América Latina y China, Lo último

La estrategia china del petróleo en Latinoamérica

Si el petróleo es la sangre de la economía mundial, éste tiene que bombear hacia China, donde se encuentra el corazón de la actividad productiva. Es precisamente la escasez de petróleo la principal preocupación geopolítica del gobierno chino (también de los países desarrollados y de la India -en este sentido Rusia y Brasil están más tranquilos-). Es por eso que a pesar de su tan cacareada política de no intervención, China respalda contra viento y marea a Omar al Bashir, el dictador sudanés acusado por la Corte Penal Internacional de cometer delitos de lesa humanidad. Es también por el petróleo que Sudán se ha dividido en dos países, así como fue por el petróleo que los británicos inventaron Irak a comienzos del siglo XX y Estados Unidos lo invadió a principios del XXI. Pero Sudán no es el único país africano donde China actúa omitiendo cualquier principio moral. También es destacable el caso de Angola, el segundo exportador de petróleo a China sólo por detrás de Arabia Saudí.

En Sudamérica, China viene aplicando una estrategia del tipo guerra de guerrillas, al atacar en diferentes frentes al mismo tiempo. Una estrategia que le ha dado excelentes resultados, ayudada por el criminal derrame producido en 2010 por la empresa British Petroleum en el Golfo de México, el cual le obligó a vender algunos de sus activos de urgencia. China se ha instalado en pocos años como uno de los principales actores en lo que respecta a la actividad petrolera en la región.

Venezuela, el principal país sudamericano exportador de petróleo, ha recibido en tan sólo tres años más de 30.000 millones de dólares en préstamos de Pekín, contra entrega de petróleo. La desastrosa administración de Hugo Chávez –que ha malgastado ingresos más que extraordinarios recibidos por la venta de sus riquezas subterráneas- ha sido una bendición para China. A fines del año pasado, tres petroleras chinas (Sinopec, CNOOC y CNPC) firmaron acuerdos de exploración y extracción con Petróleos de Venezuela (PDVSA) por 40000 millones de dólares. No está de más mencionar que Sinopec y CNPC son dos de las diez empresas más grandes del mundo.

En el caso de Brasil, Sinopec adquirió el año pasado el 40% de Repsol, aportando 7.100 millones de dólares, lo que le permitirá a la compañía desarrollar su extracción offshore en lo que es el mayor descubrimiento de reservas petroleras de los últimos tiempos. Sinochem, otra petrolera china, invirtió 3.000 millones de dólares para adquirir el 40% del yacimiento Peregrino, en esta zona offshore donde la competencia por estar presente en la mayor reserva petrolera virgen del mundo es tan brutal que genera disputas entre las mismas empresas chinas. En 2009, el Banco de Desarrollo de China le había prestado a la brasileña Petrobras 10.000 millones de dólares, a devolver con barriles de petróleo.

En Argentina, CNOOC compró la mitad de Pan American Energy (la parte perteneciente a British Petroleum), con 7.500 millones de dólares. PAE es la segunda empresa del país y la primera en reservas. Por su parte, Sinopec pagó 2.450 millones por la estadounidense Oxy. En seis meses, China pasó de tener el 5% de participación en el negocio del petróleo argentino a más del 30%.

Con respecto a Ecuador, que al igual que Venezuela depende exclusivamente de sus exportaciones petroleras (aunque también exporta bananas), voy a reproducir una información que apareció el pasado viernes en China National News:

“En septiembre, el 54% de las exportaciones de petróleo ecuatoriano fueron destinadas a China. El resto fue a Venezuela (sic) y Uruguay. […] Estados Unidos importaba el 75% del petróleo ecuatoriano hasta hace algunos años, cuando la ascendente China expandió su presencia en Sudamérica. Desde 2009, China le ha prestado a Ecuador 7.800 millones de dólares, a pagar con petróleo. Petroecuador se ha comprometido a exportar 130 millones de barriles a China en los próximos seis años, como pago por un préstamos de 2000 millones…”

En Colombia, donde está creciendo la extracción y la exportación de petróleo gracias a las victorias militares sobre las FARC (esto le ha permitido recuperar algunos campos petroleros), la inversión china está en Emerald Energy, una subsidiaria de Sinochem. Paradójicamente, tres ingenieros y un intérprete chinos de esta empresa fueron secuestrados por las FARC en junio y desde entonces nada se ha dicho de ellos. En 2010, China negoció tres embarques de petróleo colombiano. A comienzos de este año empezó a importar una cuota diaria.

En Cuba (hasta ahora un país sin petróleo), China está trabajando en varios puntos offshore del Golfo de México y está invirtiendo en una refinería.

La importación de petróleo mexicano creció 1140% de marzo del 2010 a marzo del 2011. En el segundo mayor productor de petróleo de Latinoamérica, China no ha podido invertir solamente porque la Constitución mexicana no lo permite, al menos de momento.

Como corresponde a una potencia con historia milenaria, China no deja cabos sueltos y busca petróleo hasta en países ínfimos como Trinidad y Tobago, que a pesar de su tamaño es un importante proveedor de gas a Estados Unidos.

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► Lee el resto de artículos escritos por Yuri Doudchitzky sobre las relaciones entre China y América Latina.

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3 Comments

  1. Rong

    Estamos claro que sin energia no hay crecimiento y de ahi ese incesante busqueda de fuentes de suministros estables para su creciente economia.
    Pd. jajaja me gustó esta frase: La desastrosa administración de Hugo Chávez

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