Economía, Educación

8 – Dosmilyuanismo

Nota: El siguiente texto forma parte del libro”Universitario en China. Así son los futuros líderes del país”, escrito por Daniel Méndez con el apoyo de la Fundación ICO. En él se analiza la evolución de las universidades chinas y la forma de vivir y pensar de sus estudiantes, intentando explicar muchas de las transformaciones que ha vivido el país en los últimos 30 años. Hoy os ofrecemos el octavo capítulo, donde se habla de la incorporación laboral y las dificultades de los jóvenes para encontrar trabajo. Actualización: puedes leer en ZaiChina todos los capítuloscomprar la versión impresa o hacerte con el libro para tu Kindle.


Baiyuan es un buen ejemplo de estudiante brillante, ambicioso y con ganas de comerse el mundo. Originario de la provincia de Ningxia, en el centro-norte del país, fue al mejor instituto de la región y estuvo entre los diez mejores estudiantes de su provincia en las pruebas de selectividad. Como tantos otros de su generación, decidió estudiar Economía y además tuvo la suerte de hacerlo en la prestigiosa Universidad de Fudan de Shanghai. Cuando acabó allí sus estudios de grado, se trasladó a la Universidad de Pekín para hacer un máster en Finanzas.

Baiyuan no sólo combina el haber pasado por las mejores universidades del país, tener un máster y haber optado por estudios con mucho futuro, sino también una gran experiencia laboral. Ha hecho de traductor de inglés, escrito estudios de mercado y trabajado en empresas estadounidenses de consultoría como la Boston Consulting Group o Bain. En el verano de 2008, mientras se celebraban los Juegos Olímpicos de Pekín, trabajó para el Deutshbank en Hong-Kong, donde llegó a ganar 20.000 yuanes (2.000 euros) al mes.

Aún así, incluso para un estudiante tan brillante y con tanta experiencia como él, el año 2009, debido a la crisis económica, no ha sido fácil para incorporarse al mercado laboral. “Este año ha sido más difícil encontrar trabajo”, reconoce Baiyuan mientras entramos en un restaurante musulmán en el centro de Pekín. “Ha habido compañeros de clase que se han vuelto a sus provincias de origen porque en Pekín o Shanghai no había posibilidades… y esto es un fenómeno nuevo”. Él ha capeado el temporal sin muchas dificultades: ha entrado en otra empresa de consultoría financiera, la Shipston Group Limited, donde cobra 8.000 yuanes (800 euros) al mes más extras. Es un sueldo más que decente para la mayoría de licenciados chinos, pero para él “no es suficiente”. “Hace un año podíamos llegar a conseguir un trabajo por 20.000 yuanes”, dice sin dudar de sus capacidades. Entre los mejores estudiantes del país, la seguridad y la ambición van de la mano.

Como Baiyuan, la mayoría de estudiantes que salen de las mejores universidades del país, sobre todo Beida y Tsinghua, no tienen grandes dificultades para encontrar trabajo. Ellos son los beneficiados del sistema, y con más o menos problemas y salarios más o menos elevados, la mayoría encuentra un puesto decente. El sistema de educación chino hace una criba considerable para que sólo los mejores entren en las universidades de élite. Cuando éstos acaban sus estudios, las empresas están deseando contar con los licenciados más brillantes del país.

La situación es muy diferente para el resto (e inmensa mayoría) de universitarios. En los últimos años, China ha vivido un fenómeno muy parecido al de otros países, como por ejemplo España, en el que tener un título ha dejado de ser una garantía para encontrar trabajo. Ahora hace falta algo más. Los estudiantes se afanan en conseguir masters y viajar al extranjero para facilitar su salto al mundo de la empresa. En su número del cuatro de junio, el semanal Nanfang Zhoumo definía la situación de los estudiantes antes del gaokao: “la entrada a la universidad preocupa, la retirada también”. La Universidad ya no es un pasaporte directo al mundo laboral.

