Educación, Internet

6 – Generación Baidu

Nota: El siguiente texto forma parte del libro “Universitario en China. Así son los futuros líderes del país”, escrito por Daniel Méndez con el apoyo de la Fundación ICO. En él se analiza la evolución de las universidades chinas y la forma de vivir y pensar de sus estudiantes, intentando explicar muchas de las transformaciones que ha vivido el país en los últimos 30 años. Hoy ofrecemos el sexto capítulo, donde se analiza la pasión con la que los jóvenes han abrazado las nuevas tecnologías, el rol de Internet entre los universitarios y la censura en la web. Actualización: puedes leer en ZaiChina todos los capítuloscomprar la versión impresa o hacerte con el libro para tu Kindle.


A cinco minutos andando de la puerta sur de la Universidad de Pekín (Beida) se encuentra Zhongguancun (中关村), el barrio tecnológico de Pekín. Con enormes pantallas de plasma que llenan las fachadas de luz y le dan un toque futurista, Zhonguancun es un conjunto de edificios modernos y rascacielos donde se puede comprar cualquier objeto tecnológico: cámaras de fotos, baterías, fotocopiadoras, móviles, reproductores… Todo. Los edificios llegan hasta las veinte plantas, todas ellas dedicadas en exclusiva a la venta de aparatos digitales. En la primera planta, móviles. En la segunda, portátiles. En la tercera, impresoras. Así hasta veinte plantas repletas de comercios de todo tipo y donde es imposible no encontrar lo que estás buscando. Su ubicación a cinco minutos de la Universidad de Pekín no es arbitraria. En el país con más usuarios de Internet del mundo, 420 millones en julio de 2010, los jóvenes universitarios chinos son los principales protagonistas de la Red.

En los dormitorios del campus no hay ni televisión ni DVDs, así que una gran parte de sus vidas se desarrolla en la pantalla de sus portátiles. Es desde aquí desde donde leen noticias, ven la televisión, se comunican con sus amigos, estudian y escriben sus trabajos para clase. Aunque la mayoría no tiene demasiados recursos económicos, a nadie le falta un ordenador en los dormitorios de la universidad. Cuando se apagan las luces a las once de la noche, muchos aprovechan la batería de sus portátiles para seguir conectados al mundo.

La pasión por las nuevas tecnologías e Internet es un fenómeno compartido en toda Asia. Con Japón, Corea del Sur y Taiwán como líderes indiscutibles desde los 80, es una atracción compartida por niños y ancianos y que, aunque está promovida desde los gobiernos, se siente como algo propio y natural de sus ciudadanos. En China, hasta el taxista más humilde tiene un móvil de última generación.

Este fenómeno no es sólo algo que se percibe paseando por Pekín, sino que también corroboran los estudios. La empresa especializada en nuevas tecnologías e investigación TNS, con sede en Singapur, publicó en diciembre de 2008 un informe que afirmaba que los internautas chinos eran los usuarios que pasaban más tiempo en Internet, compraban más cosas on-line y utilizaban más los blogs y redes sociales. En este estudio, en el que se analizaban otros 15 países (Alemania, Australia, Canadá, Corea del Sur, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Japón, Noruega, Reino Unido y Suecia), los chinos menores de 25 años empleaban un 50% de su tiempo libre en Internet (frente a la media de 36%), eran los que más utilizaban el móvil junto a Japón para conectarse a la red, los que más importancia daban a la Web en su vida diaria y los que más participaban en blogs y forums (en torno a un 85% de los internautas chinos). El porcentaje de usuarios es mucho menor en China que en el resto de países y los que lo utilizan son los usuarios más incondicionales, pero los datos son espectaculares para el país más pobre, con mucha diferencia, de todos los analizados en el estudio.

En Beida, la fiebre tecnológica ha sido impulsada por la universidad, que considera el uso de las nuevas tecnologías como una de las claves del desarrollo económico del siglo XXI. Según los informes de Beida, el 70% de las aulas de la universidad son multimedia. Todo el campus dispone de una red Wifi que comenzó a funcionar en mayo de 2002 y en la actualidad dispone de un ancho de banda de 2 gigas. Gracias a este sistema, todos los universitarios pueden disfrutar en sus habitaciones y durante las clases de conexión a Internet.

