Internet, Sociedad

¿Hay que acabar con los “buscadores humanos” en Internet?

En China, hay un fenómeno en Internet que ha alcanzado unas dimensiones espectaculares, los llamados “buscadores de carne humana” (人肉搜索, conocidos en inglés como human flesh search engine). El término hace referencia a una comunidad abstracta y multitudinaria de internautas anónimos que consiguen información sobre una persona y la publican y distribuyen en blogs, fórums, comentarios y cualquier otro medio de Internet. Normalmente las personas que son investigadas han protagonizado algún evento o hecho algún comentario que ha herido a los internautas. La cuestión es que aquí puede entrar de todo: desde engañar a tu pareja hasta matar a un gato, hacer alguna declaración contraria a China o estar involucrado en algún escándalo de corrupción. Tras la publicación de sus datos personales (su nombre completo, su cuenta de QQ –el Messenger chino-, su teléfono, su dirección postal…) puede llegar la humillación pública, las amenazas o incluso las palizas.

Desde el pasado mes de mayo, la provincia de Zhejiang está debatiendo una ley que podría prohibir estos “buscadores humanos”. A pesar de que los gobernantes han defendido que este no es el objetivo de la nueva legislación, en el artículo 39 se dice lo siguiente:

“Ninguna empresa o persona puede sin permiso publicar, distribuir, borrar o editar informaciones personales en Internet o en cualquier otro sistema de información”

La provincia de Zhejiang no es de hecho la primera en debatir una legislación especial para proteger la privacidad de los ciudadanos en Internet. En abril de 2008, Guangdong aprobó una ley en la que se prohibía “hacer público sin permiso el email, la dirección o cualquier otra información de terceras personas”. Otras regiones como Jiangsu, Ningxia y Shandong también pasaron leyes parecidas durante el año 2009.

Aunque la ley civil china ya hace tiempo que recoge el derecho a la privacidad, la enorme dimensión de los “buscadores de carne humana” ha provocado el debate sobre la idoneidad de elaborar una ley concreta para controlar este fenómeno. Mientras algunos piensan que ya es hora de poner límites a estos muchas veces radicales internautas, que pueden llegar a destruir la vida de una persona por un inocente comentario, varios se han quejado de que el objetivo final es proteger a los gobernantes y evitar que sus trapos sucios circulen por Internet.

“Estas leyes han provocado una gran respuesta en la opinión pública”, afirma el periodista Li Song (李松) en un reportaje publicado en el semanal Liaowang (瞭望), de la Agencia Xinhua. Según este artículo, en una encuesta on-line organizada por el Diario del Pueblo (人民 网) más del 90% de los internautas están en contra de aprobar una ley que prohíba los “buscadores de carne humana” porque creen que “no es favorable para la supervisión política por parte de las bases democráticas”.

Y es que además de tratar temas banales como las relaciones sentimentales o el nivel de patriotismo de determinados ciudadanos, muchos de estos internautas han hecho circular los nombres de funcionarios corruptos y apoyado a víctimas del abuso de poder por parte de los gobernantes. En cierto sentido, estos “buscadores humanos” son un mecanismo de control, una forma de vigilar lo que los gobernantes hacen con su poder.

Por ejemplo, cuando la CCTV (la Televisión Central de China) le hizo una entrevista a un estudiante llamado Gao Ye, quien criticaba a Google por ofrecer resultados pornográficos, los internautas se encargaron de descubrir que en realidad era una entrevista falsa: el supuesto Gao Ye era un becario de la propia emisora. Los primeros le detectaron a través de Renren (uno de los Facebook chinos), encontraron a su novia, publicaron su cuenta de QQ, su número de teléfono y otras informaciones personales. Los “buscadores humanos” sirvieron aquí para poner en entredicho a la televisión pública china por excelencia.

Su influencia también ha sido importante en casos como el de Deng Yujiao, una joven que mató a un funcionario del Partido cuando éste la estaba forzando para mantener relaciones sexuales. El ruido creado en la web por muchos de estos buscadores humanos (en una historia que hace menos de diez años no hubiera podido salir del condado de Hubei donde se produjo) provocó la simpatía de los medios de comunicación y de toda la sociedad, que vieron en ella a la heroína que supo resistir ante los abusos de poder y la corrupción de los funcionarios locales.

