Sociedad

Dai Haifei: “Yo sólo quería hacer una obra propia, continuar el proyecto de la empresa”

Cuando encontró trabajó en Pekín después de finalizar sus estudios en la provincia sureña de Hunan, el arquitecto Dai Haifei decidió que no sólo se llevaría consigo una maleta, sino también una casa. La construyó en un par de meses, le costó 6.427 yuanes (menos de 1.000 dólares), tenía forma de huevo, dos metros de alto y ruedas para poder moverla de un sitio para otro. Generaba electricidad gracias a una placa solar y en el exterior colocó semillas de hierba para darle un toque ecológico. De esta forma, este joven de 24 años quería librarse de los elevados precios de la vivienda en Pekín y de sus conocidos atascos.

En un país donde el precio de la vivienda se ha disparado en los últimos años y se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de los ciudadanos, la historia de este joven arquitecto chino fascinó a los medios de comunicación, que comenzaron a publicar fotos y entrevistas con Dai Haifei. La repercusión mediática, sin embargo, también supuso en diciembre de 2010 el fin de la casa-huevo: las autoridades locales le informaron de que era ilegal colocar este tipo de construcción en un espacio público y le mandaron retirarlo. Con el incremento de la presión por parte de las autoridades (“cada vez venían con más galones”, explica uno de sus compañeros de trabajo), un día por la noche Dai Haifei decidió esconder el huevo en un almacén cercano. Pocos saben donde se encuentra y el propio Dai Haifei ni siquiera tiene la llave.

En persona, Dai Haifei parece tan tímido que uno no se lo imagina ni luchando contra el sistema ni como el arquitecto excéntrico que alguno podía haber pensado. Sin embargo, tras esa timidez inicial, Dai Haifei es una persona firme en sus opiniones, sin un interés especial por el dinero y con ganas de hacer cosas interesantes como arquitecto y diseñador. Hablando muy bajito y con mucha humildad (“el proyecto era realmente de la empresa, yo sólo lo continué”, afirma en varias ocasiones llevándole la contraria a una de las socias de la empresa, la portuguesa Claudia Taborda, quien dice que “es un trabajo suyo, fue una idea suya”), Dai Haifei ahora mismo sólo quiere seguir mejorando su casa-huevo y olvidarse de polémicas.

– ¿Cómo comenzó todo? ¿De dónde vino la idea de construir una casa huevo?

La idea vino de la empresa donde trabajo, Standard Architecture, de una exposición en la Biennale de Shenzhen de 2009. El proyecto se llamaba “La ciudad ha puesto un huevo” (城市下的蛋). Primero, la idea estaba pensada para la población flotante, queríamos ofrecer un instrumento para que se pudieran ganar la vida, un puesto de trabajo. Por ejemplo, podría servir para vender desayunos o como puesto de comida. Segundo, también queríamos hacer la ciudad más verde, crear una obra interesante para la ciudad.

– En muchas fotos durante la construcción se te ve rodeado de mucha gente, trabajando con varios compañeros… también contaste con el apoyo de un profesor de tu universidad, ¿verdad?

En la universidad recibí una educación distinta a la del resto de la gente. En realidad, yo no iba mucho a clase. Había un profesor con el que estudiaba cosas relacionadas con la arquitectura. Él no compartía para nada la forma de dar clase de muchos profesores de hoy, le daba mucha importancia a la capacidad de hacer cosas con tus propias manos. También nos mandaba leer muchos libros de filosofía. Podría parecer que esto no tiene nada que ver con la arquitectura, pero en realidad quería ayudarnos a construir una estructura mental. A mí me gusta más este tipo de educación.

Cuando me licencié, le dije a este profesor que quería hacer una casa. Él estuvo de acuerdo y me ayudó a encontrar a otros estudiantes que me ayudaron a construirla.

En tu diario dices también que no querías que tus padres siguieran trabajando para ahorrar dinero y comprarte una casa en Pekín…

Sí, eso fue después. Después de hacer esta casa, empezamos a pensar… oye, igual de esta forma no necesitamos comprar una casa, porque ahora mismo comprar una casa en China es muy muy difícil. Pensé que tal vez podía ser una forma de vida.

Los precios de la vivienda se han disparado en todo el país y temas como la urbanización o el respeto por el medio ambiente se han convertido en claves para China. Al hacer esta casa, ¿tenías algún otro tipo de objetivo? ¿Querías denunciar el problema social de la vivienda en China, otro tipo de urbanización, el respeto por el medio ambiente, u otro de estos grandes temas.. ?

