Educación

9 – Adiós a Beida

Nota: El siguiente texto forma parte del libro “Universitario en China. Así son los futuros líderes del país”, escrito por Daniel Méndez con el apoyo de la Fundación ICO. En él se analiza la evolución de las universidades chinas y la forma de vivir y pensar de sus estudiantes, intentando explicar muchas de las transformaciones que ha vivido el país en los últimos 30 años. Hoy os ofrecemos el noveno y último capítulo, donde se hace un resumen y valoración de las universidades chinas y de sus jóvenes estudiantes. Actualización: puedes leer en ZaiChina todos los capítuloscomprar la versión impresa o hacerte con el libro para tu Kindle.


Decir que el eje de la política y la economía globales se han trasladado del Atlántico al Pacífico se ha convertido en un tópico. El golpe definitivo lo está dando día a día China, que con su enorme tamaño, influencia y potencial humano ya se ha convertido en un país sin el que no se pueden tomar las grandes decisiones que afectan al planeta. A pesar de esta realidad incontestable, en su camino hacia el liderazgo global a China todavía le falta la capacidad para crear empresas de alta capacidad tecnológica, cultivar el talento y producir innovación. Las ultramodernas instalaciones de los Juegos Olímpicos de 2008 mostraron al mundo la capacidad del país para organizar grandes eventos, pero no conviene olvidar que el grueso de esas infraestructuras (el aeropuerto, el Estadio Nacional o el Centro Acuático) fue diseñado y construido por firmas extranjeras. De momento, China pone el dinero y los extranjeros la materia gris.

Pero la situación está cambiando a pasos agigantados. Con un presidente que es ingeniero hidráulico y un primer ministro geólogo, el Gobierno se ha esforzado en los últimos años por “potenciar el desarrollo científico”, que se ha convertido en una de las frases más repetidas por la cúpula del Partido Comunista. El país se ha volcado en el conocimiento de los trenes de alta velocidad, las energías renovables (sector en el que China invierte más que ningún otro país), los satélites, la industria aeronáutica y las nuevas tecnologías. Las universidades de hoy, con Tsinghua a la cabeza, son las encargadas de formar a muchos de los ingenieros y científicos que deben hacer al país transformar su modelo económico.

Durante los dos años que pasé en Beida, en torno a mí pasaron tantas cosas interesantes que comencé escribir pequeñas anécdotas sobre los jóvenes chinos y a imaginar un libro que diera a conocer esta realidad del país. “Universitario en China” ha sido precisamente un intento por reflejar cómo funcionan las universidades en China y cómo son sus estudiantes. La educación es uno de esos ámbitos que todo el mundo reconoce como muy importante pero del que casi nadie habla. Comprender cómo son las universidades en China, segunda economía del mundo y país más poblado del planeta, es una forma más de acercarse a este país que cada vez está más presente en nuestras vidas.

Este reportaje tiene una limitación importante que todo lector debe tener en cuenta: está muy basado en las universidades de Pekín y, sobre todo, en Beida. Aunque los centros de todo el país comparten muchas de sus características, estas páginas pueden ser tachadas perfectamente de pequíncentristas. En un país de las dimensiones de China, el mundo universitario tiene muchos más matices y variantes de las que he podido abordar en estas páginas.

Beida no es una muestra objetiva de cómo funcionan la mayoría de universidades en China, pero sí es relevante por su importancia, función social y ejemplo para el resto del país. Todos los centros se quieren parecer a Beida, y en este sentido esta universidad es la que marca el paso para todas las demás. Pero la Universidad de Pekín es importante sobre todo por sus estudiantes: ellos son los mejores del país más poblado del mundo y los que estarán al frente de las empresas y del Gobierno en algunas décadas. Comprender a los universitarios de hoy tal vez nos sirva para entender a la China de mañana.

En un vistazo general, lo primero que uno tiene que alabar al analizar el sistema universitario chino es su enorme expansión y mejora en los últimos 30 años. De 270.000 nuevos universitarios en 1977 se ha pasado a más de cinco millones y medio en 2007. El país no sólo ha sacado de la pobreza a 500 millones de personas, sino que también ha intentado formar a cada vez más ciudadanos con estudios universitarios.

