Cultura, Sociedad

China sigue debatiendo sobre su crisis moral

La semana pasada, las imágenes donde se muestra la indiferencia de 18 personas ante el atropello de una niña de dos años conmocionaron al mundo. En China, el episodio ha llenado en los últimos días páginas, telediarios y páginas webs, y todo el mundo se pregunta lo mismo: ¿cómo ha podido suceder algo así? Aunque se ha escrito mucho sobre el tema (al final de este artículo tienes una buena selección de enlaces), debido a la gran cantidad de emails y comentarios que hemos recibido y al interés que ha despertado el caso en todo el mundo, nos ha parecido relevante hacer un resumen con algunas de las reacciones más interesantes en los medios de comunicación chinos. Este último fin de semana, además, la noticia ha seguido dando mucho de que hablar debido a la muerte de la pequeña Wang Yueyue en la madrugada del viernes.

Las interpretaciones a la noticia han sido numerosas, pero se puede decir que la primera reacción ha sido de shock nacional. En su edición del 22 de octubre, por ejemplo, el Beijing Youth Daily (北京青年报) recogía en la parte superior de su portada la imagen de la recién fallecida Yueyue (悦悦). El titular, mitad en letras azules y mitad en negras, decía: “Lo sentimos, tesoro”; y el subtítulo era todavía más claro de la sensación de tristeza y llamada nacional a la solidaridad: “La pequeña Yueyue se ha quedado dormida para siempre, ¿hemos despertado nosotros?”.

Portada del Beijing Youth Daily.
Portada del Beijing Youth Daily.

Al margen de esta sensación de impotencia y solidaridad con Yueyue y su familia, algunos articulistas han ido más lejos y han intentado explicar el comportamiento de esos 18 viandantes. En una columna publicada en el semanal The Economic Observer (经济观察报), el columnista Qi Yue (启越) se preguntaba “¿Quién nos ha hecho perder la moralidad?”. En este caso, el autor parte de las ideas de Mencio, un filósofo muy conocido por su defensa del ser humano como naturalmente bueno. Mencio defendía que el hombre sentía una empatía natural por sus semejantes y que el sufrimiento de los demás era nuestro propio sufrimiento. Partiendo de esta base, ¿qué ha hecho que los chinos se vuelvan tan insolidarios? ¿Cuáles son los factores sociales que han acabado con esa moralidad y empatía intrínsecas al ser humano?

Como en otros medios, Qi Yue cita el caso de Peng Yu del 2006, cuando un joven que ayudó a una persona mayor fue después acusado por ésta de haberle provocado las heridas. Después de un polémico juicicio, la sentencia encontró culpable al joven Peng Yu, quien acabó pagando casi 7.000 dólares en facturas del hospital. Este caso, dice en su artículo Qi Yue, ha servido para inculcar en la sociedad china una especie de miedo a ayudar a los demás. Y este miedo se ha ido extendiendo a muchos otros aspectos de la sociedad, aumentando la desconfianza y falta de solidaridad con los desconocidos:

“Nos advertimos a nosotros mismos de que no debemos hablar con extraños, si vemos una cartera en el suelo no debemos recogerla, no debemos meternos en los asuntos de los demás e incluso no debemos creer a nuestros conocidos. Para nosotros, “los otros” son el infierno”.

Qi Yue sigue tirando del hilo y llega hasta la inseguridad y la desconfianza como motivos de la indiferencia y falta de valores de la sociedad china. Aquí juegan un papel muy importante la ausencia de un sistema sanitario gratuito y universal y de una justicia justa a la que poder agarrarse.

“No sólo tenemos miedo a convertirnos en Peng Yu, sino que sobre todo tenemos miedo a convertirnos en la pequeña Yueyue tirada en el suelo; porque la leche en polvo no es segura, los restaurantes no son seguros, los hospitales no son seguros, las escuelas no son seguras… incluso las estaciones de policía no son seguras”.

Es por todo esto que Qi Yue, además de defender un sistema sanitario gratuito, dice que es necesaria una ley que proteja a los buenos samaritanos. Este es un debate que ha surgido en todo el país, ya que a diferencia de otros estados, en China no existe una ley para inculpar a aquellos que se niegan a socorrer a una persona en situación de emergencia. El autor apuesta incluso por crear un fondo para ayudar legal y económicamente a los buenos samaritanos y promover así una mayor solidaridad en la sociedad y hacer que éstos se sientan protegidos.