En los últimos años, el número de licenciados se ha disparado tanto que el mercado laboral tiene problemas para poder absorberlos. En 2006 había cinco veces más licenciados que en 1999 y cada año salen de las universidades chinas más de seis millones de potenciales trabajadores. En las ferias de trabajo para universitarios que se realizan por el país, son frecuentes las fotografías donde se muestran las enormes masas de solicitantes que acuden para encontrar un trabajo, como la de Shenzhen de noviembre de 2008, donde 150.000 licenciados de todo el país acudieron para competir por 20.000 puestos de trabajo. La crisis económica de 2008-2009 ha acentuado tanto el problema que Wen Jiabao, el primer ministro chino, declaró en diciembre de 2008 en una visita a la Universidad de Aeronáutica y Astronáutica de Pekín que el Gobierno “pondrá el empleo de los licenciados como prioridad”.

Aún así, como explica Yang Dongping, profesor en el Instituto de Tecnología de Pekín y autor de varios informes sobre la educación universitaria en China, el número total de licenciados no es el problema. En diciembre de 2006, cerca del 80% de los licenciados de ese año había conseguido un trabajo. El país necesita más gente y mejor formada para convertirse en un país desarrollado, creativo y avanzado tecnológicamente (una vez más, pasar del made in China al invented in China). “El problema es la calidad de la educación y las demandas de la sociedad”, explica el profesor Yang Dongping, que reconoce que al mercado de trabajo chino le ha faltado tiempo para poder absorber la nueva generación de trabajadores cualificados.

La mayoría de estudiantes tiene pocas asignaturas en su último año de carrera, con lo que muchos lo emplean para buscar trabajo meses antes de finalizar sus estudios. La mayoría no cuenta con una residencia familiar en la ciudad en la que estudian ni con los recursos económicos de su familia, con lo que entrar al mercado laboral nada más acabar la carrera se convierte en una necesidad. Para cuando llega el último mes de sus estudios, una parte importante de los casi licenciados ya sabe dónde va a empezar a trabajar al mes siguiente.

Si en España existe el fenómeno del mileurismo, con una gran precariedad laboral entre los más jóvenes, en China se podría hablar de un dosmilyuanismo. Aunque la mayoría de licenciados consigue trabajo, muchos de ellos son en pequeñas empresas, en puestos que no tienen relación con lo que han estudiado, sin seguro médico ni jubilación y cobrando 2.000 yuanes (200 euros) al mes. Alquilar una habitación en alguna de las grandes ciudades chinas como Pekín, Shanghai o Guangzhou por menos de 800 yuanes al mes es casi imposible, con lo que cerca de la mitad de su sueldo se va en el alquiler. La opción es seguir compartiendo habitación o dormir en el suelo.

El fenómeno es tan extendido que ha dado lugar a un nuevo grupo social conocido como “la tribu de hormigas” (yizu, 蚁族). La palabra hace referencia a todos esos licenciados universitarios que sobreviven de mala manera en las grandes ciudades chinas, en pequeñas habitaciones compartidas, con sueldos muy bajos y realizando trabajos que no tienen nada que ver con sus estudios. Según las investigaciones de Lian Si, publicadas en su libro Yizu, en Pekín hay unas 10.000 personas que conforman esta nueva tribu urbana y que tienen un sueldo medio de 1.956 yuanes. En algunos casos, seis personas viven en doce metros cuadrados. La famosa serie de televisión Woju (蜗居), un éxito absoluto en 2009, muestra las dificultades de los recién licenciados para comprarse una casa y triunfar en las grandes ciudades.

 

Canción homenaje a la tribu de hormigas de Tangjialing, un barrio de Pekín. A pesar de su difícil situación económica, muchos de ellos están orgullosos del barrio y de sus principios. Si te interesa el tema, sigue este link. [Si estás en China, lo puedes ver más rápido en Youku]

 

En un intento por luchar contra los efectos de la crisis financiera y por equilibrar la riqueza del país, el Gobierno está impulsando en los últimos años la vuelta de los licenciados a sus lugares de origen. En la actualidad, los mejores alumnos de las zonas del interior de China y el campo acuden a las grandes ciudades de la costa para completar sus estudios. Es aquí también donde tienen la posibilidad de encontrar los mejores puestos de trabajo y condiciones de vida. Pocos de ellos quieren volver, con lo que el país sufre una enorme fuga de cerebros de las zonas más pobres del interior de China a las ciudades costeras.

