Cultura, Traducciones

Los censores deberían encargarse de la seguridad alimentaria

La semana pasada se hizo oficial el fin del programa Happy Girls (快乐女声) de la Televisión de Hunan, un concurso de talentos similar a “Operación Triunfo” en España o “American Idol” en Estados Unidos. Programas de estas características se han emitido en China desde 2004 y han triunfado en todo el país, poco acostumbrado a concursos llenos de polémicas y donde los espectadores pueden participar en la elección de los ganadores.

Sin embargo, la Administración Estatal de Radio, Cine y Televisión (SARFT), encargada de regular (y censurar) los productos audiovisuales del país, tomó la decisión de prohibir el programa durante el próximo año debido a que la Televisión de Hunan no había cumplido los horarios establecidos por las autoridades. Para muchos, ésta ha sido tan sólo una excusa para acabar con un programa que había recibido críticas del Gobierno por los valores poco tradicionales que transmitía a la sociedad.

El 21 de septiembre, tan sólo unos días después de conocerse la noticia, el diario de Shanghai Oriental Morning Post (东方早报) publicaba un artículo de Yu Ge, un joven académico y escritor, en el que se criticaba duramente la decisión de la SARFT. Según él, este celo y rigor de las autoridades culturales en el respeto de la Ley estaría mucho mejor aplicado a la seguridad alimentaria, en un país donde prácticamente todas las semanas surge algún escándalo en torno a los alimentos que consumen los ciudadanos. A continuación traducimos este interesante artículo de Yu Ge.

– Nota: el título original del artículo, que cambió QQ News y otros portales de noticias, era “La Televisión de Hunan no se divertirá, pero nosotros lo haremos” (湖南卫视不玩了,我们慢慢玩).

TRADUCCIÓN
La Administración Estatal de Radio, Cine y Televisión (SARFT) debería encargarse de la seguridad alimentaria.
Yu Ge (羽戈), Oriental Morning Post

Siempre he tenido un prejuicio: desde Li Yuchun (李宇春) no ha habido otra “Super Girl” (o “Happy Girl”). Es por eso que desde el año 2005 casi no he visto los programas de televisión de “Super Girl” o “Happy Girls”. El fin de semana pasado, me enteré de que la edición de este año había terminado envuelta en polémica y lamentos porque el ganador se hizo con el premio contra todo pronóstico.

De hecho, allí donde hay competición hay polémica, de la misma forma que donde hay democracia existe la crítica. La ausencia de polémica y crítica no tiene por qué ser algo bueno. En cuanto a los lamentos, estos tienen su origen en una frase que el presentador He Jiong (何炅) comentó al final de programa: “¡No sé cuándo podré volver a veros!”. La gente no entendió la tragedia que implicaban sus palabras hasta dos días más tarde, cuando supieron que la SARFT había ordenado a la Televisión de Hunan el cierre de “Happy Girls” para el año siguiente.

Al parecer, el programa “Happy Girls” cometió desde el principio hasta el final “seis pecados”. Un ejemplo es la duración del programa, que sobrepasó el período de dos meses establecido por la SARFT y también los 90 minutos de emisión [por cada programa]. La SARF también había prohibido claramente emitir la final del programa en horario de máxima audiencia y había exigido retrasar al menos en un minuto la emisión en directo. Si sólo se hubiera cometido un pecado, se podría pensar que se estaban moviendo en el límite de lo permitido y podría ser perdonable. Sin embargo, los seis pecados cometidos no dejan lugar a dudas, son como seis marcas del delito que deberían imprimirse sobre la imagen de la Televisión de Hunan. Todo esto refleja las ideas de la Televisión de Hunan, demostrando que sus crímenes fueron premeditados.  La cadena ha preferido divertirse un día a pesar de tener después que descansar durante un año. De esta forma, el año que viene ya nadie se divertirá.

No se trata de no querer divertirse, sino de no poder. Entre las regulaciones establecidas está la prohibición de emitir estos programas de competición artística entre las 19:30 y las 22:30 horas y la de tener que retrasar al menos en un minuto la emisión en directo. Si sigues al pie de la letra todas estas normas, la competición deja de ser una competición, convirtiéndose en una especie de elecciones locales. Por supuesto que seguirían siendo programas, pero es como cerrar la puerta de casa y actuar para tus familiares. El resto de la gente seguirá pensando que la serie Princess Pearl es mejor.

[…]

¿Por qué las autoridades están dispuestas a manchar su reputación y han ordenado la prohibición completa de estos concursos televisivos? Según dicen, es porque estos programas son demasiado vulgares (低俗). Sin embargo, en los últimos años he visto y oído cómo en China muchas veces no se sabe qué es la elegancia. ¿Cómo se puede entonces jugzar si “Happy Girls” es un programa vulgar o no? Vagamente he escuchado una frase en sueños: la elegancia es el salvoconducto de los vulgares y la vulgaridad es el epitafio de los elegantes. Esto es más o menos como las locuras que dice en sueños un paciente enfermo; no tiene nada que ver con la realidad.

No importa lo que digamos, porque la Televisión de Hunan ya se ha pronunciado. El año que viene está cerca y ya ha dicho que no emitirá concursos artísticos, sino una exitosa serie de televisión. En las noches de verano y otoño de 2012, en la Televisión de Hunan veremos hablar y discutir a las amantes Pan Jinlian (潘金莲) y Ximen Qing (西门庆) [protagonistas de la obra clásica Jinpingmei]. Veremos también caer una lluvia de estrellas [en referencia a una famosa serie de televisión emitida en la Televisión de Hunan] desde un cielo falso; y veremos unas chicas maquilladas con polvos blancos y rojos cantando, pero sólo canciones revolucionarias. Mientras tanto, tú no podrás evitar acordarte de las “Happy Girls” y sus canciones durante las noches del año anterior. Volverás la cabeza y sólo podrás ver oscuridad desde tu ventana, sólo podrás oír los lejanos ladridos y lamentos de los perros. Querrás lanzar un insulto, pero la vida continúa. Ellos no se divertirán, pero nosotros sí.

Por último, hay que decir que esta marea de prohibiciones y esta actitud frente a los incumplimientos administrativos deberían ser un buen ejemplo y una guía para los demás. A veces pienso en qué pasaría si la SARFT y la AQSIQ (Administración General de Supervisión, Inspección y Garantía de Calidad) intercambiaran sus trabajos y la primera se encargara de la seguridad alimentaria y la segunda de la censura cultural. Sería muy divertido.

Fuente

► Oriental Morning Post (vía QQ):

► Llegamos a este artículo gracias al Newswire del China Media Project

► Yu Ge: En Sina Weibo / Enciclopedia Baidu Baike

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