En China, los forums (llamados BBS) han causado furor entre los jóvenes. Todas las universidades del país disponen de un fórum para los universitarios, donde éstos pueden ponerse en contacto con gente que comparte intereses, debatir sobre cualquier tema o intercambiar archivos. La biblioteca también se ha lanzado a la digitalización de sus fondos y las tesis de los estudiantes se pueden descargar desde cualquier ordenador del campus.

Los videojuegos son otro de los fenómenos que se han desarrollado con mayor fuerza en los últimos años. En 2008, con un crecimiento del 76,6%, el negocio facturó más de 185.000 millones de euros, por encima de los beneficios generados por películas, cadenas de televisión y productos audiovisuales. Basta con entrar en cualquier cibercafé del país para comprobar el enorme alcance que los videojuegos tienen en China.

Andy Tian es de los que ha sabido ver esta pasión y se ha lanzado a conquistar el negocio. De padres chinos, Andy creció en Nueva York y trabajó para Google en China, hasta que decidió que ya era hora de empezar la aventura empresarial por su cuenta y fundó XPD Media, una empresa con base en California y en Pekín que tiene como objetivo “aprovecharse de la experiencia puntera china para crear videojuegos de amplia escala social”. Andy Tian está fascinado por la pasión de los chinos por este tipo de videojuegos, donde se interactúa con otros jugadores, se participa siempre on‐line y se crean redes sociales. “Muchos chinos se van a Occidente para aprender cómo se hacen algunas cosas, pero para otros sectores, como el de los videojuegos, somos los occidentales los que tenemos que venir a China”, reconoce Andy Tian, que tiene la ventaja de dominar el mundo occidental y el chino. Para él, la diferencia más importante entre los jugadores chinos y los occidentales es la interacción: los chinos son más propensos a participar en redes sociales, intercambiar puntos y conocer al resto de jugadores. Las posibilidades en el mundo de los videojuegos son infinitas.

China está haciendo un gran esfuerzo por situarse a la cabeza en estos sectores. Se están dando ayudas a este tipo de empresas y se han creado universidades donde se oferta el título de programador y desarrollador de videojuegos. También se está apostando fuerte en el sector de la animación, con escuelas y universidades diseñadas únicamente para este fin.

El mundo de Internet en China se mueve por cauces parecidos a los del resto del mundo, aunque las aplicaciones y páginas web que se utilizan suelen ser diferentes a las que mueven los hilos de la web en Occidente. En China se utilizan las cuentas de correo de Yahoo, Hotmail o Google, pero también las de Netease, QQ y Sina; los vídeos no se ven a través de Youtube, sino de Youku y Tudou; no se utiliza demasiado Facebook, sino Renren o Kaixin; QQ es infinitamente más popular que el MSN de Microsoft; en vez del popular Emule, se descargan películas en Xunlei; los blogs no están en los servidores de Blogger o WordPress, sino en los de Sina y Sohu; la Wikipedia se utiliza poco en comparación con la enciclopedia de Baidu o Hudong; no se compra a través de Ebay, sino de Taobao o Eachnet; entre los forums y páginas de noticias más populares están Tianya y Netease. Y muy por encima del resto de páginas web está Baidu, el buscador por excelencia en China y la página más visitada del país.

El debate está en Internet

Yang Hengjun se licenció en Relaciones y Política Internacional en la prestigiosa Universidad de Fudan (Shanghai) en 1987 y trabajó de analista e investigador en el Ministerio de Exteriores del Gobierno chino. Pero lo que le ha dado mayor fama a Yang Hengjun es su trabajo en Internet: con más de doce direcciones web, se ha convertido en uno de los bloggers más famosos del país, escritor de novelas de espías y reivindicador del papel de Internet como red social y fuente libre de información. Según sus propias cifras, su blog alcanza los cinco millones de lectores.

A Yang Hengjun, como dice él mismo, “la aparición de Internet le cambió” la vida. Siempre había soñado con ser escritor y redactar una novela de espías chinos, pero ninguna editorial, alegando problemas con la censura (“el Gobierno chino no tiene espías”, le dijeron) se arriesgó a publicar sus escritos. Cuando en 1997 descubrió por primera vez Internet, toda su vocación creadora, paralizada durante más de diez años, comenzó a circular por blogs, forums y páginas web. El resultado fue una de las novelas más conocidas de la era de Internet, Fatal Weakness, una trilogía que está considerada como la primera novela de espías, política y corrupción en China.

