Cultura

Solidaridad ante la crisis moral de China

Este texto forma parte de la sección “Crónicas de Dongbei” (东北), escrita por Juan Ramírez Alcasser. Dongbei hace referencia literalmente al “noreste” de China, básicamente a las provincias de Liaoning, Jilin y Heilongjiang. En Occidente se ha denominado históricamente a esta región como Manchuria.

Hace algunas semanas, el atropello de la pequeña Yueyue en la ciudad de Foshan conmocionó no sólo a la opinión pública china, sino también a todo el mundo. En la República Popular se pudieron leer muchas reflexiones al respecto, algunas de ellas alertando sobre la degeneración moral de la sociedad, en referencia la falta de empatía y solidaridad de las nuevas generaciones chinas.

En medio de este debate, hace algunos días hablé con Happy, un pequeño filántropo de Dongbei que reside en la ciudad de Changchun. Tiene 30 años y su nombre chino es Li Jian (“aunque no veo la necesidad de utilizar mi nombre chino”, dice, “hace ya muchos años que la gente me llama así”). Él mismo escogió su nombre porque cree que es el que mejor define su personalidad.

Happy se muestra orgulloso de su trayectoria profesional y se presenta como un “hombre hecho a sí mismo”. Nació en un pueblo del noreste de China y estudió Ingeniería informática en la Universidad de Jilin, la más prestigiosa de todo Dongbei. Al terminar su carrera intentó trabajar como ingeniero, “pero no me gustaba mi trabajo, así que decidí dejarlo y buscar cualquier otra cosa”. Fue así como entró en el mundo del ocio de la ciudad de Changchun, primero como cámarero, después como intérprete para un grupo de música, más tarde como manager de varios artistas y hoy como director jefe de una de las salas de ocio nocturno más relevantes de Changchun. Además, también es el propietario de su propio café, llamado “Happy Home”.

Su trayectoria profesional y rápida ascensión nos podrían llevar a clasificarle como uno de esos “nuevos ricos” despreocupados de los problemas sociales del país. Sin embargo, desde su cafetería, Happy lleva a cabo varias iniciativas solidarias. En la actualidad, está tratando de ayudar a uno de los orfanatos de la ciudad de Changchun.

¿Desde cuándo realizas este tipo de campañas solidarias?

En el año 2008 se produjo un fuerte terremoto que afectó principalmente a la provincia de Sichuan. En todo el país se organizaron diferentes campañas solidarias para tratar de ayudar a los afectados. Tanto en el “Classic Bar” como aquí, en “Happy Home”, pusimos cajas para poder recolectar todo el dinero posible y enviárselo a la Cruz Roja. Muchos chinos contribuyeron.

Después de aquella campaña me planteé dos importantes cuestiones. La primera es que no sabía bien dónde iba mi dinero. No se trata de desconfianza, simplemente de saber para qué se emplea con exactitud. Y la segunda es que a nuestro alrededor también hay graves problemas que mediante esta clase de gestos podemos intentar solucionar. La respuesta a estas dos cuestiones es la misma: hacerse cargo y realizar esta clase de acciones, tratando de resolver directamente los problemas que nos rodean, no dando simplemente dinero sin preocuparse de lo que pasa con él.

¿Qué clase de iniciativa estás desarrollando ahora?

Tratamos de recaudar dinero para ayudar a los niños que viven en un orfanato. Realizamos hace algunas semanas una cena benéfica y a principios de noviembre haremos la entrega del dinero al orfanato. Traeremos a los niños al bar y más tarde nosotros mismos iremos a ver el orfanato. Pero no se trata sólo de dar dinero. También hemos organizado un grupo de voluntariado de profesores extranjeros para que den clases de inglés a los niños. Por su puesto todo esto es de manera desinteresada. Esto es algo complicado, ya que la mayoría de profesores no viven de forma estable en la ciudad (ni siquiera en la región). Por ese motivo muchos prefieren no colaborar. Pero yo les digo: “yo soy chino, yo soy de aquí y no pienso irme. No os preocupéis que yo me encargaré de organizarlo”.

¿Por qué este interés por los niños y no por cualquier otro colectivo desfavorecido?

Yo fui un buen estudiante y quiero que aquellos que son buenos estudiantes puedan tener también las mismas oportunidades que yo he tenido… ¡No es que no me importen, por ejemplo, los mayores! Quizás existen otras personas que se dedican a ayudar a estos colectivos. Por mi parte yo prefiero ayudar a los niños porque creo que resulta más fiable enviarles el dinero a ellos. De todas formas, también intentamos llevar a cabo otra serie de acciones, como el intercambio de forma desinteresada de objetos personales que ya no utilizamos, una especie de trueque. También tratamos de acercar las culturas de otros países. Cuando hice este restaurante no quería que se convirtiese en un sitio más donde la gente viene a beber alcohol, sino en un lugar donde se llevaran a cabo iniciativas como esta.

Tras el incidente de “Yueyue”, la niña que atropellaron en Foshan, han surgido numerosos comentarios que cuestionan la capacidad de China para desarrollar esta clase de iniciativas, aludiendo a motivos culturales. ¿Crees que la filantropía o los actos de solidaridad son algo ajeno a la cultura china?

En absoluto -dice secamente- el pueblo chino tiene una cultura filantrópica muy extendida a lo largo del tiempo.

Sin embargo, en numerosos medios de comunicación se habla de la falta de civismo por parte de los ciudadanos chinos. Se llega incluso a hablar de “crisis moral” o de “degeneración moral”. ¿Qué opinas de esto? ¿Crees que hay una crisis de valores? ¿A que se debe?

Claro que hay una crisis… es un verdadero problema. Un problema que yo he experimentado de manera personal. La gente quiere ser buena, el problema es que la Ley no es lo suficientemente buena. Es decir, todas aquellas personas que tratan de ayudar a alguien están absolutamente desprotegidas. El Gobierno no me obliga a ser un buen jefe. Yo quiero serlo, pero si soy un buen jefe perderé dinero, porque ser un buen jefe me sale más caro que ser un mal jefe.

¿Por qué nadie ayuda a nadie en este país? La gente tiene miedo a que al ayudar te puedas meter en algún tipo de problema. Ya ha sucedido otras veces. Una mujer se cae al suelo en un paso de cebra, alguien va a ayudarla y entonces dice “ahora es tu problema” y te pide dinero a cambio de no denunciarte. ¿Qué puede hacer la gente? Además, el Gobierno no reconoce los méritos de las personas. Me quedé muy impactado cuando leí la noticia de un campeón olímpico en los juegos de Pekín de 2008 que hoy en día pide dinero por la calle. No ayudamos a nuestros héroes y eso me parece muy triste.

Además, ya sabes que China está creciendo a un ritmo muy rápido. Trabajamos mucho para ganar mucho dinero, pero no tenemos tiempo para vivir. Y luego está la inflación… el precio de la vivienda se ha triplicado en unos pocos años. ¿Cómo vamos a poder vivir tranquilos? La mayoría de la gente se encuentra ahogada con sus problemas, como para andar planteándose el ayudar a los demás, o simplemente como para arriesgarse a meterse en más problemas.

¿Crees que hay alguna solución?

No, desgraciadamente. Supongo que es algo que sucede con los países que crecen. En concreto este problema podría haberse solucionado con un mejor sistema de salud pública. Claro que para eso hay que pagar impuestos, y como ya he dicho antes, yo quiero saber a dónde va mi dinero.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 4.3/5 (7 votes cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: +4 (from 4 votes)
Solidaridad ante la crisis moral de China, 4.3 out of 5 based on 7 ratings
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Deja un comentario