América Latina y China, Lo último

“La invasión china de América Latina es inevitable”

Este texto fue pensado por Yuri Doudchitzky para el podcast que hicimos la semana pasada sobre China y América Latina. Por su interés, lo reproducimos también aquí en su versión escrita.

En el Libro Blanco publicado en 2008 dedicado a su relación con Latinoamérica, China propone, entre ambas regiones, una alianza estratégica de cooperación en todos los órdenes, incluyendo el educativo y militar. Esto marca la declaración del interés de China por América Latina, que se manifiesta claramente con las fuertes inversiones realizadas a partir de 2009. Latinoamérica, una región rica en recursos naturales y con baja densidad poblacional, es el territorio que China necesita tanto para seguir creciendo en la actualidad, como para en un futuro poder ubicar parte de la población excedente.

No tiene sentido preguntarse si China tiene ambiciones imperiales. Su conducta con respecto a Latinoamérica será (salvando las distancias) de alguna manera similar a la que tuvieron España y Gran Bretaña. Es decir, requerirá sus recursos naturales y le ofrecerá mercancías. Y lo hará con todas las herramientas de las cuales disponga, como lo haría cualquier otra nación en su lugar.

Hasta el 2000 la relación entre las dos regiones era prácticamente inexistente. En 10 años, el comercio entre ambas regiones creció un 1120% (según datos de la Conferencia Económica para América Latina de las Naciones Unidas, CEPAL). En 2010, el comercio con Brasil representó casi 60.000 millones de dólares. Y es recién en 2009 que empiezan las inversiones importantes por parte de China. La asociación con Repsol en Brasil y la adquisición de dos petroleras argentinas han sido hasta el momento las inversiones más grandes (descontando las inversiones en paraísos fiscales de islas caribeñas).

China obtiene de Latinoamérica minerales, petróleo, alimentos. Así que está claro que la relación entre China y Latinoamérica es beneficiosa para China. Pero ¿qué pasa con América Latina? Es muy gráfico el caso de Brasil. A la potencia sudamericana le estaba yendo muy bien durante los primeros años del siglo XXI, a tal punto que Lula llegó a decir que Dios era brasileño. Pero con la crisis del 2008 todo cambió. El gobierno fue muy astuto y logró evitar la crisis volcándose de pleno hacia China, pero esto significó una baja de sus exportaciones industriales y un gran aumento de sus exportaciones en commodities. Así que los números le dan bien, pero como dicen algunos, esto puede ser “pan para hoy y hambre para mañana”.

El resto de los países del sur ha sido y sigue siendo claramente exportador de commodities. Antes para Europa, ahora para China. Y como los ingresos obtenidos por la venta de commodities se gastan en la adquisición de televisores, teléfonos móviles, DVDs, cámaras fotográficas y automóviles, todo traído desde China, el superávit comercial que los países sudamericanos tenían con China hasta hace dos o tres años se está convirtiendo ahora en déficit en algunos países. Así que nuestra región tiene muchas razones para estar intranquila.

Lo que sucede actualmente en Latinoamérica, donde se crece a un ritmo de un 5% anual, es que los beneficios de ese crecimiento van a una parte minoritaria de la población. ¿Por qué? Justamente porque la exportación de commodities no genera puestos de trabajo, ni desarrollo. Y lo que más me preocupa actualmente es que las características de la relación con China tienden a hacer cada vez más poderosos a quienes actualmente tienen el poder político y a hacer más ricos a quienes tienen el poder económico, es decir, tienden a afianzar un status quo que no beneficia a la mayoría de la población.

Por ahora gran parte de la población todavía estamos viviendo los efectos positivos de la relación con China. Hay mucho movimiento comercial y empezaron las inversiones. Pero esto va a durar poco, porque la demanda china de materias primas ha provocado un alza desmedida de precios y la inflación se ha convertido en el principal riesgo para la estabilidad del País Central. Esto significa que de cualquier manera Latinoamérica se verá afectada. Si China logra bajar los precios, nos perjudicará enormemente. Si no lo logra, sufrirá una crisis que será pasajera para China pero no tanto para América Latina.

China estará cada vez más metida en Latinoamérica. Con sus propias empresas y comprando otras, como ya lo está haciendo. Así como ya están comprando o asociándose para comprar grandes extensiones de tierra en Brasil y Argentina. Y más adelante irán poblando los territorios deshabitados con la gente que ya no cabe en China.

La invasión china es inevitable. Ellos necesitan expandirse. Nosotros tenemos tierra de más. No se trata de si los chinos son buenos o malos. Particularmente tengo un gran aprecio por los chinos como pueblo, aunque no tengo ningún aprecio por el Partido. Y si los chinos no empezaran a invadirnos ahora, lo harán los indios dentro de veinte o treinta años. En este sentido veo el desarrollo de India como una bendición. Creo que va a ser el factor que nos ayudará a equilibrar un poco el inmenso empuje de China que llega a Latinoamérica con la fuerza de un tsunami, ante el cual nuestros líderes políticos y empresariales no tienen respuesta, un poco por incapacidad y otro poco por intereses personales.

Más

► Escucha el podcast sobre China y América Latina

► Lee el resto de artículo de Yuri Doudchitzky sobre las relaciones entre China y América Latina

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Acerca de Yuri Doudchitzky

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1 Comentario

  1. angel garcia

    siempre estaremos nosotros los tocarios esperando el momento para nuestra venganza ,te estamos observando y no se nos va una

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