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Los niños robados de Hunan

El 9 de mayo, la portada de la revista de la izquierda corrió como la pólvora por Internet y por los kioscos chinos. Esa semana, New Century Weekly (新世纪) destapaba una trama protagonizada por funcionarios de la provincia de Hunan que habían arrebatado ilegalmente a niños recién nacidos para después venderlos a orfanatos destinados a la adopción internacional. Según las informaciones que publicó esta prestigiosa revista, “al menos 20 bebés” fueron secuestrados por las autoridades locales, casi siempre a pobres campesinos que vivían en aisladas zonas de montaña.

Los funcionarios locales arrebataban a niños que sobrepasaban la cuota marcada por la político del hijo único o que se encontraban en algún tipo de situación ilegal. Cuando acudían a las casas de los campesinos, los funcionarios les pedían multas muy por encima de sus posibilidades, muchas veces arbitrarias e ilegales. De no responder con dinero, los funcionarios (en ocasiones acudían hasta 10 personas) arrebataban a los bebés de las manos de sus padres.

Esta red de tráfico humano comenzó a desarrollarse a partir del año 2001, cuando se produjeron cambios de personal en muchos de los pueblos de esta zona. Desde entonces, los funcionarios comenzaron a ser juzgados de una forma más directa basándose en el control demográfico de las poblaciones bajo su mando. Sus posibilidades de ascenso e incluso su sueldo dependían de su capacidad para hacer cumplir la política del hijo único. Además, la venta de los niños reportaba importantes beneficios económicos para uso personal o de la administración. Por cada niño que los funcionarios les entregaban, los orfanatos les pagaban unos 1.000 yuanes (153 dólares). Después, éstos eran vendidos a los países desarrollados (sobre todo Estados Unidos) por unos 3.000 dólares.

A pesar del bombazo informativo que ha supuesto esta detallada exclusiva, lo cierto es que otros periodistas (tanto chinos como extranjeros) ya habían hablado anteriormente de este problema. La propia revista New Century Weekly cita a reportajes escritos por la prensa local a finales de 2005. En este largo reportaje de Los Angeles Times, publicado en septiembre de 2009, se habla exactamente de los mismos lugares y las mismas prácticas que ahora han conmocionado a la opinión pública china.

Mapa elaborado por Caixin donde se muestran las zonas más afectadas por este fenómeno. Todas ellas pertenecen al condado de Longhui (隆回), con una superficie de 2.866 kilómetros cuadrados y unos 10 millones de habitantes. En el pueblo de Gaoping (高平), con una población de 67.000 habitantes, se secuestraron al menos 13 niños.
Mapa elaborado por Caixin donde se muestran las zonas más afectadas por este fenómeno. Todas ellas pertenecen al condado de Longhui (隆回), con una superficie de 2.866 kilómetros cuadrados y unos 10 millones de habitantes. En el pueblo de Gaoping (高平), con una población de 67.000 habitantes, se secuestraron al menos 13 niños.

La revista New Century Weekly es el buque insignia del grupo mediático Caixin (财新), creado en enero de 2010 por la famosa periodista Hu Shuli, anteriormente conocida por su liderazgo en Caijing. Con la publicación de este reportaje, Hu Shuli sigue haciendo historia en el periodismo chino y ganando prestigio para su nuevo medio de comunicación. Además, de una vez por todas, la tragedia de estas familias de Hunan ha levantado tanta expectación que sin duda rodarán cabezas entre las autoridades locales. Hu Shuli sigue empeñada en demostrar que los medios de comunicación chinos pueden cambiar el país con sus serios reportajes de investigación.

La historia ha sido publicada en un momento en el que se acaban de dar a conocer los datos del censo de 2010 (que han vuelto a reflejar el envejecimiento de la población y el desequilibrio entre hombres y mujeres) y cuando se está debatiendo la posibilidad de relajar la actual política del hijo único. Junto a la denuncia del robo de bebés, Caixin ha publicado otros artículos en los que se defiende modificar la actual política demográfica.

La propia Hu Shuli, en un artículo que traducimos a continuación, aboga por su rectificación y porque llegue un día en el que “las familias tomen sus propias decisiones”. En este texto, que la directora de Caixin publicó la semana pasada, Hu Shuli dice que hay muchos problemas estructurales que tienen que ser solucionados, que se debe encontrar a los hijos que fueron secuestrados y que los casos de Hunan no son una excepción:

 

TRADUCCIÓN
Cómo terminará la tragedia de “los niños abandonados”
Hu Shuli, 16 de mayo de 2011.

La noticia aparecida en la portada del número de Caixin de la semana pasada acerca de la adopción indebida de los hijos de unos campesinos por parte de las autoridades de la localidad de Gaoping, en el distrito de Longhui, en la ciudad de Shaoyang, en la provincia de Hunan, han levantado las iras de la población y de otros medios de comunicación, pero además de expresar nuestra ira e indignación, tenemos que pensar fríamente en soluciones prácticas al problema.

En estos momentos, tanto el comité de planificación familiar provincial como las autoridades respectivas de la localidad de Shaoyang y el distrito de Longhui están investigando las acusaciones, según las cuales unos funcionarios de la región habrían llevado ilegalmente a los niños a orfanatos a cambio de dinero para ser adoptados en el extranjero. Estamos siguiendo de cerca el desarrollo de la investigación. Esperemos que se nos cuente toda la verdad y esperamos que los culpables sean castigados.