Yang le está tan agradecido a la Red, que uno de sus artículos más conocidos es “Mi editorial, Internet”, donde muestra claramente lo que las nuevas tecnologías han supuesto a nivel planetario: “Internet nos ha dado a todos nuestra propia editorial”. En un país donde el resto de medios está fuertemente controlado, Internet se ha convertido en una revolución social en China: es el lugar donde debatir, exponer ideas y expresar sentimientos. En los países occidentales los jóvenes universitarios pueden encontrar otros lugares que cumplan esta función, pero en China Internet es casi siempre la única vía de escape.

Zafka Zhang es otro de los gurús de Internet. Entre otras muchas cosas, es el co‐fundador de China Youthology, una empresa especializada en investigar la comunicación, tendencias y marketing de los jóvenes chinos, e investigador para HiPiHi, una compañía enfocada en la creación de mundos virtuales. Para Zafka Zhang, la importancia de Internet va mucho más allá de un mero instrumento de comunicación: “Mucho del trabajo que hacemos en China Youthology es comprender el papel de Internet en la vida de los jóvenes chinos. En la mayoría de los casos, otros simplemente indican que Internet en China es sólo un canal que cada vez tiene mayor influencia en los jóvenes. Sin embargo, en nuestra opinión, Internet es mucho más que un canal: es parte del estilo de vida y está haciendo cambiar la forma en la que los jóvenes se perciben a sí mismos, los otros y el mundo. Internet es algo mucho más grande que un canal en China”.

Otra de las virtudes que Zafka Zhang destaca de Internet es su capacidad para potenciar la creatividad. Utilizando los programas gratuitos que se pueden descargar de la Red, los internautas manejan editores de vídeo, audio o fotografía, hacen sus propias creaciones y las comparten con sus amigos a través de las redes sociales. Los universitarios chinos o recién licenciados, que viven conectados a Internet, son los principales impulsores de este nuevo movimiento creativo, sobre todo en todo lo que tenga que ver con las nuevas tecnologías o tendencias digitales (animación, diseño, juegos, aplicaciones de Internet o programación).

En una juventud cansada de los medios oficiales, Internet se ha convertido en el auténtico fórum de los universitarios chinos. “Mientras no rompamos la ley, podemos decir lo que queramos… y esto no era posible en la radio”, afirma Ping Ke, uno de los co‐fundadores de una de las páginas de podcast más famosas del país, Antiwave. La página nació en abril de 2005, cuando Ping Ke, que había trabajado durante años en la radio y era un famoso presentador en Tianjin, comenzó a hacer emisiones más cercanas con el público, fomentar el debate y tratar temas sensibles. Todo ello a través de Internet. El lema de su web, fundada con otro blogger muy conocido, Flypig, es all radios go to hell (que todas las radios se vayan al infierno), una forma de mostrar sus ideas en pocas palabras: ir contra la tradición y las radios convencionales.

“Internet es una herramienta muy importante para los jóvenes en China, sobre todo los que han nacido en los 80”, afirma Ping Ke, que pasa de los cuarenta años y todavía recuerda cómo era la vida sin Internet. “Es una herramienta de entrenamiento, para ver cómo funcionan los medios, comunicarse en lugar de pelear. Internet te enseña a aprender y buscar opiniones diferentes, a formar tus propias ideas. Los chinos hoy tienen el espacio y la posibilidad de expresar sus opiniones”. En un país en el que casi todos los medios de comunicación están controlados por el Gobierno, la capacidad de expresión y debate de la web es un soplo de aire fresco.

La nueva Gran Muralla

Aunque es mucho más difícil de controlar que los medios tradicionales, la censura también alcanza a Internet. El Gobierno chino se ha esforzado en los últimos años en mantener bajo control un fenómeno que puede traer tantos beneficios como quebraderos de cabeza; por un lado, impulsar el uso de Internet y fomentar las nuevas tecnologías es imprescindible para desarrollar el país; por otro, la libre circulación de información y las redes sociales pueden poner en apuros al Partido Comunista, que todavía marca la agenda de la información en China.