Sobre estas líneas puedes ver la portada de la revista New Century Weekly (新世纪周刊) del 12 de septiembre de 2011, antes  del accidente de Yueyue. En ella se habla de “Salvar la caridad” (拯救慈善), en referencia a los escándalos que han saltado en los últimos meses en torno a la Cruz Roja y otras ONGs. La crisis de valores, el descrédito y la desconfianza también ham llegado a las organizaciones benéficas en los últimos meses, como demostró el caso de Guo Meimei.La figura de un corazón roto o descosido ha sido utilizada en muchos otros medios para hablar del estado mental de la sociedad china.

La solución está en uno mismo

En su editorial del 18 de octubre, el diario de Guangzhou Yancheng Evening News (羊城晚报) apostó por un toque más personal para intentar hacer reflexionar a sus lectores. Aunque este periódico también considera que hay muchos factores sociales y políticos de fondo, en su artículo titulado “Al extender la mano nos estamos salvando a nosotros mismos” defiende sobre todo una especie de revolución interior en todos y cada uno de los chinos:

La raíz del problema no es ni mucho menos el veredicto del jurado en el caso Peng Yu (si no se hubiera producido este caso, ¿podríamos asegurar que los viandantes que pasaron junto al cuerpo herido de Yue Yue hubieran sido menos de 18?), sino la actual anemia espiritual del país. Se trata de la pérdida de una ética social y de la degeneración moral de muchas personas. Desde hace varias décadas, la extinción de la moralidad pasa día tras día frente a nosotros, la indiferencia moral se agranda día tras día.

El camino a la salvación ya no pasa por esperar a ver lo que los juzgados o los dirigentes pueden hacer. La salvación está en que cada uno de nosotros pueda asegurarse a sí mismo que no se va a convertir en uno de esos 18 viandantes; la solución está en cambiar nuestro espíritu para que cuando paseemos el 13 de octubre por la noche, caminando hacia el mercado de la ciudad de Foshan, al ver que Yueyue ha sido arrollada por un coche, seamos capaces de agacharnos, extender la mano y mostar compasión. De esta forma no sólo la estaremos salvando a ella, sino también a nosotros mismos.

Estas cosas no sólo pasan en China
Imagen publicada en el portal de noticias Netease: "Este tipo de fenómenos se dan en todo el mundo y en todo tipo de culturas"
Imagen publicada en el portal de noticias Netease: "Este tipo de fenómenos se dan en todo el mundo y en todo tipo de culturas"

Aunque la mayoría de artículos publicados en el país han sido muy duros con la situación legal y moral de China, otros no han querido perder de vista (y parece importante recordarlo) que este tipo de episodios se han dado anteriormente en otros países. Los medios chinos también han citado el caso más famoso de todos, el de Kitty Genovese en 1964, cuando fue asesinada en las calles de Nueva York sin que los viandantes fueran capaces de reaccionar ni llamar a urgencias. A partir de ese momento, se han realizado numerosas investigaciones sobre lo que se ha llamado  el “efecto espectador” (bystander effect): según estos estudios, cuanta mayor gente presencia una situación de emergencia, menores son las probabilidades de participación, ya que la responsabilidad de actuar se reparte entre todas las personas.

Entre otros muchos medios, dos de los grandes portales del país, Netease y QQ, se han referido a este componente psicológico y han citado casos en otros países. QQ, por ejemplo, no se va a la década de los 60, sino a mayo de 2008, cuando el atropello de un anciano de 78 años en la ciudad de Hartford conmocionó a la sociedad estadounidense. En ese caso, el anciano se quedó en el centro de la calle durante algo más de un minuto, hasta que llegó la policía. Las imágenes de esa escena también llegaron a la televisión, lo que dio pie a que algunos blogueros llegaran a escribir “Ni un sólo buen samaritano en hartford”.

Para los curiosos, a continuación podéis ver el vídeo de Hartford. Una vez más, os advertimos que NO es agradable de ver.

Más sobre este tema

En español

► ZaiChina: La degeneración moral de China / La indiferencia de los viandantes conmociona a la sociedad china (aquí puedes ver el vídeo si todavía no lo has hecho)

► Chinochano: Cuando China ya no ayuda (no te pierdas los comentarios)

En inglés

► The Guardian: How can I be proud of my China if we are a nation of 1.4b cold hearts? / An unspoken illness at China´s core

► Sino Stand: Manufacturing morality

► China Hush: Moral deficiency and the making of Chinese indifference

China Digital Times (recolección de muchas de las historias publicadas)

Fuentes

► The Economic Observer: “¿Quién nos ha hecho perder la moralidad?” (谁让我们失德?)

