Política

Análisis: el Partido Comunista de China cumple 90 años

Hace meses que se viene anunciando y el pasado 1 de julio se celebró oficialmente su cumpleaños: el Partido Comunista de China (PCCh) ha cumplido 90 años. Aunque ya hemos apuntado un par de cosas en ZaiChina, este es un buen momento para hacer un resumen de la situación en la que se encuentra el Partido, la actualidad china, el nonagésimo aniversario y los retos a los que se enfrenta el PCCh.

– Perspectiva histórica

El Partido Comunista de China se fundó entre Shanghai y Jiaxing (en la provincia de Zhejiang) a finales de julio y principios de agosto de 1921. Aunque en la prensa no se ha hecho demasiado hincapié en las condiciones en las que surgió el Partido, éstas son fundamentales para comprender sus principios y su desarrollo posterior.

En 1921, China se encontraba sumida en una crisis institucional, política y moral que había llevado al país al borde del abismo. Tras el fin de la dinastía Qing en 1912, los esfuerzos de los republicanos por instaurar un estado moderno no pudieron vencer frente a la fuerza de las armas de los señores de la guerra. La economía se había hundido, el gobierno tan sólo controlaba (y mal) algunas regiones del país y los intelectuales llegaban a hablar incluso del fin de la raza china. Reino Unido, Rusia, Francia, Alemania y Japón habían vencido a los ejércitos chinos en varias ocasiones desde 1842, habían impuesto duras sanciones económicas, controlado los flujos económicos del país e incluso colonizado algunos enclaves y regiones.

Es difícil expresar hasta qué punto China, que había sido desde hacía siglos una civilización muy avanzada, tocó fondo durante esta época (básicamente, de 1850 a 1950). La gente se moría de hambre (en algunas regiones hubo casos de canibalismo), las familias acudían a las ciudades para vender a sus hijos por unas pocas monedas de plata y las guerras civiles eran un problema diario para la gente.

Todo esto es importante porque el PCCh nace en este contexto de crisis nacional extrema (que sería todavía peor con la invasión de Japón, que llegó a conquistar la mitad del país durante la Segunda Guerra Mundial) y acoso por parte de las potencias extranjeras. Desde el principio, el nacionalismo formó parte de la identidad del Partido Comunista de China y este componente se ha mantenido hasta nuestros días. Una de las misiones más importantes con las que nació el PCCh era unir al país, recuperar la soberanía de China, acabar con el colonialismo extranjero y revitalizar el poder económico de la nación. Aunque haya mucha propaganda de por medio, parece indudable que todas estas cosas se han conseguido.

Como explicaba hace poco Xulio Ríos, la segunda misión del Partido, la de justicia social (donde también se podría hablar de democracia, respeto a las minorías, libertades, condiciones de los trabajores, igualdad, etc…) no se ha cumplido del todo. Es aquí donde el PCCh ha acumulado sus lagunas más importantes y donde ahora mismo tiene más frentes abiertos.

– Tiempo de crisis

En un país en vías de desarrollo y tan grande como China, se puede hablar de una crisis constante. Los problemas son numerosos y las quejas inacables. Aunque esto ha sido siempre así, los últimos meses han sido especialmente complicados en China: ha habido manifestaciones en Mongolia Interior, en Guangdong, en Hubei, en Hunan… La indignación ha llevado a algunos a incluso hacer explotar tres bombas frente a las oficinas del gobierno local. Lo que es grave no es sólo estos nuevos actos de terrorismo, sino que encima esa persona se convierta en una especie de héroe en Internet.

Este descontento y malestar, que en la calle y en los medios es mucho más palpable que hace tan sólo un año, está provocado por algunos fracasos económicos recientes: la inflación (que está en los niveles más altos en tres años), el disparatado precio de la vivienda y las desigualdades sociales. A todo ello se une la corrupción y la frustración de muchos jóvenes recién licenciados (incapaces de entrar en un mercado laboral que no está preparado para absorber tanta mano de obra calificada) y los trabajadores venidos del campo (nongmingong), que siguen siendo tratados como ciudadanos de segunda clase. La destrucción de viviendas en todo el país sin garantías para los ciudadanos, las tensiones étnicas (desde el 2008 ha habido importantísimos altercados en Tíbet, Xinjiang y Mongolia Interior) la falta de un sistema judicial independiente, la censura y la falta de control sobre los gobiernos locales se añaden a este cocktail explosivo para crear una especie de bomba de relojería.

Cuando las revoluciones se extendieron por el mundo árabe a principios de 2011, muchos pensamos y escribimos que el gobierno estaba sobreactuando en la persecución a disidentes y la presión sobre los medios. Varios meses después, no son pocos los que piensan que el gobierno está mejor informado que la mayoría de expertos y periodistas.

– Un nuevo reto: Internet y la globalización

A lo largo de la historia, han sido muchos los regímenes que han caído debido a su incapacidad para adaptarse a los nuevos tiempos. En China, el ejemplo más claro podría ser la dinastía Qing: orgullosos de sus milenarias instituciones, de sus éxitos y de su antigua civilización, el país no supo responder a los retos provocados por la revolución industrial. A día de hoy, la globalización e Internet, que parecen habernos sumido en un trepidante y complejo mundo difícil de descifrar, también suponen nuevos desafíos para todos los países del mundo. Estas nuevas complicaciones son de carácter político, social y económico, y el PCCh debería enfrentarse a todas ellas si quiere llegar a los 100 años.