No pensé para nada desde este tipo de perspectiva tan grande. Cuando salió la noticia, mucha gente comenzó a verle muchos significados, sobre todo los medios de comunicación, porque si le encuentran muchos significados, pues pueden escribir más cosas y así tienen más trabajo. Yo sólo quería hacer una obra propia, continuar el proyecto de la empresa. Así que en realidad no tenía mucho más significado que ese.

Por ejemplo, el tema de la urbanización es algo sobre lo que yo no sé demasiado, no he hecho ninguna investigación.

Mucha gente, al ver la casa-huevo, también ha pensado que respeta el medio ambiente. Sin embargo, a la hora de hacerla, la verdad es que no reflexioné demasiado sobre estos temas. En la actualidad hay muchos arquitectos que utilizan la protección del medio ambiente como concepto en sus edificios. En realidad, la verdadera protección del medio ambiente es no construir edificios.

Tu historia despertó tanto interés porque surge en un contexto social en el que se le está prestando mucha atención al tema de la vivienda…

En realidad, tal vez sobre el precio de la vivienda en Pekín hay demasiadas demasiadas quejas, porque el precio ahora mismo es muy elevado. Todo el mundo está buscando un punto, un caso, para explotar la historia. Yo fui ese punto.

También has dicho que esto era una nueva forma de vida…

Sí, un nuevo estilo de vida… Quería aportar una nueva posibilidad, otra forma de vida…

Por supuesto, no todo el mundo va a aceptar este tipo de forma de vida, pero puede haber un grupo de gente que sí. Es decir, todo el mundo tiene sus costumbres y su forma de vida. A algunos les gusta vivir en casas muy muy grandes… otras personas pueden sentirse muy solos si no viven con alguien… Es decir, cada persona hace su propia elección.

¿Cómo se enteró la gente de tu casa huevo?

Colgué fotos en Internet, porque me pareció gracioso y quería compartirlo con otras personas. De esta forma, mucha gente se enteró y comenzó a despertar mucha atención. Luego encontraron la dirección de mi empresa en Internet y vinieron hasta aquí.

Cuando tu historia llegó a los medios de comunicación y tuviste que esconder tu casa, ¿tuviste algo de miedo o nervios?

No estaba preocupado, estaba más bien molesto, porque mi trabajo no es todos los días hablar con los medios de comunicación y repetir las mismas cosas. No estaba acostumbrado. Mi trabajo cambió. Además, yo siempre he pensado que despertar demasiado la atención de los medios no es algo bueno.

¿Por qué?

Porque tanta atención no va muy de acuerdo con mi personalidad ni con mi religión. Soy cristiano, no me gusta llamar demasiado la atención. A muchas estrellas la fama les ha afectado a su personalidad y actitud, yo quiero proteger y mantener la misma personalidad.

La casa, por cierto, no tiene baño…

No, no tiene. Pensé en hacerlo, pero al final pensé que sería mejor utilizar los servicios comunes de la ciudad. La ciudad tiene muchos baños públicos… en realidad, este casa es más bien una cama-huevo, menos para dormir, el resto de servicios se tienen que obtener de la ciudad: la comida, el baño, el agua caliente…

¿Qué planes hay ahora para la casa-huevo?

Estamos haciendo algunas mejoras.Estamos trabajando en una exposición en Nueva York a la que probablemente llevaremos la casa-huevo con muchas mejoras.

Al hacerte famoso, ¿has tenido más oportunidades laborales?

Cuando me hice famoso sí que hubo varias empresas constructoras que vinieron a buscarme. Pero me parecía que no tenía ningún significado especial, sólo querían aprovechar que me había hecho famoso en Internet para conseguir beneficios para sus empresas. Ahora mismo, además, no necesito demasiado dinero. En esta empresa puedo aprender muchas cosas, así que decidí quedarme aquí a trabajar.

¿Dónde vives ahora?

Me he mudado a la puerta oeste del Yuanmingyuan [un lugar en la zona estudiantil cerca de su oficina].

O sea que al final estás alquilando una casa…

Sí… Al final estoy pagando 500-600 yuanes (77-92 dólares) por una habituación al mes. No me gusta gastar demasiado dinero en la vivienda, me parece que no tiene sentido.

En China, se suele decir que para encontrar novia un hombre tiene que tener coche y casa… Después de construir esta casa, ¿encontraste novia?

Jeje… en realidad no hace falta. Yo ahora ya tengo novia.


Más

► ZaiChina: El fin de la casa huevo

► Sus fotos en Flickr.

► Nota en su diario de Douban.

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