Como en tantos otros temas, cuando se habla de la censura en China los informes se suelen mover en una dimensión de blancos y negros. La realidad es que el país hoy casi siempre responde a una extensa escala de grises. En el verano de 2009, una amiga recién llegada de España se sorprendió cuando mi compañero de piso, un joven de Pekín, llegó bajo el brazo con una publicación en inglés, la revista Time Out. “¿Y esta revista no tiene problemas con la censura?”, preguntó sorprendida al descubrir que había publicaciones en inglés en este país. No sólo no tiene problemas, sino que hay hasta cuatro revistas en inglés semejantes que hablan de las actividades, conciertos y festivales que tienen lugar todos los meses en Pekín. La censura existe, es implacable con quien cruza la frontera y hay algunos temas que no existen en Internet. Aún así, existe un margen de crítica y libertad, que todo el mundo reconoce se ha ido ampliando en los últimos años y que tiene en Internet su mayor exponente. Pekín censura y controla la información, pero no es Corea del Norte.

En China, se puede consultar sin problemas la inmensa mayoría de medios de comunicación occidentales, desde los españoles El País, El Mundo, ABC, Cadena Ser o Televisión Española hasta los anglófonos The New York Times, BBC, Los Angeles Times o The Washington Post. Estos medios publican con frecuencia informaciones muy críticas sobre China en sus ediciones digitales, todas ellas a un click del internauta chino que maneje una lengua extranjera.

La censura, sin embargo, es mucho más restrictiva en chino y en los temas que el Gobierno considera claves: la matanza de Tiananmen de 1989, la organización religiosa Falun Gong, la independencia de Taiwán, los problemas étnicos en las regiones de Tíbet y Xinjiang y cualquier ataque directo contra el Gobierno central. En chino, es casi imposible encontrar algo que se salga de las directrices oficiales sobre estos temas. Las páginas del gobierno tibetano en el exilio y las del gobierno taiwanés están bloqueadas. Ninguna de las principales enciclopedias chinas (hudong, baidu baike) sabe lo que fue el “incidente del 4 de junio”, como se denomina en China a la masacre de Tiananmen. La búsqueda sobre “derechos humanos en China” lleva a páginas oficiales creadas para tal efecto, mientras que páginas web como Amnistía Internacional o Reporteros sin Fronteras son inaccesibles. Después de haber buscado sobre todos estos temas durante cinco minutos, el buscador de Google se ha quedado “misteriosamente” colgado.

Un mensaje frecuente del navegador Firefox cuando uno navega por Internet en China
Un mensaje frecuente del navegador Firefox cuando uno navega por Internet en China

En el año 2009, con numerosos aniversarios políticos (los noventa años de Mayo de 1919, los veinte desde la masacre de Tiananmen, los sesenta desde la Fundación de la República Popular China) otras páginas y redes sociales como Youtube, Flickr, Facebook o Twitter han dejado de funcionar. Dentro de esta criba muchas veces indiscriminada, páginas que no tienen nada que ver con China o su Gobierno (bancos, seguros médicos, clases de idiomas, cuentas de correo, páginas personales, ONGs, prensa deportiva…) no son accesibles. La mudanza del buscador chino de Google a Hong-Kong se debió sobre todo al creciente control del Gobierno sobre Internet, que se ha intensificado desde el final de los Juegos Olímpicos de Pekín en septiembre de 2008. Para alguien acostumbrado a navegar por la Red en Occidente, Internet en China es un infierno.

