Política, Sociedad

Sanidad en China: siguiendo los pasos de Obama

[Atención: este post está lleno de cifras y gráficas. A no ser que se indique lo contrario, las cifras provienen de este reciente estudio publicado por la OCDE]

Mejores infraestructuras, mayor participación del Estado y más personas con cobertura sanitaria. Esas son las líneas en las que quiere avanzar el hasta ahora privatizado sistema de sanidad chino, que desde 2003 está sufriendo una profunda transformación. La idea es acabar con las desigualdades entre campo y ciudad y ricos y pobres, alcanzando la cobertura universal en 2020. Mientras Obama recibe la atención mediática del mundo con su reforma de la sanidad, Pekín se mueve silenciosamente para conseguir los mismos objetivos.

A pesar de ser supuestamente un país comunista, una gran parte de los hospitales chinos siguen funcionando como empresas privadas. Tras un Maoísmo que había asegurado la igualdad en el acceso a la sanidad, en los años 90, como otras facetas de la sociedad y economía chinas, comenzó el camino de la privatización. Las desigualdades provocadas por estas medidas se llevan corrigiendo desde 2003 (un año después de que Hu Jintao y Wen Jiabao tomaran las riendas del poder), intentando que el Estado vuelva a asegurar una sanidad accesible a todo el mundo.

Estado de la cuestión

¿Cuál es la situación de la sanidad hoy en China? Empecemos por algunas cifras: su esperanza de vida se ha situado en los 72,9 años (por encima ligeramente por debajo de América Latina y el Caribe, con 73,4) y desde los años 90 las enfermedades infecciosas casi han desaparecido. El SIDA ha crecido en las últimas décadas, aunque se mantiene en unos niveles relativamente bajos y estables en comparación con muchos países (el 0,1% de las personas entre 15 y 49 años). La mortalidad infantil se ha reducido drásticamente tanto en las ciudades como en el campo, llegando a unas tasas cercanas a las de los países de la OCDE (sólo un quinto más altas que las de EE.UU.).

Las enfermedades crónicas, sin embargo, han crecido en las últimas décadas, especialmente aquellas relacionadas con el corazón y los pulmones. Fenómenos como el cáncer o la diabetes, enfermedades de los países desarrollados, ya son comunes en el país asiático.

Para un país en vías de desarrollo como China (no lo olvidemos, en el puesto 92 del Índice de Desarrollo Humano, por detrás de países como Argentina, México, Venezuela, o Brasil) la sanidad ha mejorado mucho en las últimas décadas. A pesar de tener una renta per capita menor, el informe la sitúa a la altura de los países con menos ingresos de la OCDE como México o Turquía.

Esperanza de años de vida saludable al nacer

El tabaco, más perjudicial que en ningún país

Cualquiera que haya vivido en China una temporada se habrá dado cuenta de la omnipresencia de los cigarrillos. Con el 20% de la población, China consume el 30% del tabaco del mundo. No se trata de una vieja tradición china, sino de un fenómeno que explotó en la década de los 90 y que en los últimos años ha llegada a crecer hasta un 44% al año. Un tabaquismo que es sobre todo un fenómeno masculino: sólo un 3% de las mujeres de más de 15 años fuma, mientras que la tasa entre los hombres alcanza el 57%. Si no se toman medidas pronto, las muertes por tabaco pueden triplicarse en las próximas décadas.

La industria del tabaco está completamente controlada por el Gobierno a través de la National Tobacco Corporation (CNTC), una de las empresas más rentables del país. Los impuestos al tabaco son relativamente bajos (han aumentado sólo un 2% en la última década, comparado con un 111% de incremento en los ingresos per capita), lo que hace el tabaco accesible a cualquier bolsillo. Además, las provincias obtienen beneficios de los cigarrillos vendidos por sus empresas, lo que incita a incrementar la producción.

Consumo de tabaco por persona (línea de puntos) y facilidad para comprarlo (línea azul continua)
Financiación

¿Privatización en un Estado comunista? Así es. A día de hoy, casi todos los hospitales y servicios médicos son propiedad del Estado, aunque casi siempre funcionan como empresas.

