, las principales empresas petroleras del mundo no parecen especialmente interesadas en invertir en Argentina. Tanto Estados Unidos, como Europa y Japón han presentado recientemente quejas ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por las medidas proteccionistas tomadas por el gobierno sudamericano. China podría ser la última opción y está en peligro.

Tal vez los funcionarios que viajan en busca de inversiones están convencidos de que el tesoro del subsuelo patagónico es una gran oportunidad para cualquier inversor. Pero en tiempos de crisis las inversiones productivas se enfrían y también en otras partes del mundo (por ejemplo en el norte de China) hay importantes reservas de gas y petróleo que requieren de las más nuevas tecnologías para poder ser extraídas.

Es evidente que la queja coordinada de Sinopec y CNOOC es la primera carta que pone sobre la mesa China para empezar a hablar de una inversión en YPF (la que en parte se canalizaría a través de la venezolana PDVSA, para darle un tono de épica revolucionaria latinoamericana y evitar el argumento de que “le quitamos el petróleo a los españoles para dárselo a los chinos”). El gobierno argentino tendrá que darle una rápida solución a los conflictos con Sinopec y CNOOC, que no signifiquen una recapitulación a la nueva política de “nacionalismo petrolero” que lleva adelante la segunda administración de Cristina Kirchner. Y -sobre todo- que no ponga en peligro la continuidad del proyecto de las petroleras chinas en el país.

Lee el resto de artículos escritos por Yuri Doudchitzky sobre las relaciones entre China y América Latina y entre China y Argentina.

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1 Comentario

  1. Ulan Bator no esta mas lejos de Buenos Aires que Pekin?

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