Para burlar la censura hay numerosas soluciones, aunque suelen ser lentas, farragosas y no siempre funcionar al 100%. La solución más conocida son los proxys, que a través de una conexión intermediaria modifican tu dirección IP y te permiten navegar como un internauta anónimo y escapar a los controles. La realidad es que muchos de ellos están censurados en China, con lo cual los programas los tienes que instalar de forma indirecta. En ocasiones, los proxys no permiten ver fotos ni vídeos. Una de las páginas más interesantes es Proxy Sites, una web india que se actualiza casi al minuto y presenta los últimos proxys creados por los usuarios. Casi todas las horas surgen proxy distintos, con lo que la censura no tiene tiempo de poder controlarlos. Aún así, los proxy no funcionan siempre y no son una solución cómoda para alguien que utilice Internet varias horas al día. [Entre los proxys y aplicaciones más populares de los últimos años están TOR, Anonymouse, Ultrasurf, Hotspot Shield, Freedur]

La otra solución, mucho más sofisticada, son las Redes Privadas Virtuales (VPN, por sus siglas en inglés), normalmente pertenecientes a empresas, universidades u otros organismos que cuentan con una red propia, te permiten entrar en ella con una contraseña y escapar a la nueva Gran Muralla China. Al entrar en una red privada que está en otro país, todos los filtros que existen en China desaparecen. En su excelente artículo sobre este tema, James Follows, corresponsal de la revista The Atlantic Monthly, defendía que la censura no era eficiente técnicamente ya que cualquiera puede burlarla con facilidad. En su caso utilizaba una VPN por la que pagaba 27 euros al año, lo cual puede ser una opción para él, pero es un dinero que muy pocos chinos están dispuestos a pagar por este servicio. La censura no es perfecta (aunque cada vez es más sofisticada), tiene numerosas grietas y si tienes dinero y mucha motivación siempre encontrarás la manera de salirte con la tuya. Pero, para el usuario medio, es mucho más fácil cerrar las ventanas que no se abren y pasar a otra cosa.

Como explicaba Jeremy Goldkorm, el creador de Danwei, una de las mejores páginas en inglés sobre China, “la censura en Internet no funciona porque sea imposible abrir las páginas que el gobierno no quiere que veas, sino porque es molesto acceder a ellas”. Puede que te pierdas información relevante, pero al menos no pierdes la cabeza.

Además de los impedimentos técnicos, la censura funciona por la falta de interés del usuario medio. En un país en el que la política es cosa de unos pocos, los temas censurados pocas veces despiertan pasiones entre los internautas chinos. Los medios tradicionales y la propaganda del gobierno se encargan de marcar la agenda mediática. Y esto incluye a los universitarios chinos, que en su inmensa mayoría disfrutan de Internet sin preocuparse por los temas prohibidos.

De todos los estudiantes que he conocido durante mis dos años en la Universidad de Pekín, sólo uno de ellos disponía de un método eficaz para burlar los controles sobre Internet. “No hay mucho que hacer, es muy complicado”, reconoce Li Chen, que conoce que hay proxys pero no utiliza ninguno. “De todos modos, la gente usa Internet como un medio de diversión, no como fuente de información. A la mayoría no le importa, por ejemplo, si la BBC en chino está bloqueada o no”, afirma Li Chen, que aún así no sigue ninguno de los medios tradicionales porque “son pura propaganda”.

Frente a esta visión del entretenimiento, que, como en casi todo el mundo, es la principal utilización de Internet, también prevalece una visión histórica. “Ahora ya no es como antes, cuando la gente hablaba y luego desaparecía o la detenían”, explica Yin Ziqi, estudiante de segundo año de Historia en Beida y miembro del Partido Comunista Chino. “Claro que nos parece mal la censura, pero, cuando echamos la vista atrás y vemos cómo estaba el país hace diez años… pues imagínate todo lo que puede cambiar en otros diez”, dice con optimismo Yin Ziqi, que resume la resignación, indiferencia y esperanza de la mayoría de universitarios.

A pesar de la censura, Internet sigue siendo el medio más libre en la sociedad china y la marca de toda una generación. La Red se ha convertido en el lugar donde expresar tus sentimientos, frustraciones e ideas, y en un país como China, eso es una revolución. Los universitarios chinos están al frente de ella.

Fuentes

► Todas las fuentes han sido incluidas en forma de links a lo largo del capítulo. Para más detalles, pues leer en ZaiChina todos los capítuloscomprar la versión impresa o hacerte con el libro para tu Kindle.

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1 Comentario

  1. Roberto

    Bueno no creo que la censura este del todo mal. De hecho no se por que el gobierno teme tanto a ciertos temas, que la gente se informe no deberia traerle problemas. Deberia abrirse mas y descensurar ciertos temas, manteniendo la censura solo en lo que es perjudicial para la nacion.

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