Política, Traducciones

Un profesor universitario contra la propaganda del Partido

Zhao Shilin
Zhao Shilin

A finales de junio, unos días antes de la celebración oficial de los 90 años del Partido Comunista de China (PCCh), un artículo del profesor Zhao Shilin circuló por fórums y blogs independientes criticando la reciente campaña propagandística del PCCh. El texto de Zhao Shilin, que traducimos a continuación, es en realidad una carta abierta al Comité Central del Partido Comunista en la que pide que se deje de idealizar y sacralizar la imagen del Partido.

Zhao Shilin es profesor en el departamento de filosofía y religión de la Universidad Central de Nacionalidades de China y ha publicado varios libros relacionados con la historia, la cultura y las creencias de China. A pesar de que su texto fue eliminado de las páginas webs en su momento, Zhao Shilin ha seguido escribiendo en su blog y dando conferencias en distintas universidades chinas. A principios de septiembre ha salido a la venta su nuevo libro.

TRADUCCIÓN
Carta abierta sobre la propaganda durante el 90 aniversario de la fundación del Partido Comunista de China (PCCh), dirigida al Comité Central del PCCh
Por Zhao Shilin (赵士林)

Al Comité Central del PCCh:

Ahora que el PCCh celebra el 90 aniversario de su fundación, creo, en mi humilde opinión, que esta formación política debería avanzar con los tiempos y encarnar un espíritu reformista, evitando recurrir de nuevo a las antiguas formas de propaganda, las cuales harían un flaco favor al Partido. A continuación van algunas propuestas más concretas:

En primer lugar, el PCCh no debería ser moralizante. Este partido es una organización política que, por razones históricas y prácticas, ha ejercido el poder en China desde el año 1949. Que el PCCh comprendiera que tenía que pasar de ser un partido revolucionario a ser un partido gobernante supuso un gran paso adelante. ¿Y qué entendemos por “partido gobernante” (执政党)? Según los principios de la política contemporánea, se trata de una formación que, tomando el poder político que le ha sido concedido, sirve a su pueblo siguiendo su voluntad. Así pues, está claro que el pueblo es el amo y el Partido es el servidor público. No se puede hacer al amo estar siempre profundamente agradecido de su servidor público, y no se debe hacer al amo alabar todos los días a su siervo con apelativos como “oh, Partido, Partido, querida mamá” o “Yo convierto al partido en mi madre”. La tradición de comparar al Partido con la madre, legado de los magistrados locales, es una perniciosa reliquia de la era feudal. Este vestigio de la antigüedad, que ha dado al Partido tintes éticos y moralizantes, ha socavado su imagen.

En segundo lugar, hay que evitar sacralizar al PCCh. En sus 90 años de existencia, el Partido ha vivido amargas y cruentas luchas, y ha sido el protagonista de victorias gloriosas, reveses, duras lecciones y terribles errores. Sí, no hay duda de que “sin el Partido no existiría la nueva China”, pero sin el Partido tampoco habría existido el gran salto adelante, ni tampoco el movimiento antiderechista, ni tampoco la revolución cultural. Hay un dicho chino según el cual en todos los casos hay que tener presentes los errores de una persona para valorar sus logros. Es por este motivo por el que la propaganda en el 90 aniversario no debe fijarse tan sólo en los resultados y poner al PCCh en un altar, ni tampoco llenarse la boca con su “grandeza”, su “gloria” y sus “aciertos”, sin prestar atención alguna al número de funcionarios corruptos que han aparecido en sus filas. Lo que debería hacer en su lugar es extraer conclusiones de manera seria, profunda y objetiva, y aumentar y fortalecer de verdad la capacidad, el talante y la calidad de gobierno del Partido.

En tercer lugar, no debemos poner etiquetas al Partido. En su posición de partido en el poder, el PCCh debería gobernar para todo el pueblo chino, y no sólo para los intereses de determinados grupos, clases, facciones o familias, y mucho menos para los miembros de los “clanes rojos” [los descendientes de los héroes de la revolución china]. La práctica de cantar canciones comunistas, que actualmente está causando un gran revuelo (sobre todo en Chongqing), es una forma de llevar el PCCh a la extrema izquierda y a la Revolución Cultural, tanto en el plano conceptual como en la práctica.

Los postulados de comunistas y nacionalistas durante la guerra civil china entre 1946 y 1949 tienen motivaciones y justificaciones históricas, pero en época de paz no conviene seguir poniendo etiquetas al Partido. En su momento, Marx criticó el sistema de censura prusiano diciendo que cuando el sol ilumina el rocío, la luz proyectada es de todos los colores, pero que en el panorama político de aquella época sólo se permitía la existencia de un único color. Ya que el PCCh siempre ha hecho del marxismo la ideología nacional, debería por lo menos recordar las enseñanzas de Marx.

En cuarto y último lugar, que el PCCh no se convierta en una institución feudal. Las celebraciones con motivo del 90 aniversario de la fundación del Partido deben ser una oportunidad para volver la vista hacia el futuro, y no para recordar con nostalgia la historia de su llegada al poder. No se puede seguir la lógica de una sociedad feudal, sino que hay que procurar reflejar los principios de la civilización contemporánea, según los cuales el poder corresponde al pueblo. Conviene saber que las elecciones históricas no siempre parten de consideraciones prácticas, y menos aún se toman con la vista puesta en el porvenir. Si el PCCh quiere obtener el reconocimiento que conlleva la confianza y la fe del pueblo y mantener el poder, esto es una tarea de una gran responsabilidad. Y éste no es un problema que pueda resolverse gritando cuatro consignas durante el aniversario de la fundación del Partido.

Los cuatro puntos arriba mencionados son los más evidentes. Por otro lado, se puede observar que a la propaganda desplegada en todo el país con motivo de la celebración del 90 aniversario de la fundación del PCCh le falta imaginación política y creatividad cultural, así como un nuevo aspecto externo que refleje los cambios actuales. Además, su presencia en todo el país es abrumadora, y toda ella sigue el mismo patrón, está llena de formalismos, y es de una catadura repugnante. Cabe prestar especial atención al hecho de que nuestro país sigue siendo un país en desarrollo en el que muchas personas viven en la pobreza, por lo que no se debería hacer ostentación con grandes lujos, ni dilapidar el erario público. Recomiendo una mayor austeridad en los presupuestos, y muy especialmente que se hagan públicos los gastos de los actos de celebración de este aniversario. Permitir una mayor supervisión por parte del pueblo beneficiará a la imagen del PCCh.

¿Será esto apropiado? ¡Ya veremos!

Zhao Shilin

Fuente

Radio France Internacional, New Century Net

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