No obstante, está claro que ante la gravedad de las acusaciones no basta con una investigación ordinaria de los hechos. Las autoridades judiciales también deben tomar parte para que se haga justicia. Esta explotación se ha prolongado durante años, implicando a mucha gente y dañando gravemente el interés público. Los líderes locales deben responder por sus actos, y no sólo las autoridades de planificación familiar. Por violar los derechos y los intereses del pueblo, el Gobierno debe demostrar su arrepentimiento intentando compensar los daños. En primer lugar, deben ayudar a los padres a conseguir una compensación a través de una revisión administrativa o una demanda privada, tal como estipula la Ley de Planificación Poblacional y Familiar de 2001, para proteger sus derechos legales. El Gobierno también debe investigar el paradero de los niños y ayudar a los padres a reunirse con ellos. En caso de que los niños hayan sido adoptados por una familia extranjera, el Gobierno debe intentar devolverlos con sus padres biológicos, sobre la base de los límites de la ley, la razón y los sentimientos.

Cualquier solución para el problema no debe limitarse al distrito de Longhui o a la localidad de Shaoyang, porque el caso actual no es en absoluto un hecho aislado. Informaciones de otros sucesos a lo largo de los años indican que abusos de poder similares podrían ser incluso más graves en provincias y localidades remotas. El Gobierno debe ordenar una revisión para asegurar que los derechos de la gente en todo el país se protegen. Además, las autoridades deben comprobar si existen errores en las bases del sistema, en cuyo caso deben corregirlos, con el objetivo de que no se vuelvan a producir más escándalos como este.

Una vez conocida esta noticia, hemos sido testigos de la indignación de los internautas, que han arremetido contra la corrupción de algunos sectores de los gobiernos locales. Puede que una descripción como esta sea demasiado simple, pero desde luego que un abuso de autoridad como éste demuestra el grado en el que actuar al margen de la ley puede proyectar una sombra sobre nuestro “gobierno para el pueblo”. Desde que se introdujeron reformas en China, se han producido profundos cambios en la administración de las zonas urbanas y rurales. Algunas medidas, como las elecciones directas o una administración de los pueblos más transparente han ampliado los canales para la participación pública. Sin embargo, cada vez que se da un paso adelante, hay grandes obstáculos del sistema, y hasta la fecha estas elecciones directas se cicunscriben todavía a los municipios rurales. Los casos de Shaoyang demuestran que, sin una buena administración de base, los derechos y los intereses de la población local no pueden protegerse como es debido y se pueden ver dañados por organismos más poderosos.

También hay que reflexionar sobre el ajuste de la política de control de natalidad. China ha puesto en práctica una estricta política de hijo único durante más de 30 años, desde los años 80 hasta ahora. En comparación con las décadas de los 80 y los 90, cuando las autoridades llegaban incluso a demoler casas y robar a la población local para imponer esta política de natalidad y como castigo por violar la ley en algunos lugares, la puesta en práctica de la ley se ha vuelto más civilizada y legal. La venta de niños en Shaoyang y otros lugares recuerdan esos años oscuros, y demuestran lo enquistados que están los problemas, precisamente en el siglo XXI. Las autoridades culpables de Hunan violaron derechos humanos para su propio beneficio. La política del hijo único está generando oportunidades para las actividades de búsqueda de alquiler de inmuebles.

La política de control de la natalidad de China ha supuesto un gran beneficio para su economía. Sin embargo, a medida que la sociedad cambia, la ley llega a un punto de inflexión. Los datos del censo nacional publicados el pasado mes de abril muestran que la natalidad en la China continental ha caído por debajo de los 1,5 hijos por pareja. Es decir, que el día en que la población de China comience a reducirse no está demasiado lejos y no es necesario preocuparse por una explosión demográfica.

Cabe considerar que China pasó a formar parte de las filas con una población envejecida hace una década. El censo demuestra que la proporción de gente de la tercera edad ya es mayor de lo previsto y se espera que esa cifra crezca todavía más en los próximos 20 y 30 años, lo que significa que el “dividendo demográfico” de China llega a su fin. Después de ello, el país experimentará una escasez de trabajo, mayores riesgos para el pago de pensiones y mayores costes de mano de obra, por lo que no se puede descartar un crecimiento económico más lento.

Dados los enormes recursos empleados en la puesta en práctica de la ley del hijo único, y como consecuencia de los costes sociales, no podemos retrasar todavía más su revisión. Los redactores de políticas deben estudiar cómo y cuándo pueden llevar a cabo cambios. Inmediatamente, las cuotas de “un hijo en la ciudad” y “uno y medio en el campo” podría relajarse. Entonces, las autoridades podrán considerar la posibilidad de permitir que la gente tenga un segundo hijo. La meta a largo plazo es abolir las cuotas de natalidad y dejar que las familias tomen sus propias decisiones.

El escándalo del secuestro de niños no es sólo una desgarradora tragedia familiar, sino que también tiene amplias implicaciones sobre la sociedad y el país. Debemos pedir cuentas a las autoridades que han cometido errores, y el Gobierno no debe fallar a su pueblo restando importancia al asunto, y además debe revisar y mejorar sus políticas de control de natalidad, tanto en su sustancia como en su aplicación.

Más

► ZaiChina: Aquí puedes ver otras de las cosas que hemos escrito sobre Caixin y sobre Hu Shuli.

Fuentes y links

► Caixin: Artículo original de Hu Shuli

Todos los artículos publicados por Caixin sobre este tema / Aquí su versión en inglés.

Shanghaiist / Shanghai Daily / China Media Project

► Melissa Chan, la corresponsal de Al Jazeera en China, ha estado recientemente allí y hecho este vídeo.

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