En su extenso reportaje, Li Song cita a varios expertos que describen una situación de pánico a Internet entre los gobernantes locales y un intento por limitar su poder. El investigador Yin Yungong (尹韵公), del departamento de Comunicación de la Academia de Ciencias Sociales de China, destacaba el rol político de estos buscadores humanos:

“Los buscadores de carne humana son un arma de doble filo. Aunque en ocasiones violen la privacidad de algunas personas inocentes, pasándose por completo de la raya, también funcionan como controladores [de los políticos] en Internet. Esto es algo que todo el mundo puede ver con sus propios ojos”

El periodista Li Song recoge con numerosas declaraciones la preocupación de muchos políticos chinos, que ven como Internet se ha convertido en el gran ente vigilante de sus acciones. Un funcionario directamente dependiente del Gobierno de Pekín declaraba lo siguiente:

“Internet está enormemente desarrollado, la supervisión en Internet parece casi omnipresente. Es difícil saber exactamente cuando tus palabras y acciones son inapropiadas, y éste se ha convertido en el principal objetivo de los buscadores de carne humana. Si haces algo mal pierdes tu puesto en la administración”

“Durante la investigación, este periodista se dio cuenta de que este tipo de idea entre los funcionarios no es minoritaria”. “Muchos funcionarios confesaron tener miedo a la supervisión de Internet, especialmente a los buscadores de carne humana”, continúa el periodista, asegurando que el control sobre ellos en la Red les supone una enorme presión.

Es precisamente este control de “los buscadores humanos” lo que muchos alaban. El profesor Yin Yungong piensa que bajo las actuales circunstancias de corrupción generalizada en China, “si se ejerce presión sobre los buscadores humanos lo único que se conseguirá será aumentar el absolutismo de algunos funcionarios corruptos, lo cual no sería favorable para el desarrollo verdadero de la lucha contra la corrupción”.

El profesor Shen Youjun también piensa que el poder los “buscadores humanos” no debería ser subestimado:

“A día de hoy, el patrón de “vivir de las rentas” [de los gobernantes] no ha cesado de florecer. Los supuestos sistemas de supervisión sólo existen por el nombre. Además, las propiedades de los funcionarios son extremadamente opacas, con lo que una legislación para prohibir a los buscadores de carne humana es prematura”

Otros expertos afirman que, de aprobar una ley al respecto, se debería diferenciar entre el derecho a la privacidad de las personas corrientes y el de los gobernantes. Según el abogado Yu Yingjie (余英杰):

“Si esto es sencillamente [una ley] que protege igualmente las informaciones de los funcionarios y de la gente corriente sin hacer ninguna diferencia, es difícil evitar dar la impresión de que se trata de obstruir la vigilancia de Internet, convirtiendo la protección de los funcionarios en un derecho adquirido”

Otros expertos reflejan su escepticismo respecto a una ley que realmente sea capaz de frenar este fenómeno. Con 384 millones de internautas y 220 millones de bloggers, los comentarios en noticias, fórums y el resto de formatos de Internet llegan a más de tres millones al día. ¿Cómo controlar a esos internautas anónimos que distribuyen información en todas direcciones? El profesor de políticas y derecho internacional Shen Youjun (沈友军) le vee muchos problemas a su control:

“Hoy en día, la opinión pública en la Red es extremadamente fuerte, entre los numerosos participantes de estos buscadores humanos sería muy difícil perseguir a los responsables”

Otros abogados se quejan de la falta de competencias de las regiones para legislar en este sentido y tienen muchas dudas sobre su legalidad. Según Xue Ruilin (薛瑞林), profesor en la Universidad de Políticas y Derecho, “el código civil puede resolver este tipo de asuntos, no se necesita ascender hasta el código penal”.

Una vez más, el gobierno chino se mueve en un terreno peligroso: el de controlar un medio como Internet al que es prácticamente imposible ponerle coto y en el que los internautas le han tomado muchas veces la delantera (a veces para bien, y a veces para mal).

Fuentes

► Lanzhou Morning Post (vía Sina News): 浙江拟立法禁止“人肉搜索” 有关草案已提交审议 网民担心其

► Reportaje de Li Song (vía Sina News): 地方立法限制人肉搜索引争议 官员害怕网络监督

Más

► Si quieres saber más sobre este tema, lee este amplio reportaje en The New York Times: China´s Cyberposse.

► Evan Osnos, el corresponsal de The New Yorker, explica brevemente la influencia positiva y negativa que pueden tener los buscadores humanos en la sociedad.

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