► Yangcheng Evening News: “Al extender la mano, nos estamos salvando a nosotros mismos” (伸出手,救的是我们自己)

► Declaraciones de psicológicos y referencias a casos en Estados Unidos: QQ News / Netease

► Sina Weibo: Mensajes de despedia a Yue Yue

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7 Comments

  1. yuri

    http://www.elpais.com.uy/111023/pciuda-601612/ciudades/uruguaya-salvo-a-una-china-que-se-ahogaba-mientras-todos-miraban/

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  2. Pepe

    El hecho de que alguien no auxilie a otra persona que se muere es un grave síntoma de que hay algo en la sociedad que no funciona. Sin duda tenemos que cambiarlo. 
    De todas formas no caigamos en el error de llamarlo degeneración, porque dudo que antes la sociedad fuera mejor. No es que esto suceda a lo largo del mundo, sino también a lo largo del tiempo, ¿o es que nadie recuerda la parábola del buen samaritano? Como ese hay muchos ejemplos, muy seguramente también en la historia china .
    Esto no es sin embargo un argumento para justificar, como muchos lo hacen, la tolerancia a este fenómeno. En nuestras manos esta que esto deje de ocurrir.

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  3. José

    No sé, pero al vídeo aquí publicado sobre el hombre atropellado en Hartford no le veo ni parecido con el de la niña de China. Para empezar, el conductor del vídeo chino va a velocidad suficientemente baja y tiene la oportunidad de ver a la niña de lejos como para no sentirse sorprendido por ella: podía haber parado, ¿en qué iba pensando? En Hartford, el que atropella simplemente se da a la fuga, no para y le vuelve a pasar conscientemente por encima. Inmediatamente se ve a una persona que se lleva las manos a la cabeza y se acerca a él, pero sale de la carretera evidentemente porque es peligroso estar allí, con los coches pasando a esa velocidad. Va llegando gente y se aglomera; probablemente alguien ya ha utilizado un celular para llamar a una ambulancia o a la policía. Por otro lado, los coches, a gran velocidad, lo esquivan; no pasa ningún segundo loco que aparente indiferencia con si le pisa de nuevo o no. Luego, en el vídeo chino se trata de una niña, una bebé, lo que aumenta la aberración de pasar indiferente ante ella.  Ese señor que se mete en medio de la calle sabe el peligro que corre, tiene experiencia de la vida y del dolor, la niña no. Ésta, cuando el segundo vehículo le pasa por encima de los pies, incluso ella hace un gesto llevándose el brazo a la cabeza, como diciendo "¿Qué pasa aquí? ¿Pero qué le hice yo a esta gente? No entiendo nada…" Y la verdad, yo tampoco. Esa niña aplastada contra la calle como un perro atropellado, sufriendo, consciente probablemente todo el tiempo hasta después de que el segundo camión le pasa sobre los piececitos, tratada por conductores y peatones como si fuera una bolsa de basura, es la escena más horrorosa que vi en mi vida, y mira que las vi malas. Soñaré con ella durante mucho tiempo. Huir de un atropello es humano, ensañarse así no lo es. Creo sinceramente que todos los participantes en esta escena menos la última persona se tienen el infierno bien ganado.

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  4. Rong

    Terrible lo del video y ya ven que eso ocurre en todo el mundo no solo en China, tantos carros que pasaron y ni uno fue capaz de auxiliarlo (ni habemos de la gente que estaban viendo) y ¿que hubiera pasado si no llega la policia ?.

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  5. Cito:
    […] El columnista Qi Yue (启越) se preguntaba "¿Quién nos ha hecho perder la moralidad?". En este caso, el autor parte de las ideas de Mencio, un filósofo muy conocido por su defensa del ser humano como naturalmente bueno. Mencio defendía que el hombre sentía una empatía natural por sus semejantes y que el sufrimiento de los demás era nuestro propio sufrimiento. Partiendo de esta base, ¿qué ha hecho que los chinos se vuelvan tan insolidarios? ¿Cuáles son los factores sociales que han acabado con esa moralidad y empatía intrínsecas al ser humano?

    Voilà. La magia de la prensa china. La respuesta obvia que le da la gente a esto es "el capitalismo que nos han traído los occidentales" (donde hay casos de estos, pero ni por asomo tantos como en China). A mí el capitalismo no me gusta ni un poquito, pero me hace mucha gracia que se retraten con Mencio por delante como una sociedad tradicionalmente santa, cuando éste alumno de Confucio se pronunciaba para llamar la atención a la sociedad del momento, que vivía también un vacío ético. Además tuvo un casi contemporáneo suyo, que se llamaba Xunzi, que defendía justo lo contrario: que el hombre es malo por naturaleza, y que necesitaba de cultura y civilización para corregir la falta de moral. 

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