Medios, Traducciones

Otras consecuencias de la censura

Cuando se habla de la censura y el control sobre los medios de comunicación en China, casi siempre solemos hacer hincapié en el monopolio del Partido Comunista, la falta de libertad o los derechos humanos. En los últimos tiempos, sin embargo, han surgido otras consecuencias que afectan de forma directa al desarrollo diario del país.

Una de ellas es la imposibilidad de muchos líderes políticos de saber qué es lo que está pasando en China. La información es una de las mejores armas de un político y de un funcionario: sin saber cuál es la situación de la sanidad y los hospitales, por ejemplo, es difícil acertar con un remedio para solucionar sus problemas. Esta situación se reproduce en numerosos sectores y en muchos niveles de la administración china, que muchas veces no cuenta con una información crítica y negativa que les ayude a hacer su trabajo. Es por eso también que los periodistas de los medios oficiales tienen en ocasiones dos trabajos con dos públicos distintos: uno son los reportajes que se publican en los canales oficiales y el otro el de trabajos secretos para los líderes políticos.

Otra de las consecuencias de la falta de libertad de información es el ilimitado poder de algunas empresas, que a veces, como en el caso de la leche contaminada de melamina, han puesto en peligro la vida de los ciudadanos. Sin una prensa libre que pueda vigilar no sólo al Gobierno, sino también a las empresas, algunos de los casos de contaminación de productos alimentarios han sido escondidos con graves consecuencias.

Wang Shuo (王烁), uno de los fundadores de la ya casi mítica revista Caijing y en la actualidad trabajando en Caixin, escribía la semana pasada sobre este tema. El autor hace hincapié en la inutilidad de controlar las noticias negativas y el enorme daño que hace la falta de credibilidad de los medios de comunicación. A continuación traducimos su artículo de opinión publicado en su blog [No confundir a este periodista con el famoso escritor Wang Shuo -王朔-)].

 

TRADUCCIÓN
¿Cómo luchar contra las noticias negativas?

CAIXIN (财新), artículo de Wang Shuo (王烁), 30 de agosto de 2010.

De entrada no debería ser yo quien tratara este tema. Soy un profesional del periodismo, y debo distanciarme del problema y mirar el incendio desde el otro lado del río, pero es que ya no lo soporto.

En el mejor de los casos, puede ser con sobres rojos con dinero para hacer callar a los periodistas, o en el peor de los casos puede ser yendo a Pekín para capturarlos, persiguiéndolos de provincia en provincia, o buscándolos por todo el país a través de Internet… ¿Qué puede hacer el ciudadano de a pie, sin alguien que le guíe de manera adecuada?

A esta gente sólo se le puede decir una cosa: intentar sofocar las noticias negativas es inútil. En toda China existen más de 2.000 periódicos, entre 7.000 y 8.000 revistas y varios millones de páginas web. ¿Cómo se puede controlar algo así? Y aunque se pudiera controlar, todavía quedarían los BBS [foros de Internet] y muchas otras herramientas de comunicación instantánea, además de que ahora también existen los microblogs. En un futuro próximo, los microblogs serán algo que todas las páginas web con espíritu emprendedor incorporarán. Es posible que todos los canales sean tan sólo una brizna de hierba débil y fácil de manipular, pero cuando un incendio no para de arder, es todavía más difícil de contener.

Y aunque pueda contenerse, ¿qué más da? En el artículo “Retirada secreta de aceite de camelia adulterado” de este número de Caixin se cuenta la historia de la empresa Jinhao de Hunan (金浩公司), que al encontrar pruebas de que sus productos de aceite de té contenían componentes cancerígenos, decidió llevar a cabo una retirada secreta de sus productos en colaboración con el gobierno. Los consumidores permanecieron totalmente ajenos al asunto, y ahora se duda de los resultados de la retirada.

¿Este resultado es bueno para la empresa? Sin transparencia informativa, los consumidores optarán por la seguridad, y se creerán todo tipo de rumores, tanto los creíbles como los que no lo son, e incluso cualquier teoría conspiratoria. Si no se dice cuál es el año ni el lote del aceite de té de Jinhao con elementos cancerígenos, los consumidores dejarán de comprar todo el aceite de té de esa marca. Si no se comunica el nombre de la empresa que produce aceite de té adulterado, los consumidores dejarán de comprar el aceite de té de todas las marcas. Y lo peor es que, si no se desvela la totalidad de la información, los consumidores no estarán dispuestos a creer la información que se ofrezca después.

¿Informar o no informar? ¿Informar por completo o restringir la información? ¿Qué es más dañino?

Controlar las informaciones negativas no sirve de nada. Si no has cometido ningún error, tienes que hablar bien alto para asegurarte de que tu voz es más alta que la del otro; si has cometido un error, tienes que reconocerlo. Esa es la única forma de devolver la confianza.

Para que esto sea útil, hace falta una condición previa: no hay que cometer errores que luego no puedan reconocerse. ¿Es eso difícil?

Fuente

► Caixin: 如何应对负面报道?

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1 Comentario

  1. Qué bueno. En Zaichina se leen auténticas joyas.

    Las consecuencias de tratar de ocultar información (y que describe tan bien el periodista) producen en algunos casos el archiconocido "Efecto Streisand", sólo que en este caso salpica no sólo a Streisand sino a todo el paseo de la fama. Lo peor de todo es cuando la consecuencia de acallar la información la paga la gente de a pie. 

    Con Internet, tratar de contener información es poner puertas al campo, o hacer una barricada para defenderse de un tsunami. 

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