Muchos de los occidentales que vienen a China lo hacen con la intención de dar lecciones, pero la verdad es que hay muchas cosas de las que podríamos aprender de los universitarios chinos. Frente a su supuesta cerrazón, los jóvenes de hoy están volcados en el extranjero, obsesionados con el aprendizaje del inglés y fascinados por todo lo que llega de Occidente. Los universitarios chinos son muy conscientes de la importancia del inglés y del lugar que ellos ocupan en el mundo.

Además, el ordenador forma parte imprescindible de la vida de los universitarios chinos. En un mundo cada vez más digitalizado, donde las nuevas tecnologías pueden marcar el futuro de un país, la pasión natural de los chinos por Internet, la animación, el diseño gráfico o la programación es una muy buena noticia para el país.

A estas condiciones hay que unir otra de vital importancia: el esfuerzo. Los estudiantes chinos están acostumbrados a trabajar mucho y eso es garantía de éxito. Después de dos años en la Universidad de Pekín, uno puede percibir el enorme potencial humano de este inmenso país a través de la que es sin duda la generación más preparada de la historia reciente de China.

En los próximos años, las universidades chinas tendrán que afrontar numerosos retos: mejorar su capacidad investigadora, aumentar la calidad de la enseñanza y fomentar el análisis y espíritu crítico. Todos ellos son problemas de difícil solución, estructurales, y que necesitan de cambios radicales desde la escuela. Es también desde la educación primaria desde donde se debería abordar uno de los mayores dramas que vive el país: la enorme presión y carga de trabajo que sufren los estudiantes chinos desde la infancia.

Otro de los grandes temas pendientes es el de la libertad individual, la creatividad y el pensamiento crítico. En China no se enseña a ser diferente, sino a formar parte del grupo. Los mejores estudiantes son aquellos que hablan poco, hacen sus tareas en silencio y no molestan al profesor con preguntas. En un país en el que la información está controlada y donde se practica el adoctrinamiento político, se echa en falta el debate, el enfrentamiento de ideas y una mayor variedad de opiniones. Todas estas cosas son necesarias para conseguir una universidad libre, independiente y creativa que sea capaz de crear talento y fomentar la innovación.

Como siempre cuando se habla de este país, hay que tener en cuenta la situación en la que se encuentra China: es un país en vías de desarrollo y situado en el puesto 92 del Índice de Desarrollo Humano (por detrás de países como Turquía, Bulgaria o México). Comparar su sistema universitario con el de Estados Unidos o Europa no sería del todo justo. Y, sin embargo, después de dos años en Beida y cinco años en universidades españolas, mi impresión general es que la diferencia entre los dos países no es abismal.

De todas mis experiencias en Beida, sin duda alguna la que más me ha marcado ha sido el contacto con sus estudiantes. A la generación nacida en los años 80 se le han puesto numerosas etiquetas: “pequeños emperadores”, “generación de hijos únicos” o “generación de la antorcha olímpica” (en referencia a los Juegos Olímpicos de Pekín). En China, con ese gusto universal que tienen los mayores para criticar a las generaciones más jóvenes, se les ha tachado de egoístas, consumistas, apolíticos y mimados. Son la generación que nació con el crecimiento económico, que no ha sufrido los dramas del Maoísmo, abierta al mundo, fascinada por las nuevas tecnologías y muy pragmática. Una generación que explica por sí misma el cambio que ha experimentado el país en los últimos treinta años.

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1 Comentario

  1. Hola Dani.
    Queremos poner en marcha una revista on line sobre la cocina del pais vasco (Norte y Sur y Navarra) y los viajes en esta región de España.
    Queros que una parte importante de la revista sea el  blog,  noticias y redes sociales.
    ¿Podríai informarnos si en alguna universidad china en la catedra de castellano podrímos encontrar algunos traductores que nos ayuden a poner en chino los textos que les enviemos en castellano?
    hemos pedido preci9s en españa y son muy caros y en el Instituto Cervantes tambien, muy caros.
    Pensamos necesitar alrededor de 12 folios al mes.
    Danos algun consejo por favor. te quedaremos muy agradecido.
    Un cordial saludo.
    Julio Garay

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