Economía, Política

La reforma de los impuestos en China

Actualización (5 de julio): las últimas informaciones apunta a que el umbral para pagar impuestos se subirá hasta los 3.500 yuanes (540 dólares).

En los últimos meses, al mismo tiempo que la inflación se disparaba y los precios de la vivienda seguían siendo prohibitivos, en China se ha vivido un acalorado debate en torno a la próxima reforma de los impuestos, que en teoría debería reducir la carga impositiva a los más pobres y subírsela a los ricos. El 25 de abril, el gobierno publicó un borrador en la página web de la Asamblea Nacional para tantear el terreno y saber lo que pensaban los ciudadanos: la respuesta fueron más de 230.000 propuestas y sugerencias en un mes, una participación nunca vista hasta entonces.

No pagar impuestos para los que ganan más de 2.000, 3.000 o 5.000<br /><br />
yuanes, esta es la cuestión que ha monopolizado todo el debate en torno a<br /><br />
 la nueva reforma impositiva.

La medida estrella del borrador es subir el umbral de los ingresos mensuales que marcan la exención de impuestos. En la actualidad la cifra está en los 2.000 yuanes al mes (309 dólares) y la intención es subirla hasta los 3.000 (463 dólares) para que todos los que ganen menos de esta suma no paguen ni un yuan a hacienda. Para poner estas cifras en perspectiva, conviene no olvidar que el salario medio en China está en torno a los 2.100 yuanes (333 dólares, casi 4.000 dólares al año), aunque las diferencias entre ricos y pobres se han disparado en las últimas décadas de forma espectacular (en la actualidad su Coeficiente de Gini podría haber sobrepasado el 0,5).

Como es lógico, la reducción de impuestos a los más humildes ha sido bien recibida por el grueso de la población. Ademas, en las actuales circunstancias de encarecimiento de prácticamente todo, una reforma del modelo impositivo se antoja imprescindible. Sin embargo, muchos ciudadanos piensan que ese umbral de 3.000 yuanes es todavía demasiado bajo. Un buen grupo de economistas y expertos, fuertemente apoyados por los ciudadanos, ha defendido subir ese umbral hasta los 5.000 yuanes (772 dólares). En una encuesta realizada por el portal de noticias Netease, el 94% de los internautas pensaba que el umbral de 3.000 yuanes era demasiado bajo:

 

Muchos ciudadanos también han pensado que, dadas las desigualdades regionales, tal vez lo más lógico sería establecer distintos baremos dependiendo de la provincia. 3.000 yuanes es un sueldo decente si vives en un pueblo de la provincia de Henan, pero da para poco más que el alquiler en ciudades como Pekín o Shanghai.

El umbral de exención de impuestos ha cambiado desde 1980, cuando se aprobó la primera ley de impuestos personales. En aquellos primeros momentos, los que cobraban menos de 800 yuanes al mes estaban libres de cualquier carga impositiva. Con el paso de los años (primero en 1993, después en 2005, junio de 2007 y diciembre de 2007) nuevas enmiendas a la ley subieron el umbral hasta los 2.000 yuanes actuales.

Junto con esta batalla entre los 2.000 y 3.000 yuanes, la reforma de la ley también afecta a otras áreas del modelo impositivo chino. En la actualidad, hay nueve niveles de ingresos a los cuales se aplica un porcentaje de impuestos distinto. De esta forma, los que cobran entre 2.000 y 2.500 yuanes tienen que pagar hoy un 5% de su sueldo, mientras que aquellos con más de 102.000 yuanes (15.754 dólares) son tasados con el 45%.

El borrador presentado por el gobierno y que parece que finalmente va a ser aprobado sin demasiadas reformas (el 27 de junio se reafirmaron prácticamente todas las medidas del primer texto) establecía reducir esas nueve categorías a siete y aplicar el porcentaje impositivo más alto (ese 45%) desde los 82.000 yuanes al mes (12.665 dólares). Al mismo tiempo, aquellos con ingresos menores (que con la nueva ley serían los que cobran entre 3.000 y 4.500 yuanes) verían reducida su carga impositiva del 5% al 3%.