A nivel económico, el gigante asiático tiene el reto de dar un salto tecnológico y cualitativo sin el que podría quedarse atrapado en su actual nivel de desarrollo. China necesita abandonar su modelo económico de mano de obra barata y exportaciones para poder seguir avanzando escalones en la economía global. ¿Se puede conseguir esto con las actuales estructuras políticas, educativas y sociales? ¿Es posible formar los talentos que necesita el país sin mayores libertades? Algunos expertos, entre ellos la famosa periodista especializada en economía Hu Shuli, lo ponen en duda.

A nivel social, China se ha convertido en un país dinámico, donde las opiniones minoritarias han encontrado formas de expresarse y crecer y donde el discurso del Partido es puesto en entredicho todos los días en Internet. Si las redes sociales han cambiado el mundo, en un país como China, donde los medios de comunicación están controlados por el gobierno, la transformación ha sido brutal. Hay nuevos fenómenos (la presentación de candidatos independientes a las elecciones locales, la nueva selección de noticias por parte de los ciudadanos, el humor creciente sobre el Partido, Sina Weibo…) que están cambiando la forma en la que los chinos se relacionan entre sí, con las empresas y con el gobierno.

Si el PCCh no consigue adaptarse a los nuevos tiempos (no sólo globales, sino también propios, como la situación del hukou o la política del hijo único), la crisis podría agravarse en los próximos meses o años.

– De progresista a conservador

Volviendo al tema del aniversario, es interesante estudiar la flexibilidad con la que se ha comportado el PCCh en los últimos 90 años. El momento clave, aunque no él único, fue en 1978, cuando Deng Xiaoping decidió abandonar las teorías económicas marxistas y comenzó a experimentar con el capitalismo (todo esto sin abandonar la figura de Mao Zedong y afirmando que este nuevo camino era el del verdadero socialismo). Pero no sólo se trata de eso: en las últimas nueve décadas, el Partido ha pasado de ser una fuerza sumamente progresista (defendiendo la independencia de la mujer, teorías económicas modernas, la lucha contra el pasado, etc…) a una básicamente conservadora (en los últimos años hemos vivido una vuelta al confucianismo, la defensa del estatus guo o los eslóganes de armonía y estabilidad).

Este reciente carácter conservador es precisamente lo que podría llevar al Partido a un inmovilismo permanente incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos y cambios sociales.

– Sin alternativas

A pesar de todos estos retos y dificultades, el PCCh sigue liderando un país en ascenso, convertido en segunda economía del mundo y que no deja de crecer a tasas en torno al 10%. Son muchos los que llevan anunciando la caída del Partido Comunista de China desde hace décadas, pero todas las premoniciones han fracasado. El Partido ha sido capaz no sólo de sobrevivir a la Guerra Fría y el supuesto fin del comunismo, sino también de escapar a crisis tan importantes como la de Tiananmen en 1989, la asiática de 1997 y la actual de 2008-2009.

Sobre todo, en la actualidad no existe una oposición capaz de aglutinar a importantes capas de la sociedad china o convertirse en una alternativa al PCCh. La propaganda, las persecuciones, el exilio y la inteligencia política y económica del gobierno han acabado con cualquier conato de organización alternativa. Los cambios y transformaciones de China pueden ser (y lo están siendo) impulsadas y defendidas desde fuera, pero tendrán que contar de alguna forma con el beneplácito del Partido.

Si has leído hasta aquí este largo largo artículo, seguramente tengas muchas cosas que decir sobre el  tema. ¿Qué te parece a ti? ¿Cómo llega el Partido Comunista de China a sus 90 años? ¿Nos hemos olvidado de algún reto importante? ¿Compartes los diagnósticos?
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1 Comentario

  1. Hanagata

    En este momento me estoy leyendo, en tiempo récord (para mí XD) "一个人的圣经 (El libro de un hombre solo" de Gao Xingjian. Me ha sobrecogido mucho la lectura de este libro. Eso, sumado a lo que ya sabía de la Revolución Cultural y El "Gran Salto Adelante" consultando la Wikipedia (que vino a reforzar lo que el autor cuenta en su obra), me hacen pensar que el PCCh puede tomarse tanto como un partido político como con un monstruo desquiciado.

    Así mismo, días antes de las fiestas conmemorativas, leí un artículo en el People Daily en Español en el que el director editorial del periódico (si la memoria no me falla) hacía una oda celebrando los "milagros" logrados por el Partido. Debo confesar que me costó seguir la lectura hasta el final, tal era la indignación, y sí, ASCO que me provocó ese escrito. Me puso muy triste darme cuenta de que el PCCh piensa que la gente aún lo sigue apoyando como al principio…

    Pero bueno. Ya sólo resta esperar que el PCCh entienda que no puede tapar sus errores ponderando sus logros y pasando por la tangente. Que debe permitir el libre pensamiento, la libre opinión y la libre circulación de su gente. Que debe abrir paso a la verdadera democracia. Ningún partido político es la panacea de un Estado, y el Estado está por encima de cualquier institución creada por el Hombre.

    Siento un amor especial por China. Fué el primer país asiático del que oí hablar, y el primero con el que tuve contacto (Cómo olvidar "Mulan", de Disney…). En estos momentos soy completamente fanático de la radio china, la escucho cada vez que puedo, sobre todo las emisoras musicales… Y mi deseo es algún día visitar esa tierra tan maravillosa, tan llena de historia, de maravillas, y de espíritu…

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