Democracia, Educación, Política

Los políticos chinos se van al extranjero a formarse

Todos los años, miles de políticos chinos (tanto del gobierno central como local) se van a universidades extranjeras a hacer doctorados o mejorar sus conocimientos económicos y sociales. Al principio fue la Unión Soviética, luego Estados Unidos y ahora Singapur, la ciudad estado que Pekín ha elegido para formar a los líderes de hoy.

Los tiempos han cambiado. Si hasta hace bien poco las universidades estadounidenses eran el lugar a donde acudían los líderes chinos para aprender sobre gestión política, nuevas tecnologías y economía, en la actualidad Singapur se ha convertido en el centro de estos intercambios académicos. Desde 1992, la Nayang Technological University de Singapur ha recibido a más de 8.000 políticos.

Imagen del especial que ha dedicado al tema el portal Netease. El titular dice “Los políticos se van al extranjero a formarse según los tiempos que corren”.

Tras el cambio de rumbo del país en 1978, cuando Deng Xiaoping cogió las riendas del poder, los políticos chinos comenzaron a frecuentar las mejores universidades estadounidenses. Se trataba de aprender del país más desarrollado del mundo y de comprender la “corriente internacional” y los “valores universales” representados por Washington y los países de Europa Occidental. China se abría al mundo y avanzaba hacia una economía de mercado: tenía que aprender de los que movían los hilos.

Según el portal de noticias Netease, la mitad de oficiales chinos de hoy que han estudiado en el extranjero lo han hecho en Estados Unidos. Allí acudieron miles de funcionarios del gobierno central y los gobiernos locales, donde tomaron clases de gestión económica, cultura y sociedad. De todos los programas, destaca el conocido como “Plan Harvard”, un acuerdo firmado en 2002 entre las escuelas de negocios de la Universidad de Tsinghua y la de Harvard (con el apoyo del Centro de Investigación de Desarrollo del Consejo de Estado chino). En los cinco siguientes años, unos 300 altos funcionarios de ministerios y comisiones del gobierno central y los más altos responsables regionales han pasado un mínimo de tres meses en la prestigiosa universidad estadounidense.

Si este programa está pensando para los más importantes líderes políticos, otros como el “Plan Jiangyin” se enfoca a los cuadros locales. En esta ocasión la universidad elegida ha sido Stanford, de donde los políticos deben sacar las recetas para convertir Jiangyin (en la provincia de Jiangsu) en el nuevo Silicon Valley chino. En 2010 comenzó la segunda parte de este proyecto, que hace hincapié en conseguir una economía basada en la innovación y las nuevas tecnologías con otros programas sobre economía, finanzas, inversión, urbanismo e industria cultural. El mayor reto económico de China a día de hoy es pasar de una economía basada en las exportaciones y la mano de obra barata a una economía capaz de innovar y crear nuevas tecnologías. Como se suele decir, pasar del made in China al invented in China. Pekín está buscando las respuestas a este reto en las mejores universidades estadounidenses.

Entre los líderes que se fueron a estudiar a Estados Unidos está Cheng Siwei, quien estudió en la Universidad de California entre 1981 y 1984 y hoy es vice-presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular (también fue el primer chino en conseguir en el extranjero un título en MBA). Otro de los más conocidos es Zhou Xiaochuan, hoy al frente del Banco Popular Chino y uno de los cerebros detrás de la política monetaria del país. La revista Foreign Policy le colocó en el noveno puesto dentro del TOP 100 de los Pensadores Globales en 2009. Un 15% de la llamada quinta generación de políticos chinos, que tomará el poder a partir de 2013, ha cursado estudios en el extranjero, sobre todo en EE.UU. (entre ellos Li Yuanchao y Wang Huning)

Con el paso de los años, surgieron algunos problemas con la vuelta de los líderes políticos a China. Muchas de las cosas que habían aprendido no podían ser utilizadas en su propio país, ya que las condiciones económicas, políticas y sociales eran muy distintas. Al mismo tiempo, el Gobierno comenzó a temer que la influencia democrática estadounidense pudieran estar minando su autoridad dentro del propio Partido. Algunos de estos funcionarios, en su vuelta a Pekín, pronunciaron algunas declaraciones contrarias al sistema político chino que no iban en la línea de lo que Gobierno quería escuchar.

La solución fue Singapur. Allí firmaron un acuerdo con la Nanyang Technological University, un centro con estudios en chino, una de las mejores universidades de Asia y enfocada en ingenierías, economía y nuevas tecnologías. Además, Singapur ofrece un ambiente mucho más familiar: una cultura más o menos compartida y sobre todo un partido único (el People´s Action Party) que ha sido el que ha asegurado su espectacular desarrollo económico. Se trata de aprender del llamado “modelo de Singapur”. 

La idea de estudiar en Singapur la lanzó ya en 1992 Deng Xiaoping en su histórico viaje por el sur. Aunque el primer plan estaba enfocado para formar a alcaldes y dirigentes locales, lo cierto es que al final la mayoría de los que participaron fueron altos cuadros del gobierno central. Más de diez años después, la práctica totalidad de provincias han mandado a políticos a estudiar a Singapur. Una vez más, se trata de que los líderes chinos conozcan cómo funciona la economía mundial y puedan modernizar la economía china.

Aún así, muchos de los que han vuelto de Singapur se han encontrado con problemas a la hora de aplicar lo que han aprendido. En China el sistema legal no es el mismo y las empresas públicas todavía tienen mucho peso sobre la economía. El encargado de estos programas de intercambio, Qi Liang, declaraba que “hasta el día de hoy, todavía ninguno de los políticos que han estudiado en Singapur y han vuelto a China ha triunfado en la implantación de un modelo de gestión como el de Singapur. Me temo que para los políticos chinos el llamado ´modelo de Singapur` puede ser tan sólo útil como referencia”.

Aún así, el portal Netase reconoce la importancia que Singapur puede tener para el futuro del país: “No se puede copiar el modelo, pero la influencia de Singapur no puede ser subestimada”.

 

En la foto, estudiantes chinos en la década de los 50 estudian en Rumania. Desde 1950 hasta 1965, la Unión Soviética y los países de Europa Oriental eran el primer destino de los políticos y burócratas chinos para estudiar. Había que aprender de “el hermano mayor soviético” para crear un nuevo país. Entre los que se fueron a Moscú a estudiar están Jiang Zemin, quien más tarde sería Presidente de China (1993-2003) y Li Peng, Primer Ministro entre 1987 y 1998 y uno de los líderes que más insistió en utilizar el ejército contra los estudiantes en 1989. [Foto de la página del Ministerio de Educación chino]

NOTA: este artículo se refiere tan sólo a políticos o funcionarios estudiando en el extranjero, no a empresario o universitarios . En el caso de los universitarios, donde China es el país con más estudiantes en el extranjero (casi 400.000), sus preferencias son Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Australia y Alemania.

Fuentes:

Netease: “与时俱进”的海外官员培训 (en chino)

Cheng Li: China´s Fifth Generation: Is Diversity a Source of Strenght or Weakness?  (en inglés)

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1 Comentario

  1. Hombre, aquí al CEIBS (en Shanghai) también vienen bastante políticos chinos, sobre todo al EMBA… y encima ahora se ha abierto un nuevo campus en Beijing, por lo que habrá más aún.

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