A pesar de lo bien que puedan sonar estas medidas, que aumentarían la proporcionalidad del sistema impositivo chino, algunas voces han criticado las reformas. Según varios economistas, las mayores fortunas chinas no están en los ingresos mensuales, sino en las propiedades y activos financieross. Además, unos impuestos tan altos entre aquellos con más recursos podrían favorecer la evasión fiscal, un problema ya bastante gordo en China. Es curioso además que a pesar de las grandes desigualdades, China cobra más impuestos a los más ricos (al menos de sus ingresos personales) que la mayoría de países. Según las informaciones publicadas por el portal de noticias Sohu, Estados Unidos habría bajado este porcentaje impositivo máximo del 50% al 35%, Japón del 50% al 37%, Singapur del 33% al 26% e India del 50% al 30%, mientras que en China estaría en torno al 40%-45%.

Hu Shuli pone los puntos sobre las íes

En medio de este constante debate en torno a ricos y pobres, umbrales de exención de impuestos y desigualdades, Hu Shuli, la fundadora del grupo mediático Caixin y una de las periodistas chinas más brillantes del país, escribió a finales de mayo un artículo donde iba mucho más allá e intentaba acabar con algunas ideas preconcebidas.

Para empezar, durante todos estos meses, tanto en China como el extranjero, los medios de comunicación han hecho hincapié en que en el fondo los impuestos sobre los ingresos personales no son demasiado importantes para el país, ya que tan sólo suponen el 6,61% de los ingresos totales del Estado (en Estados Unidos, según The Wall Street Journal, la cifra llegaría al 40%). Hu Shuli, sin embargo, desgrana numerosos motivos por los que esta reforma es importante: los impuestos afectan al consumo de los ciudadanos, crean (o destruyen) incentivos para las empresas, afectan a la productividad de las compañías, a la formación de los trabajadores y al consumo de energía.

Para esta directora de uno de los medios financieros más prestigiosos del país, la reforma de los impuestos debería perseguir el objetivo más importante de China: cambiar su modelo productivo, potenciar la innovación, apoyar a las empresas que están creando productos con mayor valor añadido, aumentar la productividad de los trabajadores, animar el consumo interno y reducir la contaminación (todas estas medidas son el eje del último plan quinquenal chino). Se trataría, como explicaba muy bien Xulio Ríos, de “crecer mejor”, de pasar del made in China al invented in China. De no alcanzar este nuevo modelo de desarrollo, dice Hu Shuli, China podría quedarse estancada en la trampa de los ingresos medios (the middle income gap).

Siguiendo esta filosofía, esta periodista dice que la actual reforma y sus recortes de impuestos potenciarán el ahorro de los ciudadanos y por lo tanto no fomentarán el consumo interno, uno de los objetivos más importantes de la economía china. Este ahorro se debe en gran medida a la carencia de unos servicios sociales públicos suficientes y de calidad. La solución pasaría necesariamente por mejorar estos servicios públicos y por centrar la reducción de impuestos en las empresas, que de esta forma podrían invertir más en formación, innovación e incluso aumentar sus contribuciones a la seguridad social.

A la hora de aumentar la recaudación del Estado, sigue Hu Shuli, el lugar donde se podrían aumentar los impuestos debería ser en las industrias más contaminantes y en el consumo de energía. De esta forma se protegería el medio ambiente y se penalizaría a las empresas más contaminantes. Gracias a estos nuevos ingresos, se podría bajar el IVA, reducir los impuestos sobre la venta de productos y también la proporción de impuestos indirectos. Todo esto, acompañado de la persecución de la evasión de impuestos o “ingresos grises” (灰色收入), debería servir para potenciar el sector servicios y cambiar el modelo económico.

A pesar de que el debate general no ha ido tan lejos como las ideas de Hu Shuli, la enorme controversia que se ha producido en torno a esta reforma es una muestra del nivel de participación y compromiso que puede llegar a alcanzar la sociedad china cuando se trata de temas que les afectan directamente.

Fuentes

► En inglés: The New York Times / Wall Street Journal / Xinhua

► En chino: Especial Sohu / Especial Sohu 2 / Especial Netease (todo lo que querías saber sobre el sistema impositivo chino -y más-)

► Sohu: Viñeta de los 2.000-5000 yuanes.

► Caixin: Artículo de Hu Shuli: 个税调整应走出两个误区

► Si alguien está especialmente interesado, puede utilizar esta aplicación para saber cuánto dinero se puede ahorrar con la nueva reforma y otras posibilidades.

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