Para evitar esto y favorecer la incorporación al mercado laboral de los licenciados, el Gobierno está tomando todo tipo de medidas para desarrollar las zonas más pobres del país. En la Universidad Normal de Pekín, especializada en la enseñanza de profesores, una nueva directiva hace que los estudiantes tengan la posibilidad de estudiar completamente gratis durante los cuatro años de carrera; la contrapartida es que una vez licenciados todos tienen que volver a sus provincias de origen. Otro programa ofrece trabajo a los jóvenes con estudios universitarios en los gobiernos de las zonas rurales; la idea es desarrollar la economía de estas regiones pobres y aliviar el paro de los licenciados.

En los últimos años, la búsqueda de trabajo de los recién salidos de la universidad también ha mostrado la irrupción de las empresas chinas para contratar a los mejores. Kang Cheng, la anterior encargada de recursos humanos de Lenovo, la famosa empresa china de ordenadores, reconocía que en los años 80 las empresas nacionales iban muy por detrás de las multinacionales: “empezando por el salario, no había forma de competir con las firmas extranjeras”. Pero las cosas han cambiado. El actual lema de Lenovo para captar a los jóvenes talentos es “tu futuro está en Lenovo”. En 2008 recibieron 50.000 curriculums, de los cuales sólo pudieron contratar a unos pocos cientos de solicitantes.

Y los licenciados chinos comienzan a preferir a las grandes empresas chinas antes que a las extranjeras. El estudio Best Employers for Chinese University Students, realizado durante noviembre de 2007 y abril de 2008, mostraba que de las 50 firmas preferidas por los licenciados, 28 eran nacionales. Entre ellas estaban las empresas más famosas del país, China Mobile, Huawei, Lenovo o Haier, todas ellas por delante de las estadounidenses IBM, Microsoft o Google. Las grandes empresas chinas ya ofrecen salarios competitivos, oportunidades de progreso y mucha estabilidad. La crisis financiera de 2008-2009, que en China afectó mucho más a las empresas extranjeras que a las grandes compañías estatales chinas, ha seguido reforzando esta visión entre los estudiantes.

Hace 30 años, los universitarios chinos no tenían que preocuparse a la hora de entrar en el mercado laboral. Los pocos licenciados eran asignados por el Gobierno a unidades de trabajo (danwei), donde disponían de alojamiento, comida y un salario digno. Casi nunca se podía elegir ni el tipo de ocupación ni el lugar, pero siempre tenías un trabajo. Desde que en 1978 China comenzara a convertirse al capitalismo, las cosas han ido cambiado paulatinamente. En los 80 la decisión se tomaba entre el Gobierno y las preferencias de los estudiantes, y a partir de 1994 el encontrar un trabajo dejó de ser una preocupación del Estado. El mercado esperaba a los nuevos licenciados.

Desde entonces, el conseguir un trabajo se ha añadido a la presión de entrar en un buen instituto, llegar a la universidad y conseguir buenas notas. “Hoy hay mucha presión… antes con entrar a la universidad ya sabías que ibas a tener un puesto de trabajo y una vida tranquila y estable. Ahora después de la universidad todavía tienes que competir con el resto de licenciados”, dice la profesora Liu Xiaoyu sin ánimo de crítica. Es la realidad de un país que ha abrazado el capitalismo y la competitividad como fórmula para el enriquecimiento.

Fuentes

► Todas las fuentes han sido incluidas en forma de links a lo largo del capítulo. Para más detalles, pues leer en ZaiChina todos los capítuloscomprar la versión impresa o hacerte con el libro para tu Kindle.

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