La implicación del Gobierno central es escasa (en 2007 Pekín sólo aportó el 7% de los gastos totales en sanidad). Por eso mismo, las provincias corren con la mayoría de los gatos y casi siempre se ven en la obligación de subir las tasas en los hospitales y en la adquisición de medicamentos. En Henan, Shandong y Anhui, el 90% del gasto fue financiado dentro de la provincia. Según la riqueza de tu región, así será la calidad de la sanidad que recibas.

Este sistema ha provocado que el dinero se convierta en una barrera a la hora de recibir tratamiento. En 2007, el 38% de los enfermos no fue tratado; el 70% rechazó la hospitalización aconsejada por el médico citando problemas financieros.

Cuando una enfermedad grave afecta a una persona, en muchas ocasiones son sus familiares los que acuden en su ayuda. Sobre todo en el campo, es la familia, a través de préstamos entre sus miembros, la que consigue hacer frente a la enfermedad. Un problema grave de salud puede provocar la bancarrota: en ocasiones los chinos necesitan dos décadas para recuperar el dinero perdido después de una enfermedad.

Desigualdades

El sistema entró en crisis a finales de los 90 y alcanzó su punto más crítico en 2001, cuando la financiación de la sanidad provenía en un 60% de los gastos directos de los ciudadanos. Sólo los más ricos y con empleos estables tenían un seguro médico. En ese año la Organización Mundial de la Salud situó a China como el cuarto más desigual del mundo (de un total de 191 países). Desde entonces, el Gobierno ha reconocido la situación y los gastos de los pacientes han ido descendiendo poco a poco.

Las diferencias entre campo y ciudad son enormes. Los mejores médicos acuden a las grandes ciudades y, dentro de éstas, a los mejores centros. Debido a la baja cualificación de los doctores, en la zonas rurales un tercio de las muertes de madres tras el parto proviene de hemorragias internas, una tasa trece veces más altas que en las zonas urbanas. Es sólo un ejemplo.

Los emigrantes que residen en las ciudades y no disponen de permiso de residencia (hemos hablado profusamente de esto en el blog) también sufren las consecuencias: los hijos de inmigrantes tienen unas tasas de vacunación un 10% más bajas y la mortalidad entre las madres que acaban de dar a luz es un 83% más alta. Incluso en los nuevos planes del Gobierno, los inmigrantes parece que no podrán tener acceso a sanidad en las ciudades en las que viven.

El plan Hu Jintao

El país comenzó a cambiar estas tendencias en 2003. Desde entonces, se han incorporado nuevos seguros para los campesinos de las zonas rurales más pobres y para las personas más desfavorecidas (niños, mayores sin pensiones y parados).

Ciudades y pueblos estaban obligados a incorporar estos nuevos sistemas a finales de 2009. Como resultado, el número de personas con seguro médico en el campo se ha multiplicado por diez, alcanzando el 91%. Los gastos sanitarios de los ciudadanos han descendido del 60% del total en 2001 al 45% en 2007. La gente ya acude hoy mucho más al médico y menos gente no ha podido ser tratada por motivos económicos.

Seguros médicos: amplitud de la cobertura. El azul claro muestra el porcentaje de personas con seguro médico. [Aún así, el tener un seguro no implica que todos los gastos sanitarios sean gratuitos. Dependiendo de la modalidad, éstos cubren más o menos]

En abril de 2009, el Gobierno lanzó una nueva reforma. El objetivo es asegurar una cobertura universal para el año 2020, lo yo he llamado el Plan Hu Jintao. Éste atacará sobre todo cinco frentes:

1 – Reducir el dinero que los ciudadanos tienen que pagar por ser tratados, aumentando las ayudas del Gobierno y las coberturas de todos los seguros.

2 – Establecer un sistema de medicamentos nacional, con precios regulados y una alta tasa de reembolso para los pacientes. En la actualidad, los medicamentos son uno de los problemas más graves: representan el 45% de los gastos sanitarios (un 1,6% del PIB). El Gobierno también ha creado una lista de 60 medicamentos que cubren el 80% de las enfermedades más comunes para que sean vendidos a precios de fábrica.

3 – Mejorar el funcionamiento de los centros locales para acabar con el exceso de trabajo de los empleados en los hospitales más concurridos.

4 – Apoyar los servicios de prevención de enfermedades, hasta ahora muy olvidados.

5 – Comenzar a hacer reformas piloto para lanzar hospitales públicos y corregir la comercialización de la sanidad. El proyecto del Gobierno reconoce que “los hospitales necesitan ser menos comerciales”.

Las líneas del Gobierno se mueven en la dirección de una vuelta atrás, de una mayor presencia del Estado y de una mayor igualdad de oportunidades para los ciudadanos. Todas estas ideas han sido la base del mandato de Hu Jintao y Wen Jiabao, que se están centrando en ayudar a las zonas más pobres y en deshacer muchas de las privatizaciones lideradas por Jiang Zemin en los 90.

Fuente

  IMPROVING CHINA’S HEALTH CARE SYSTEM. Richard Herd, Yu-Wei Hu y Vincent Koen. Organisation for Economic Co-operation and Development, 1 de febrero de 2010. [llegamos a él gracias a IberChina]

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5 Comments

  1. Luis

    Hola, primero que nada, una felicitación por su página, son muy interesantes los artículos que han publicado. Es una gran labor la que hacen al conectar la actualidad en China con el mundo hispanohablante.

    Por otra parte, referente a este artículo específico, quisiera hacer un par de comentarios sobre el tema. Ambos tienen que ver con aseveraciones erróneas que en su mismo artículo son refutados por algunos datos.

    Primero, el encabezado me parece un poco errado dado que China, no sigue los pasos de Obama, probablemente sea al revés. En China se ha discutido la reforma de salud desde hace varios años ya. Además, China, en su pasado pre-reforma económica, ya gozó de un sistema de salud universal, que aunque precario, fue muy efectivo en atacar los problemas más importantes de salud, su artículo lo hace patente. Desgraciadamente, como bien comentan aquí, algunas áreas de la salud fueron privatizadas y la China rural resultó tremendamente afectada. Esto explica la actual discusión de la reforma de salud.

    Segundo, decir que China tiene una esperanza de vida mayor a la de América Latina es una aberración. Esto cuando, países como Chile, Costa Rica y Cuba son ejemplos mundiales del desarrollo de los sistemas de salud. También, México, Ecuador, Argentina y Venezuela tienen, hoy en día, mayor expectativa de vida que China (ver gráfica de OECD). Además, dentro de China, la esperanza de vida oscila de los 66 en Tibet y Yunnan hasta los 80 en Shanghai. ¡Cuidado con esas aseveraciones!

    Saludos.

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    • Gracias por tu comentario, Luis.

      En cuanto al titular, tienes razón. No se trata de que nadie siga los pasos de nadie. Era una forma de conectar los dos temas, sobre todo teniendo en cuenta que ahora mismo todo el mundo está hablando de la reforma de la sanidad en EE.UU. pero casi nadie de la reforma en China. Los dos están intentando aprobar planes que permitan un acceso universal a la sanidad, pero China no está siguiendo a Obama.

      Segundo, decir que China tiene una esperanza de vida mayor a la de América Latina no es una "aberración". La fuente que yo había consultado era el World Factbook de la CIA (https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/rankorder/2155rank.html) al que hacía referencia la página de Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Esperanza_de_vida).

      He estado mirando otras fuentes y, sin ser por mucho margen, parece que hemos cometido un error y la media de América Latina está un poco por encima de la de China. Según el último Índice de Desarrollo Humano de la ONU (http://hdr.undp.org/en/), con cifras de 2007, la media de esperanza de vida de América Latina y el Caribe está situada en 73,4 años, mientras la de China es de 72,9 (la de la OCDE sería de 79,0). La diferencia no es muy grande debido a que aunque haya países latinoamericanos con esperanzas de vida por encima, como Cuba y Chile (78,5), México (76,0) o Argentina (75,2), también hay otros como Brasil (72,2), El Salvador (71,3), Bolivia (65,4) o Haití (61,0) que están por debajo. No sé si los cálculos los hacen por país o por el total de la población (tal vez de ahí la diferencia con otros informes), pero ten en cuenta que hay 190 millones de brasileños y tan sólo 10 millones de cubanos.

      Voy a corregirlo ahora en el post.

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